¿Cielo o infierno? Tu elegirás // Predica en la calle con Miguel Díez
La incertidumbre de la muerte y la reflexión sobre la eternidad
Cada día mueren cientos de miles de personas, y la incertidumbre sobre lo que sucede después de la muerte genera profundas reflexiones sobre la eternidad y el sentido de la vida. La conciencia del ateo, al carecer de fe en una vida después de la muerte, se ve especialmente afectada, provocando miedo y rechazo al pensamiento sobre la muerte, ya que la idea de desaparecer por completo les resulta angustiante. Todos los seres humanos saben que la muerte es inevitable, aunque nadie sabe cuándo ni cómo ocurrirá, lo que genera ansiedad y reflexión constante sobre el destino final. Tener la certeza de contar con un “billete al cielo” brindaría un alivio espiritual y psicológico, reduciendo el temor y llenando la vida de esperanza.
La parábola del hombre rico y Lázaro según Lucas 16:19
Jesucristo predicaba el evangelio por las calles y era seguido por multitudes compuestas por pobres, marginados, fariseos y ricos, mostrando su mensaje para todos sin distinción. En Lucas 16:19 se encuentra la parábola del hombre rico y Lázaro, que ilustra la justicia divina y la importancia de la vida espiritual sobre la material. La historia describe a un hombre rico que vivía en lujos y excesos, mientras Lázaro, un pobre enfermo, deseaba comer siquiera las migajas que caían de la mesa del rico. Tras la muerte, Lázaro fue llevado al cielo por los ángeles y el rico al infierno por los demonios, mostrando la consecuencia eterna de la vida en la tierra. El rico, desesperado, suplicó a Abraham enviar a Lázaro a aliviar su sufrimiento, pero Abraham le recordó que en vida disfrutó de placeres sin preocuparse por el alma. Además, explicó que existe un abismo infranqueable entre cielo e infierno, y que los profetas ya habían advertido sobre el juicio, advertencias que el rico ignoró.
La separación entre el cielo y el infierno y la advertencia divina
La enseñanza central es la elección entre el cielo y el infierno, donde la gracia de Dios permite tener fe en que al morir, los ángeles del Señor guiarán el alma hacia el cielo, gracias a la obra de Jesucristo. La vida en el infierno no consiste en aburrimiento, sino en sufrimiento intenso, marcado por llanto y crujir de dientes, tal como enseñó Jesús. Por ello, es crucial que los creyentes adviertan a aquellos que viven insensatamente, invitándolos a reflexionar sobre la salvación de su alma antes de que sea demasiado tarde. La conciencia de la eternidad y la justicia divina busca motivar una vida recta y centrada en Dios.
La importancia de la salvación y la fe en Jesucristo
La salvación del alma es el objetivo más importante en la vida de una persona. Jesús enseñaba que nada material tiene valor si se pierde el alma, y que la verdadera riqueza es espiritual. Los discípulos han sido llamados a predicar el evangelio a toda criatura, asegurando que quienes crean y sean bautizados serán salvos, según Marcos 16:15. La salvación solo se alcanza a través de Jesucristo, quien es el camino, la verdad y la vida, y nadie puede acercarse al Padre sin pasar por él. Este mensaje subraya la centralidad de la fe en Cristo como única vía de reconciliación con Dios y acceso a la vida eterna.
La predicación del evangelio y la misión de los discípulos
Los discípulos de Cristo, como Pablo y Silas, tienen la misión de predicar el evangelio sin importar las circunstancias. Esta gran comisión requiere evangelizar a familiares, vecinos y cualquier prójimo, mostrando el amor de Dios a través de la palabra y la acción. La predicación del evangelio debe ser la mayor pasión del creyente, realizándose en todo momento y lugar. Hechos de los Apóstoles 16 destaca la importancia de mantener la fe activa y la evangelización constante, demostrando que la misión del discípulo es inseparable de su vida diaria y de su testimonio ante otros.
La historia de Pablo y Silas en Filipos como ejemplo de fe
La historia de Pablo y Silas en Filipos ilustra cómo los discípulos deben actuar con fe, incluso ante dificultades y persecuciones. Tras predicar el evangelio, fueron encarcelados y puestos en cepos, pero continuaron adorando a Dios y cantando con alegría, demostrando que lo esencial es la presencia de Cristo, más que las circunstancias externas. Durante su alabanza, un terremoto rompió los grilletes y abrió las puertas del calabozo, permitiendo la fuga de los demás presos. Sin embargo, Pablo y Silas permanecieron para predicar al carcelero, quien, conmovido, preguntó cómo podía ser salvo. Al creer en Jesucristo, él y su familia obtuvieron salvación, y Pablo y Silas continuaron su misión, mostrando que la fidelidad y la obediencia llevan frutos espirituales incluso en medio de la adversidad.
