¿Impulsado Por Emociones? – Salmo 70 // Charlas Bíblicas

¿Impulsado Por Emociones? – Salmo 70 // Charlas Bíblicas

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Bienvenida

En esta emisión de radio solidaria se conversa sobre la Biblia, un libro vigente que sigue inspirando y guiando a las personas. Hoy se analiza el Salmo 70 junto al pastor Willy, de la Casa de Bendición. Willy se encuentra un poco constipado y evita acercarse mucho debido a que ha estado enfermo durante una semana. Menciona que la edad influye en que ya no se puede soportar las enfermedades como antes. Explica que su nieto y su esposa también han estado enfermos y ahora solo faltaba él, señalando que es una cuestión de solidaridad y espera no contagiar a nadie. A pesar de su estado de salud, Willy está listo para hablar sobre el Salmo 70 y espera que nadie resulte afectado.

El Salmo 70

El salmista pide a Dios que se apresure en ayudarlo, mostrando premura y angustia, una continuación de los sentimientos expresados en el Salmo 69. La relación entre la urgencia del salmista y la lentitud de Dios es inversamente proporcional, reflejando la manera en que el ser humano se acerca a Dios. Se siente perseguido y angustiado, pidiendo ayuda mientras combina desesperación con admiración por la grandeza de Dios. Aunque intenta enfocarse en Dios, sus emociones lo abruman y no logra encontrar consuelo plenamente. El Salmo 70, corto pero profundo, refleja la lucha del salmista por equilibrar emociones y fe.

La importancia de ver la perspectiva

La vida presenta situaciones abrumadoras que nos hacen priorizar lo urgente sobre lo importante. Alejarse y observar con perspectiva es esencial para no quedar atrapados en la urgencia del momento. El ejemplo de Elías, que después de vencer a los sacerdotes de Baal se escondió ante la amenaza de Jezabel, ilustra cómo incluso personas fuertes pueden sentirse solas y deprimidas, y cómo Dios nos recuerda que no estamos solos. La vida es como una montaña rusa, con alegrías y tristezas, y mantener una perspectiva equilibrada permite un ascenso hacia la imagen de Cristo. Es común que las personas se dejen llevar por emociones, pero es importante que el Espíritu de Dios guíe nuestras acciones, evitando que los sentimientos condicionen nuestro comportamiento. El cuerpo humano recibe información constante de los sentidos, lo que puede afectar el pensamiento y la acción; por ello, la voluntad y el pensamiento deben dirigir la vida. La sociedad tiende a promover un funcionamiento visceral, basado en emociones, evidenciado en actividades de adrenalina o decisiones impulsivas, pero se debe priorizar la reflexión y la inteligencia sobre las emociones pasajeras.

Lo importante es cómo te sientes

La sociedad enfatiza la importancia de cómo nos sentimos, sin considerar biología o identidad real, lo que puede conducir a decisiones impulsivas con consecuencias a largo plazo. Los sentimientos fluctuantes pueden condicionar elecciones en la vida y la política, donde medidas populares buscan generar aprobación momentánea, sin considerar el beneficio duradero.

La diferencia con los creyentes

Los creyentes tienen un Dios que no varía y un plan preestablecido, lo que les ofrece perspectiva ante la vida. Cuando los sentimientos dominan, el Espíritu Santo deja de guiar, y las decisiones pueden basarse en emociones, creciendo como una bola de nieve hasta convertirse en problemas graves. Jesús es un ejemplo de cómo la voluntad puede prevalecer sobre los sentimientos, mostrando que la fe y la decisión consciente transforman la vida. En los matrimonios, reflexionar sobre lo que une a la pareja es crucial para evitar conflictos guiados solo por emociones.

Por qué nos hemos dejado llevar por los sentimientos

El amor basado únicamente en pasiones y sentimientos puede no perdurar, por lo que es esencial profundizar y tener un proyecto común a largo plazo. Las decisiones impulsivas, como casarse o iniciar un negocio por un «calentón» emocional, pueden traer problemas futuros. La vida debe guiarse por el espíritu y la voluntad, permitiendo que el Espíritu Santo maneje nuestra vida, en lugar de dejar que el alma y el cuerpo condicionen nuestras acciones. El Salmo 70 nos recuerda confiar en Dios y no dejarnos dominar por emociones, pidiendo ayuda y socorro en momentos de aflicción.

Incomodidad

La incomodidad surge al enfrentarnos al sufrimiento ajeno, como en hospitales, generando irritación y deseo de evitar el dolor de otros. Admirar la vocación de quienes cuidan enfermos es importante. La vida trae sufrimiento, y estos momentos nos acercan a Dios. Dios permite dificultades para que busquemos su auxilio y recordemos que no estamos solos. Reconocer que Dios tiene un propósito y plan nos ayuda a no perder de vista nuestra misión en la vida, incluso frente a enfermedad y muerte.

Sacudir

La vida se asemeja a un árbol que se mide en momentos de dificultad; lo que hay dentro del corazón se revela cuando se enfrenta tensión. Personas que mantienen ánimo a pesar de problemas muestran un testimonio de fe. Tener un propósito claro, como la vida eterna en Cristo, permite enfrentar la muerte sin miedo. Predicar el evangelio brinda esperanza, evitando que las personas vivan solo para el presente y en temor constante.

El miedo nos paraliza

El miedo puede inmovilizar, como se vio en la historia de Elías en la cueva, y en la sociedad actual, donde la pandemia evidenció un miedo extremo. Las personas pueden sentirse paralizadas y sin libertad para actuar. El Salmo 70 refleja cómo el miedo puede coexistir con el deseo de liberación y confianza en Dios. Reconocer y superar este miedo permite actuar con fe y libertad.

La dicotomía

La lucha entre la carne y el espíritu es real y permite crecer y superar dificultades. La fe no actúa como interruptor, sino que se cultiva diariamente, brindando fuerza y perspectiva. Jesús ejemplifica cómo vencer la dicotomía constante entre deseos y voluntad. La fe sostiene y da confianza, siendo un apoyo en los desafíos de la vida.

La importancia de la fe

Edificar la vida sobre emociones y circunstancias temporales es inestable, mientras que fundamentarla en Cristo es sólido. La fe permite tomar decisiones sin depender de emociones o condiciones cambiantes. Mantener humildad y empatía frente a momentos de abundancia y dificultad ayuda a no centrarse solo en uno mismo. Con claridad sobre el propósito de vida, los creyentes pueden superar obstáculos y no ser dominados por la desesperación. Acudir a Dios en necesidad proporciona guía y apoyo, siendo Él la roca sobre la cual fundamentar la vida. Encontrar a Cristo como fundamento permite vivir con confianza y seguridad, independientemente de las circunstancias externas.

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