El verdadero significado del amor // Predicación al aire libre
La Pérdida del Amor Verdadero
La historia de Adán y Eva muestra que al perder la fe en Dios, también se pierde el amor. Al desobedecer a Dios, fueron expulsados del paraíso y separados de su comunión con Él. Esta separación dejó a la humanidad sin el aliento divino que nutre el espíritu, lo que llevó a la búsqueda desesperada del amor verdadero.
La Búsqueda Frágil del Amor
El ser humano ha confundido el amor con el sexo, los sentimientos y las pasiones, buscando satisfacción en lo físico y emocional sin encontrar el amor verdadero que proviene de Dios. Muchos románticos y filósofos han buscado el amor puro y se han sentido decepcionados al descubrir que el amor en este mundo es egoísta y posesivo. Los animales tienen instintos y pasiones, pero no pueden experimentar el amor puro y desinteresado que solo Dios ofrece. La búsqueda del amor verdadero en este mundo puede llevar a la desesperación e incluso al suicidio, ya que solo en Dios se encuentra el amor pleno.
El Amor Verdadero: Un Regalo Divino
El amor verdadero es un regalo absoluto que no busca nada a cambio y solo se encuentra en Dios. Jesús enseñó que el amor trasciende la vida terrenal y la muerte, y que la verdadera unión se encuentra en Dios. Este amor es sublime y pocos lo conocen o experimentan plenamente.
El Amor de Dios: Un Llamado a la Unión
Jesús nos enseña a amarnos unos a otros porque el amor es de Dios. Quien ama ha nacido de Dios y conoce a Dios, mientras que quien no ama no ha conocido a Dios. Para experimentar el verdadero amor es necesario recuperar la comunión con Dios. Jesús dijo que en el amor mutuo se reconocerá a sus discípulos. El amor de Dios nos impulsa a amar a los demás y se manifiesta en el sacrificio de Jesús, quien dio su vida por nosotros. Dios nos ama con un amor total, sin fisuras, y nos conquista con cuerdas de amor, tal como mencionó el profeta Oseas.
La Historia de Miguel Díez: Un Testimonio de Amor
Miguel Díez describe su vida antes de conocer a Dios. Se casó joven, pero ninguno de los dos conocía a Dios. Aunque su matrimonio parecía feliz, Miguel no encontraba satisfacción. Su adicción al póker causó crisis familiar y descuido hacia sus hijos y esposa. La hija enfermó gravemente y su esposa, con amor maternal, oró a Dios por su sanación, y la hija se recuperó milagrosamente. La esposa inició una relación con Dios y Miguel la acompañó en su camino espiritual durante ocho años. A pesar de su comportamiento destructivo y errores, la esposa de Miguel lo esperaba con amor y paciencia. Este amor confrontaba a Miguel con su maldad y lo impulsaba a reconocer su pecado. Finalmente, en una reunión de oración, Miguel sintió la presencia de Dios, experimentó un profundo arrepentimiento y escuchó la voz de Dios perdonándolo. Por primera vez, regresó a casa en paz y decidió compartir con su esposa la búsqueda de Dios.
El Amor como Sacrificio y Entrega
El amor es un acto de entrega y sacrificio, no de egoísmo o búsqueda de satisfacción. El amor verdadero se demuestra al bendecir generosamente a los seres amados. Dios nos amó tanto que se sacrificó por nuestros pecados. Su amor nos llena de paz y nos libera de la culpa. El amor de Dios es desinteresado y puro, y se define en 1 Corintios 13 como paciente, bondadoso, no envidioso ni orgulloso, que no guarda rencor y se alegra de la verdad. Este amor es un regalo que podemos compartir con los demás.
El Amor Transformador de Dios
El amor de Dios transforma vidas, como la de Lope de Vega, quien dejó el libertinaje para seguir a Cristo. Este amor nos invita a vivir con propósito y significado, y perdura más allá de la muerte. Es un amor eterno y fiel, incluso cuando no lo merecemos.
La Parábola del Hijo Pródigo: Un Ejemplo de Amor Incondicional
La parábola del hijo pródigo ilustra el amor de Dios, que siempre espera el regreso de sus hijos perdidos. El amor verdadero no busca nada a cambio y se ofrece sin condiciones. Jesús es el amigo perfecto que nunca nos abandona ni traiciona. El hijo pródigo, en su pobreza y hambre, reconoce la abundancia en la casa de su padre y decide volver a pedir perdón. El padre lo recibe con alegría y amor, celebrando su regreso con una gran fiesta. Esto nos invita a reflexionar sobre la posibilidad de acercarnos a Dios, quien siempre recibe a los que se arrepienten y busca ofrecerles una vida llena de amor y paz.
El Amor de Cristo: Una Fuerza Inquebrantable
El amor de Cristo une a las personas, como en los casos de familias que permanecen unidas por su amor. Este amor es fuerte y nadie puede romperlo, y es la fuerza que da la fe y la esperanza. Isaías 55:6 nos llama a buscar al Señor mientras pueda ser hallado, recordándonos la importancia de este amor constante.
La Experiencia Personal del Amor de Dios
El amor de Dios es inmenso, profundo y no puede entenderse completamente, pero sí puede sentirse en el corazón. Experiencias de sanación y consagración muestran cómo Dios nos ama a pesar de nuestras debilidades. Este amor es puro, desinteresado y gratuito. Vivir en este amor verdadero significa amar a nuestra familia, prójimos y hasta enemigos, reflejando la naturaleza de Dios como amor. El hablante agradece a Jesucristo por llenarlo de su amor y pide ser un canal para aquellos que están separados de Dios.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

