La Medicina de Cristo: Fe y Amor // Predicación en la Calle
Rehabilitación y medicina espiritual
La palabra «remar» se refiere a la rehabilitación de marginados, entendiendo como marginados a aquellos que están al margen de Dios, incluyendo no solo drogadictos y alcohólicos, sino cualquier persona que no esté en la gracia de Dios. La medicina para la rehabilitación de los marginados es la misma para todos y consiste en la medicina que trajo Cristo, la cual es infalible y está compuesta por dos elementos: la fe y el amor. La fe verdadera ofrece esperanza de salvación y vida eterna, y sin fe en Cristo Jesús no hay esperanza para el hombre. No se puede confiar en la falsa ciencia ni en la super tecnología de la inteligencia artificial y la robótica, ya que los dominadores del mundo buscan retroceder a la humanidad al Olimpo, donde se adoran a los dioses paganos que son principados satánicos.
Falsas ciencias y dioses paganos
Los dioses del Olimpo, como Afrodita y Cupido, representan el falso amor, la lujuria y el romanticismo, y se ha confundido el sexo con el amor verdadero. La diosa Pachamama, considerada madre de la naturaleza, es también una figura falsa y un principado diabólico, y la naturaleza no debe ser adorada como diosa. La teología, cuyo origen etimológico se relaciona con Zeus, no existe en la Biblia y no sustituye la verdadera fe, por lo que es esencial confiar en la palabra de Cristo, el autor y consumador de la fe.
Fe verdadera y su importancia
Sin fe es imposible agradar a Dios, y es necesario creer en su existencia para acercarse a Él. Muchas personas se consideran buenas, pero al ser ateos o incrédulos cometen el pecado de la incredulidad. La incredulidad y el menosprecio hacia Dios niegan su existencia, pero es posible demostrar que Dios es real, más real que el aire, como lo experimentó un ateo que recibió un cambio de corazón a los 34 años y un corazón de Cristo hace 43 años. Existen varios tipos de fe, como la humana, sentimental, intelectual y religiosa, pero la fe que Cristo desea dar es divina y sobrenatural, participación de la omnipotencia de Dios. La fe verdadera mueve montañas y proviene del «rema», la palabra viva que Cristo da personalmente, y es un don del Espíritu Santo, no algo que se adquiera solo leyendo la Biblia o rezando.
Fe en Jesucristo y comunión con Dios
La fe en Jesucristo implica una confianza plena y total, como se menciona en el evangelio de Juan, donde el Verbo se hizo carne y a quienes le recibieron les dio potestad de ser hijos de Dios. Creer en Jesucristo es creer en Él mismo, no en una denominación ni en cuerpos religiosos, y es la fe en Él la que salva. Esta fe permite tener comunión con Dios, experimentar su poder y amor, y garantiza esperanza de salvación y vida eterna.
Blasfemias y pérdida de fe en Francia
La representación de una mujer lesbiana o transexual como Cristo, rodeada de 12 apóstoles transexuales y lesbianas, es considerada una blasfemia. En Francia se ha perdido la fe en Cristo Jesús, y aunque se predica allí, la verdadera fe ha sido paganizada. La fe en Cristo Jesús es la única que salva, y solo Él, que dio su vida por nosotros, ofrece salvación y vida eterna.
Fe en Cristo como única salvación
La fe verdadera actúa como medicina maravillosa, produciendo esperanza cuando se escucha la palabra de Dios, se tiene comunión con Él, y se le habla y escucha. Cristo Jesús puede transformar un corazón perverso y egoísta, dando un nuevo corazón divino mediante el Espíritu Santo para renacer como verdadero hijo de Dios.
Ejemplo del centurión y la palabra de Dios
Jesús predicaba en las calles y plazas, y un centurión romano pidió que sanara a su criado moribundo. La fe del centurión se mostró al pedir que solo se dijera la palabra para sanar, confiando plenamente en el poder de Cristo. Esto demuestra que la fe surge al escuchar la palabra de Dios, la cual puede revolucionar la vida y otorgar gracia para vencer la tentación. La palabra de Jesús es poderosa y puede crear y destruir, y vivir conforme a ella es esencial para la transformación personal.
La palabra de Dios como medicina y poder
La medicina fundamental de la fe es la palabra de Dios, acompañada del amor, que nos enamora de Él y nos transforma. El amor de Dios es fuerte como la muerte y cura todo, permitiendo a los marginados y huérfanos experimentar al Padre perfecto. El amor verdadero puede quebrantar al hombre orgulloso y soberbio, y es vital recibirlo para vivir una vida plena y sin miedo.
El amor de Dios como curación y sanación
La medicina de Cristo, compuesta por amor y fe, puede sanar las almas heridas, como se ha evidenciado en más de 50.000 testimonios de jóvenes rehabilitados. Dios desea hijos que vivan por amor a Él y al prójimo, recuperando el primer amor y las primeras obras para experimentar la verdadera familia de Dios. El amor de Cristo es eterno y perfecto, demostrado al dar su vida por sus amigos, siendo la sustancia y naturaleza de Dios.
La iglesia como familia de Dios
La iglesia debe ser una familia donde los creyentes sean verdaderos hermanos en Cristo, no solo miembros denominacionales o religiosos. Experimentar el amor de Cristo permite amar a los demás y sanar las almas heridas, brindando consolación y esperanza.
Vencer el miedo mediante la fe y el amor
El miedo y el pánico son armas de Satanás que paralizan a las personas, pero Jesús nunca tuvo miedo y desea liberarnos del temor. La fe y el amor permiten vivir sin miedo, y los que tienen poca fe sufren temor. El amor de Dios es perfecto y protege a sus amados, echando fuera el temor y asegurando seguridad y confianza.
Viaje espiritual a Israel y vivir sin miedo
Un grupo de 44 personas viajará a Israel para seguir las enseñanzas de Jesús y experimentar el amor de Dios en un viaje espiritual. La fe y el amor son esenciales para vivir sin miedo y enfrentar la vida con confianza en Dios.
El amor de Dios y la paz verdadera
El amor de Dios se renueva cada día y garantiza que nada ni nadie podrá separarnos de Él. El respeto y amor hacia Dios crece hasta evitar pecar, y la fe y el amor se quieren compartir con otros. La bendición de Cristo trae paz verdadera, sin miedo ni culpa, en armonía con Dios, nuestra conciencia y semejantes. La paz de Dios se refleja en la confianza diaria, en la plenitud del amor y en la sensación de que nuestra copa está rebosando.
Oración y sanidad en Cristo
La oración del justo es gozo para el Señor, y permite aprender a hablar y escuchar a Dios. Se puede vivir por la fe de Cristo personal, pidiendo que nunca falten su fe y amor, y protección del mundo. Dios sigue sanando cuerpos y almas, y se invita a los enfermos a pedir sanidad a través de Jesucristo, quien es omnipotente y el médico perfecto. La oración permite que Jesús sane el cerebro, sistema nervioso, cuerpo y corazón, rompa ataduras, llene de amor y otorgue sanidad milagrosa a todos los presentes.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

