Abraham: Aceptando el llamado de Dios en nuestras vidas | Personajes Bíblicos
Introducción a la vida de Abraham y el llamado de Dios
La vida de Abraham es un ejemplo de cómo Dios llama a las personas y las bendice. En Isaías capítulo 51 se recuerda: «mirad a Abraham vuestro padre y a Sara que os dio a luz».
En la vida de Abraham destacan tres palabras: llamado, bendición y multiplicación. Muchos creyentes se enfocan en la bendición y la multiplicación, pero olvidan que antes de recibir estas promesas es necesario atender al llamado de Dios.
En Génesis capítulo 12, verso 1, se narra el llamado de Abraham. Dios le pidió que dejara su tierra y su familia para ir a un lugar que Él le mostraría. Allí sería bendecido y se convertiría en una nación grande.
Cada persona recibe el llamado de Dios de diferentes maneras: por medio de la Palabra, un mensaje, una predicación o circunstancias de la vida. Sin embargo, muchos prefieren ignorarlo y seguir sus propios caminos.
El llamado de Dios en la vida de Abraham y en la nuestra
El llamado de Dios no es exclusivo de quienes trabajan en iglesias u organizaciones religiosas. En realidad, todo creyente recibe al menos cuatro llamados importantes: a la salvación, a la santificación, al servicio y a rendir cuentas delante de Dios.
La Biblia enseña que todos compareceremos un día ante Dios. Esto no debe ser motivo de temor si hemos vivido de acuerdo con su voluntad. Él nos llama a buscarlo, acercarnos a Él, recibir bendición, sanidad y victoria. Sin embargo, muchos permanecen indiferentes y continúan lejos de sus caminos.
La respuesta al llamado de Dios
El ser humano anhela ser bendecido y experimentar las maravillas del Señor, pero con frecuencia camina lejos de su propósito. Es tiempo de atender al llamado de Dios y regresar a su camino.
Dios nos invita a servirle con todo el corazón. En 1 Samuel 12:24 se lee: «solamente temed a Jehová y servirle de verdad con todo vuestro corazón». No siempre es necesaria una voz audible como la que escuchó Samuel. Las bendiciones y milagros que Dios nos concede ya son un llamado para servirle con amor y agradecimiento.
Jesús también nos llama a seguirle, como se declara en Lucas 9:23: «si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame».
Abraham respondió con fe y obediencia. En Hebreos 11:8 se recuerda cómo salió de su tierra sin saber a dónde iba, confiando plenamente en Dios.
Siguiendo el camino de Dios con fe y obediencia
Quien desea ser bendecido debe dejarse guiar por Dios, confiar en que Él puede cambiar los planes personales y tener la valentía de someterse a sus propósitos.
La salvación y el llamado de Dios son personales. Cada uno debe decidir si responde con fe y obediencia, como lo hizo Abraham, o si elige seguir sus propios caminos. Atender al llamado del Señor es el inicio de una vida guiada por su mano y colmada de bendición.

