El cambio que produce Cristo // Predicación en la calle

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Las tres maldades y sus raíces

La cobardía, la traición y la injusticia son consideradas tres maldades terribles que afectan al mundo y al ser humano. Estas maldades tienen su origen en el orgullo y la codicia, y se manifiestan en la corrupción de los jueces y en el perdón a grandes delitos mientras se castigan los pequeños. El orgullo combinado con la codicia es un problema grave que se evidencia en actitudes personales y colectivas. Muchas veces las personas usan el orgullo para justificar acciones incorrectas. Por ello, los sabios consideran que la palabra “orgullo” debería desaparecer del vocabulario de quienes buscan la verdadera sabiduría. Estas maldades generan angustia y confusión en la humanidad.

La virtud de la humildad

La humildad es una característica de los sabios y es la base de la verdadera paz interior. Aunque se proclaman días especiales para honrarla, todos los días deberían ser de humildad y reflexión. Jesucristo se humilló para salvar a la humanidad, mostrando que “el que se humilla será ensalzado”. La Pascua de Pesaj se considera un día importante para humillarse ante Dios y agradecer su amor y sacrificio. La humildad permite encontrar descanso para el alma y armonía espiritual. El humilde es quien recibe paz y shabat shalom según la enseñanza de Cristo.

Consecuencias del orgullo y llamado a la justicia

El orgulloso nunca tiene paz porque la culpa y los demonios lo consumen. La justicia se debe mostrar con humildad, defendiendo la verdad con mansedumbre y serenidad. Quienes callan ante las injusticias no entrarán al reino de los cielos, según Mateo. Jesucristo enseñó que los que tienen hambre y sed de justicia serán saciados, sirviendo esto como un indicador espiritual. La falta de justicia genera sufrimiento y desorden social. Por ello, cada persona debe buscar vivir con rectitud y humildad ante Dios.

Ejemplos bíblicos de justicia y humildad

La justicia puede compararse con una balanza que mide la rectitud de las acciones humanas. El juicio de Salomón es un ejemplo de sabiduría y justicia, donde se determinó la verdadera madre de un niño mediante discernimiento. En Miqueas, Dios pide hacer justicia, amar la misericordia y humillarse ante Él. La verdadera religión, según Santiago, enfatiza la justicia, la misericordia y la humildad. Atender a huérfanos y viudas representa la verdadera compasión y santidad. Practicar la justicia es un reflejo de la integridad y fidelidad hacia Dios.

La lucha contra la injusticia y la perversión

El amor verdadero no puede existir sin justicia y verdad. Cuando ambos principios se abrazan, el pueblo vive en libertad y paz. Es necesario ser mensajeros de la justicia y despertar conciencias ante las leyes injustas y la perversión del mundo. La existencia de leyes que permiten la pornografía refleja la decadencia moral en la sociedad. Los justos son perseguidos por defender a los más débiles y proteger la verdadera justicia. Mantener la rectitud implica valentía y obediencia a Dios.

Justificación mediante Cristo

Cuando Dios hace justo a alguien, la persona está dispuesta a perderlo todo, pero no a dejar de ser justa. Quienes padecen persecución por la justicia son bienaventurados, según las enseñanzas de Jesús. Profetas y apóstoles sufrieron persecución y muerte defendiendo la verdad. La fe en Cristo puede parecer locura para quienes aman el dinero y el sistema del mundo. Cristo transforma a los injustos y nos hace justos mediante su sacrificio. Solo por su sangre podemos alcanzar la justificación y la paz con Dios.

Juicio divino y lecciones bíblicas

Cada día mueren miles de personas que enfrentarán el juicio divino. Muchos que se consideran cristianos no entrarán en el reino de los cielos por no practicar la justicia. El profeta Daniel interpretó un juicio sobre el rey persa Belsasar, quien desobedeció a Dios durante una fiesta. Belsasar usó los vasos sagrados del templo y recibió un mensaje divino escrito en la pared. Daniel lo interpretó como advertencia de que su reino sería quitado. Esa misma noche, Belsasar murió, mostrando la justicia divina.

La balanza de Dios y la justicia verdadera

La justicia verdadera es la balanza de Dios, que pesa corazones y almas. Aquellos que hablan sin actuar son hallados vacíos y sin amor divino. Jesús confrontaba a los fariseos que exigían lo que ellos mismos no cumplían. La justicia de Dios permite vivir en paz con Él y con la conciencia. Pedir perdón y buscar justificación diariamente fortalece la rectitud personal. Cada individuo decide si será justo o injusto ante Dios.

La llamada a vivir en justicia

Jesús invita a morir a las obras de la carne y vivir según su justicia. La justicia se representa como una mujer con los ojos vendados, simbolizando imparcialidad. Dios no hace acepción de personas, ni juzga por apariencia, raza o inteligencia. La justicia divina protege al justo y juzga al malvado. Arrepentirse y creer en Jesús es esencial para la salvación. Cada día se debe elegir practicar la rectitud y la obediencia a Dios.

Arrepentimiento y vida justa

La justicia es sabiduría y anhelo noble de quienes buscan integridad. Ser justo implica fidelidad, cumplir promesas y no dejarse sobornar. Hacer lo correcto refleja la pureza y santidad de Dios. Cada día se debe pedir al Señor ayuda para evitar el orgullo y crecer en humildad. La justicia requiere actuar bien y servir al prójimo. La vida justa está marcada por la obediencia y la rectitud constante.

Embajadores de la justicia divina

Obedecer a Jesús implica arrepentirse, confesar los pecados y recibir perdón divino. Ser hijos de Dios es ser justos y transmitir su reino y justicia a otros. La decisión diaria es buscar perfección y santificación según la imagen de Cristo. Los justos son embajadores de la verdad y la justicia, despertando conciencias de quienes están engañados. Actuar en justicia es más que hablar; requiere hechos concretos. Los verdaderos hijos de Dios reflejan la justicia divina en su vida diaria.

Anhelo por la justicia divina

Es importante reflexionar y anhelar la justicia divina en lugar de la humana. La justicia de Dios implica fidelidad, amor al prójimo y obediencia a su voluntad. Se debe pedir a Dios ser transformados, purificados y convertidos en hacedores de verdad y justicia. Transmitir la verdadera justicia a otros refleja la obra divina en la vida humana. Cada día es una oportunidad para crecer en rectitud y obediencia. La justicia divina guía hacia una vida íntegra y equilibrada.

Compromiso con la verdad y la justicia

El compromiso con Dios es actuar como embajador del reino, practicando la verdad y la justicia. No basta con hablar o escuchar; es necesario actuar con rectitud. Se debe aborrecer el mal, la cobardía, la traición y la injusticia. La justicia divina implica valentía y fidelidad, siguiendo el ejemplo de Cristo. Ser hacedor de la verdad transforma vidas y sociedades. La vida justa refleja la voluntad y santidad de Dios.

Conclusión y gratitud

El deseo es vivir cada día más apasionado por la fidelidad, la valentía y la justicia. Dar gracias a Dios por sus bendiciones fortalece la fe y la humildad. Cada día es una oportunidad para crecer en rectitud y obediencia a Dios. La oración de acción de gracias refleja gratitud y compromiso espiritual. Vivir en justicia y humildad permite experimentar paz y armonía. La vida justa es un camino de amor, verdad y fidelidad a Dios.

Miguel Díez Portada

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

Conocer aquí la biografía de Miguel Díez

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