La iglesia refugiará en el desierto // Palabras Proféticas 87

La iglesia refugiará en el desierto // Palabras Proféticas 87

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La protección y el refugio de la Iglesia

Según el contenido presentado, la Iglesia será protegida por Dios durante los acontecimientos finales. En lugar de ser arrebatada inmediatamente antes de los juicios divinos, se afirma que será guardada y preservada mientras las copas de la ira de Dios son derramadas sobre el mundo pagano. Una parte importante de la Iglesia encontrará refugio en el desierto, especialmente en Moab, mientras que otros creyentes se esconderán en cuevas, montes y distintos lugares preparados para su protección.

El texto compara esta protección con los casos de Noé y su familia durante el diluvio y de Lot antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra. En ambos ejemplos, los justos no fueron arrebatados, sino preservados por Dios en medio de los acontecimientos, siendo librados del juicio mientras permanecían bajo su cuidado.

Asimismo, se destaca que Jesucristo protegerá a su Iglesia tanto de la persecución del anticristo como del juicio destinado contra quienes hayan aceptado la marca de la bestia y contra los rebeldes del mundo. Esta protección es presentada como el cumplimiento de la promesa de guardar a los fieles en el tiempo de la prueba.

El discipulado y la preparación espiritual de la Iglesia

El texto sostiene que la Iglesia deberá completar un proceso final de discipulado y separación del mundo. Se enfatiza el significado de «Eclesia», entendido como aquellos que han salido fuera, señalando que el desierto representará un lugar de apartamiento total para el Señor.

Como ejemplo, se recuerda la generación de Israel que salió de Egipto. Aunque muchos no alcanzaron la tierra prometida debido a su incredulidad, Josué, Caleb y la nueva generación sí pudieron entrar por haber permanecido fieles hasta el final. Esta referencia es utilizada para ilustrar la necesidad de perseverar hasta el cumplimiento del propósito de Dios.

Durante la persecución mundial del anticristo, la Iglesia emprenderá una huida general hacia lugares de refugio como cuevas, montes, bosques y desiertos. Un remanente numeroso encontrará refugio en Moab, considerado un lugar preparado por Dios.

La huida al desierto y el refugio en Moab

La narrativa interpreta a la mujer de Apocalipsis como representación de la Iglesia. Después del arrebatamiento del hijo varón, la mujer huye al desierto, donde Dios le ha preparado un lugar para ser sustentada durante un tiempo determinado.

También se recuerda la advertencia de Jesús acerca de la abominación desoladora anunciada por el profeta Daniel. Cuando este acontecimiento ocurra, quienes estén en Judea deberán huir a los montes, siguiendo el principio expuesto en Proverbios de que el prudente ve el peligro y se esconde.

El texto afirma que las profecías constituyen advertencias divinas para que cada persona decida obedecerlas. En ese contexto, el Espíritu Santo utilizará voces proféticas para dirigir a la Iglesia hacia los lugares de refugio, reuniendo a muchos creyentes en Moab bajo la guía de líderes ungidos.

La persecución del anticristo y la intervención de Dios

La Iglesia será perseguida por el dragón, pero recibirá las dos alas de la gran águila para escapar al desierto, donde permanecerá protegida y sustentada durante un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo.

Durante esa persecución, Dios intervendrá para impedir la destrucción de su pueblo. El texto compara esta liberación con la salida de Israel de Egipto, cuando el Señor libró a su pueblo del ejército del faraón.

De igual manera, se establece un paralelismo con la historia de Lot y sus hijas. Antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, fueron sacados por los ángeles y posteriormente buscaron refugio en una cueva del monte, convirtiéndose en otra figura de la preservación divina antes del juicio.

El camino hacia la verdadera tierra prometida

El recorrido de la Iglesia hacia Moab es presentado como una imagen del camino recorrido por Israel antes de entrar en la tierra prometida. Se señala que el trayecto seguirá el mismo acceso cercano al Jordán y Jericó, simbolizando el tránsito hacia la verdadera herencia celestial y la vida eterna.

Durante su permanencia en Moab, la Iglesia será llamada por Cristo como su novia. El texto relaciona este momento con las imágenes del Cantar de los Cantares, donde la amada es llamada desde el desierto para encontrarse con su amado.

Finalmente, se afirma que la Iglesia, formada por judíos y gentiles redimidos por Jesús, será arrebatada desde Moab junto con todos aquellos creyentes que hayan permanecido protegidos en otros refugios preparados por Dios.

La purificación antes del arrebatamiento

El período de permanencia en el desierto será entendido como un tiempo de purificación. Los dolores de la gran tribulación producirán una Iglesia preparada, sin mancha ni arruga, lista para las bodas del Cordero.

El texto indica que esta preparación se extenderá durante tres años y medio, seguidos de cuarenta y cinco días adicionales. Durante ese tiempo, la Iglesia completará su discipulado espiritual mediante una intensa vida de oración, representada simbólicamente por la mirra y el incienso.

Toda actividad humana quedará en segundo plano, mientras la oración, la comunión con Dios y la búsqueda constante de su presencia ocuparán el centro de la vida de los creyentes.

Una Iglesia consagrada para su Señor

La etapa final estará caracterizada por una consagración completa al Espíritu Santo. La Iglesia vivirá dedicada a la santificación, la adoración y la oración continua mientras espera el llamado definitivo de Cristo.

Las imágenes del Cantar de los Cantares describen a la novia escondida, amada por su Señor y preparada para responder a su llamado. La Iglesia es presentada como una paloma protegida y plenamente entregada a su amado, aguardando el momento de su encuentro con Él.

La importancia de la intercesión

Mientras estos acontecimientos se desarrollan, el texto exhorta a los creyentes que permanecen en Cristo a intensificar la oración y la intercesión. Se anima a mantener un verdadero arrepentimiento y un profundo celo espiritual, intercediendo tanto por la Iglesia de los últimos tiempos como por Israel, con el deseo de que forme parte del pueblo redimido que participará del cumplimiento final de las promesas de Dios.

Miguel Díez Portada

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

Conocer aquí la biografía de Miguel Díez

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