La Palabra para Hoy – Juan 9:5

La Palabra para Hoy – Juan 9:5

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«Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo.» — Juan 9:5

Reflexión

Jesús declaró en varias ocasiones quién era realmente: la Luz del mundo. Él afirmó: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.» Su vida, sus palabras y sus obras revelaron la gloria de Dios, porque en Él no hay oscuridad alguna.

Sin embargo, cuando Jesús ascendió al Padre, no nos dejó solos. Envió al Espíritu Santo, el Consolador, para habitar en cada creyente. Así como una lámpara necesita aceite para alumbrar, nuestro espíritu necesita ser lleno continuamente del aceite celestial de la presencia de Dios.

Por esta razón, Jesús también dijo a sus discípulos: «Vosotros sois la luz del mundo.» Hoy, la luz de Cristo quiere brillar a través de nosotros. Pero esa luz no se manifiesta únicamente mediante las buenas obras. Muchas personas pueden realizar acciones buenas y, al mismo tiempo, tener un carácter difícil, orgulloso o egoísta.

La verdadera luz del creyente se refleja en un carácter transformado por Cristo. Un corazón lleno del Espíritu Santo desarrolla mansedumbre, humildad, paciencia, amor y misericordia. Las buenas obras son importantes, pero el buen carácter es la evidencia de que la naturaleza de Dios está obrando en nosotros.

Cuando el carácter de Cristo se expresa en nuestra vida, nos convertimos en lámparas encendidas en medio de la oscuridad. Nuestra manera de hablar, reaccionar, servir y amar puede guiar a otros hacia la esperanza que se encuentra en Jesús.

Aplicación para hoy

Pregúntate:

  • ¿Estoy permitiendo que el Espíritu Santo llene mi vida diariamente?
  • ¿Mi carácter refleja la mansedumbre y humildad de Cristo?
  • ¿La luz de Jesús se ve en mis acciones y también en mi forma de tratar a los demás?

Hoy, permite que Dios ilumine cada área de tu vida para que otros puedan ver a Cristo reflejado en ti.

Oración

Señor Jesús, gracias porque eres la Luz del mundo y porque no me has dejado solo. Gracias por el regalo de tu Espíritu Santo que habita en mí. Llena mi vida con tu presencia y transforma mi carácter para que refleje tu amor, tu humildad y tu gracia. Que mis palabras, mis acciones y mis actitudes iluminen a quienes me rodean y los acerquen a Ti. Hazme una lámpara encendida en medio de la oscuridad, para la gloria de tu nombre. Amén.

Pensamiento del día

La luz de Cristo no solo se ve en lo que hacemos, sino en quiénes somos cuando el Espíritu Santo transforma nuestro carácter.

¡Que Dios te bendiga y te haga brillar con la luz de Cristo en este día! 

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