¿Cuándo comienza Dios a bendecir a una persona?

¿Cuándo comienza Dios a bendecir a una persona? – Charles Spurgeon

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La bendición de Dios y su importancia

La bendición de Dios es el don más rico que Sus criaturas pueden recibir, y privarse de ella representa la mayor calamidad, pues el infierno es el lugar donde la bendición de Dios no puede llegar, mientras que el cielo es el espacio donde se disfruta constantemente en toda su pureza. La felicidad más sublime de una criatura es ser bendecida por su Creador, y la suprema felicidad del hijo de Dios es que la bendición del Padre repose sobre su cabeza y en su corazón, algo tan profundo que resulta imposible determinar el momento exacto en que comenzó a recibirla.

El origen de la bendición divina

Se puede considerar que Dios comenzó a bendecir a su pueblo desde el día en que se encarnó en Cristo, incluso antes de nuestro nacimiento, pues todos los miembros de Cristo ya estaban inscritos en el libro divino. Desde la cuna, las misericordias del Señor estaban preparadas para cada persona, y para algunos hubo un segundo nacimiento, un momento en que pasamos de la muerte a la vida y de las tinieblas a la luz. El día más dichoso de nuestra existencia es aquel en que vimos a Cristo colgado en la cruz, recibiendo el castigo por nuestros pecados; en ese instante, Dios nos dijo «desde este día te bendeciré», marcando un punto de inflexión en nuestra relación con Él.

La búsqueda del corazón hacia Dios

El corazón humano puede anhelar intensamente encontrar a Cristo y experimentar la bienaventuranza de la promesa, identificándose con otros en condiciones semejantes. Solo Dios conoce el tiempo en que mostrará su rostro a su pueblo y ofrecerá consuelo; para cada pecador elegido habrá un día de gracia para ver a Cristo y salvarse por medio de Él. La bendición de Dios llega cuando una persona siente el susurro de Su amor, renuncia a toda confianza en la carne y en sus propias obras, y comprende que la plenitud de Cristo solo se alcanza al reconocer el vacío de todo lo que no sea Él.

Condiciones espirituales para recibir la bendición

El tiempo de bendición se produce cuando hay un divorcio claro entre la persona y sus pecados, visibles y ocultos, pues no es posible amar a Cristo y aferrarse al pecado al mismo tiempo. La renuncia a los pecados favoritos y a las cosas mundanas es necesaria para experimentar la bendición, y el corazón debe odiar todo pecado y amar toda santidad. Solo cuando esto ocurre, Dios comienza a bendecir a la persona, abriendo las puertas del cielo para quienes creen sinceramente en Cristo y buscan la paz a través de Él.

La fe sincera y la salvación

La bendición se demora si el alma no está dispuesta a creer en Cristo de manera sincera, pero cuando la persona clama «sálvame, Señor» y se introduce en el arca de la salvación, Dios bendice desde ese momento. El corazón debe estar delante de Dios como la cera bajo el sol, listo para recibir cualquier impresión divina. Cuando un pecador descansa en Cristo, su fe lo convierte en un alma aceptada, con todos sus pecados perdonados, y la bendición se manifiesta plenamente.

La sumisión a la voluntad de Dios

Para recibir el favor de Dios, el espíritu debe someterse enteramente a la voluntad divina. Esto se prueba especialmente en la adversidad, cuando se pierde un ser querido o se enfrentan dificultades; aceptar la voluntad

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