La salvación mediante Jesucristo y la condenación de la incredulidad
A pesar de persecuciones y sufrimientos, Pablo y Silas demostraron que la predicación del evangelio no depende de circunstancias externas, porque solo el nombre de Jesucristo salva. La incredulidad es considerada el pecado más grave, porque implica llamar mentiroso a Dios y menospreciar su amor infinito. La vida de cada persona es una elección entre aceptar la salvación o rechazarla, y Dios respeta nuestro libre albedrío, ofreciendo siempre la oportunidad de creer y recibir vida eterna.
El proceso de arrepentimiento y la entrega a Cristo
El arrepentimiento es un paso crucial para recibir la salvación. Reconocer el sacrificio de Jesucristo y pedir perdón por los pecados permite entregarse a él de manera sincera. La salvación es un proceso de transformación espiritual que implica abandonar la vida centrada en el pecado y confiar plenamente en Cristo, quien paga por nuestras culpas y borra nuestros pecados del libro de la vida. La fe en Jesucristo brinda paz interior y reconciliación con Dios, eliminando la carga de la culpa y la incertidumbre espiritual.
La exclusividad de la salvación en Jesucristo
La salvación no puede obtenerse a través de religiones, rituales o intermediarios humanos; solo Jesucristo ofrece acceso a la vida eterna. Confesar su nombre y aferrarse a él asegura fidelidad y protección, pues él es el buen pastor que da su vida por las ovejas. Este principio enfatiza la necesidad de centrar la vida espiritual en la relación personal con Cristo y la confianza absoluta en su guía y cuidado.
La puerta estrecha de la fe y la necesidad de arrepentimiento
La entrada a la salvación se encuentra en la puerta estrecha de la fe en Jesucristo, que requiere liberarse de mentiras, avaricia y lujuria. Arrepentirse de los errores y del seguimiento de valores mundanos es la decisión más sabia para quien busca la vida eterna. La experiencia de haber estado perdido y encontrar a Cristo evidencia que sin él nada tiene valor, y que la fe es la esperanza que verdaderamente salva.
Las trampas del dinero y la codicia frente a la fe
El dinero y la codicia pueden desviar a las personas de la fe y robarles la esperanza. El amor excesivo al dinero es la raíz de muchos males y conflictos espirituales. Para acercarse a Dios, es necesario arrepentirse de la incredulidad y el egoísmo, y abrir el corazón al amor de Cristo, reconociendo que la verdadera riqueza es espiritual y no material.
El amor de Dios en Cristo y la identidad como hijos de Dios
El amor de Dios en Cristo es la verdadera fuente de felicidad y plenitud que Jesús vino a ofrecer. Aquellos que creen en él reciben la potestad de ser hijos de Dios, y todo se alcanza por fe, siendo digno de completa confianza. La vida en Cristo permite experimentar comunión, amor y libertad del miedo a la muerte, asegurando que la muerte no puede separar del amor divino. Aceptar a Jesús significa vivir con seguridad y gratitud por la salvación recibida.
La liberación del miedo a la muerte mediante la fe en Cristo
La fe en Jesucristo libera del miedo a la muerte, asegurando pertenencia a la familia eterna de Dios. Declarar esta fe y agradecer a Dios por la salvación fortalece la confianza y la paz interior. Dios, como padre perfecto, escucha, ama y protege a sus hijos, y es fundamental reconocer su sacrificio y su fidelidad, celebrando la oportunidad de vivir en su reino eterno.
La santidad y la gratitud por la salvación
Seguir a Jesucristo implica pedir a Dios que borre todos los pecados y santifique a quienes deciden seguirlo, asegurando su salvación. Expresar gratitud por la salvación fortalece la fe y reconoce la bendición de pertenecer a Cristo. Decir “Gracias Señor por tu salvación” y “Gracias Jesús por salvar mi alma” refleja la importancia de valorar la vida eterna y vivir con gratitud y devoción constante.
La urgencia de la evangelización y la valía de la salvación
Muchos pueden pasar por la vida sin escuchar el mensaje de salvación. La salvación de un alma tiene más valor que cualquier riqueza o éxito terrenal. Evangelizar a familiares, amigos y vecinos es una prioridad, ya que el tiempo en este mundo es limitado y lleno de desafíos. Solo Cristo puede otorgar la gloria y la vida eterna. Es fundamental salvarse y ayudar a otros a recibir la salvación, dando gracias a Dios por la oportunidad de compartir el evangelio y pidiendo bendición para todos.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

