¿Por qué no crezco espiritualmente? // Charlas Bíblicas

¿Por qué no crezco espiritualmente? // Charlas Bíblicas

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Bienvenida

La temporada de tertulias inicia con el propósito de que los temas tratados puedan bendecir y ayudar a los oyentes a crecer espiritualmente y acercarse más al Señor. En esta ocasión se aborda cómo los cristianos enfrentan obstáculos en su vida espiritual, tomando como ejemplo la vida de Abraham y la promesa de Dios hacia él. Se enfatiza que el principal obstáculo no está en factores externos, sino en uno mismo, y que para avanzar es necesario confrontar la propia vida, aprender de los errores y aciertos de otros y mantener una actitud de humildad y aprendizaje constante.

Un llamado preciso

La historia de Abraham nos enseña que Dios puede hacer llamados claros y precisos, y que seguir sus indicaciones con fidelidad es fundamental para no retrasar nuestro progreso espiritual. Abraham recibió instrucciones de dejar su tierra y su familia, pero decidió llevar consigo a su padre y sobrino, lo que le trajo complicaciones. Esta acción demuestra que la obediencia parcial o hecha a medias puede convertirse en un obstáculo, generando retrasos y problemas que podrían haberse evitado. La obediencia completa y precisa a Dios es esencial para avanzar en nuestra vida espiritual y cumplir con el propósito divino.

El gran problema de Adán y Eva

El ejemplo de Adán y Eva muestra cómo la duda frente a la palabra de Dios puede llevar a la desobediencia y a la infertilidad espiritual. La obediencia a Dios es más importante que los sacrificios, las manifestaciones de alabanza o los servicios religiosos, porque una vida de fe verdadera se sustenta en actuar conforme a Su palabra. Para avanzar, es necesario dejar morir los hábitos y prácticas de la vieja vida, evitando que estas interfieran con el crecimiento espiritual y el cumplimiento de la promesa de Dios en nuestras vidas.

La obediencia antes que el servicio

La obediencia a Dios debe estar por encima de cualquier servicio, manifestación religiosa o esfuerzo por parecer devoto. Escuchar la palabra de Dios sin ponerla en práctica no produce fruto, y muchas veces la desobediencia surge por falta de atención a Su guía. Es indispensable prestar atención a Dios, callar y dejar que Su Espíritu nos conduzca, asegurando que nuestras acciones estén alineadas con Su voluntad antes de realizar cualquier servicio o actividad religiosa.

Deja atrás lo antiguo

Dios pidió a Abraham dejar atrás su tierra y su parentela para comenzar algo nuevo, pero Abraham llevó consigo parte de su vieja vida, lo que muestra cómo aferrarse al pasado puede impedir el progreso espiritual. La Biblia enseña, en Isaías 43:18 y Filipenses 3:13, que debemos olvidar lo pasado y avanzar hacia lo que está delante. Para poder crecer y cumplir la promesa de Dios, es necesario identificar y dejar atrás aquello que nos ata, confiando en la guía del Espíritu Santo para avanzar con libertad.

El padre de la fe

Abraham es considerado el padre de la fe, y su vida nos enseña que enfrentar dificultades es parte del camino espiritual. Su sobrino Lot eligió la comodidad y las riquezas en lugar de la obediencia a Dios, alejándose de Abraham y de la voluntad divina. Esto muestra que el sentimentalismo, la búsqueda de beneficios personales y el egoísmo pueden desviar a los creyentes del propósito de Dios. Aprender a dejar atrás lo que nos aleja de Él es esencial para avanzar en nuestra fe y crecer espiritualmente.

Dejar las cosas viejas

Ser una nueva criatura en Cristo implica abandonar las costumbres, amistades o prácticas que obstaculicen la fidelidad a Dios. El amor al mundo y a lo viejo puede desplazar a Dios y frenar el progreso espiritual. La obediencia y la disposición a seguir la voluntad de Dios son fundamentales para la santificación y el crecimiento. El evangelio desafía la comodidad y exige dejar atrás lo antiguo, tal como Abraham tuvo que hacerlo para cumplir con la promesa divina.

Desobediencia

La obediencia es la clave para recibir la bendición de Dios, mientras que la desobediencia puede retrasar o impedir el cumplimiento de Sus promesas. La vida espiritual progresa cuando actuamos conforme a la palabra de Dios y ponemos en práctica lo que hemos aprendido, reconociendo que la desobediencia trae consecuencias negativas que pueden afectar nuestro avance y nuestra relación con Él.

Aférrate a tu promesa

Aferrarse a la promesa de Dios requiere primero revisar nuestra obediencia y dejar atrás aquello que pueda generar conflictos o problemas. La historia de Lot y su esposa muestra cómo el apego a lo pasado o la comodidad puede llevar a la destrucción. Los cristianos deben buscar la guía del Espíritu Santo, vivir con propósito y dejar que Él corrija y guíe sus vidas, comprendiendo que la verdadera libertad y cumplimiento de la promesa están en la obediencia y en el desprendimiento de lo viejo.

Vida sustentada por la fe

El servicio a Dios no se limita a predicar desde un púlpito, sino que debe estar respaldado por una vida de fe y dedicación en todas las áreas. Esto requiere sacrificio, esfuerzo y disposición para cumplir cualquier tarea que Dios indique. La obediencia puede no ser fácil, pero produce fruto y permite que la vida espiritual prospere. La fidelidad y la entrega total a Dios son esenciales para experimentar la bendición y el crecimiento que Él desea para sus hijos.

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