¿Cómo responder al llamado misionero de Dios y servir al prójimo? // Charlas Bíblicas
La ayuda humanitaria y misionera continúa avanzando
La labor misionera y social de REMAR continúa desarrollándose en diferentes partes del mundo, con especial atención a las necesidades de las personas más vulnerables. Durante la conversación se destacó el trabajo que se está realizando en Guinea Ecuatorial, República Dominicana y Haití, además de los diferentes proyectos que avanzan en Europa, Asia y otros lugares.
En Haití, debido a la situación de peligro existente, parte de la asistencia se ha trasladado hacia la frontera con República Dominicana. Allí se gestionan comedores y escuelas destinados a los niños haitianos que cruzan diariamente en busca de alimento y educación. El objetivo es atender necesidades fundamentales como la alimentación, vivienda, vestimenta, educación y atención sanitaria.
Un nuevo proyecto para atender a niños en la frontera
El Ministerio Infantil de República Dominicana ha propuesto ceder a REMAR un terreno de más de 3.000 metros cuadrados para desarrollar nuevas instalaciones educativas y de alimentación. Para avanzar en esta colaboración se ha solicitado la presentación de un proyecto formal, coordinado por el Departamento de Recursos Humanos.
Mientras se estudia el diseño, el equipo de Santo Domingo realiza viajes semanales a la zona fronteriza para distribuir alimentos. La intención es desarrollar un proyecto inspirado en el modelo de la Ciudad de los Niños, aunque las dimensiones del terreno plantean algunos desafíos para incorporar otras instalaciones.
La labor con los niños busca ofrecer una atención integral dentro de un entorno de amor familiar. Según lo expuesto durante el programa, REMAR atiende aproximadamente entre 20.000 y 30.000 niños, y se hizo un llamado a apadrinar a los menores que forman parte de estos proyectos para ayudar a cubrir sus necesidades.
Los desafíos de evangelizar en Europa
El trabajo misionero en países como Holanda, Bélgica y Francia presenta importantes desafíos. Se habló de una sociedad que en determinados lugares mantiene una gran distancia respecto a Dios y de la necesidad de contar con más obreros dispuestos a servir.
En Holanda, REMAR mantiene su base principal en Róterdam y cuenta con una iglesia en La Haya. Recientemente se bautizaron dos personas, entre ellas una mujer de origen musulmán que aceptó a Jesús. También existe el proyecto de adquirir un local de dos plantas en La Haya para ampliar la iglesia y establecer una tienda en la planta baja.
La expansión de la obra requiere personas preparadas para comunicarse en los idiomas de cada región. En Holanda resulta fundamental el inglés, mientras que en Bélgica se necesitan obreros que conozcan francés y flamenco. Bruselas representa además una oportunidad para evangelizar debido a su concentración de población y a su carácter de sede central de las instituciones europeas.
La labor social también alcanza Francia y Holanda
La necesidad social no está limitada a los países que tradicionalmente se consideran más pobres. En las afueras de París se distribuyen alimentos no perecederos en campamentos de refugiados donde viven personas con problemas de adicción y migrantes procedentes de diferentes países.
En Holanda también existe un comedor social que proporciona comida caliente diariamente a entre 20 y 40 personas, además de bolsas de alimentos para la noche. La atención no se limita a entregar comida, sino que incluye escuchar a las personas y ofrecer otros recursos, como duchas y ropa. En algunos casos también se brinda apoyo a personas que necesitan rehabilitación por problemas de adicción.
París aparece como una zona de gran potencial para el trabajo misionero por su elevada población y por las necesidades existentes. A este proyecto se han incorporado tres nuevos obreros, uno de ellos con dominio fluido del francés, y existe la intención de adquirir una pequeña propiedad para comenzar una primera fase de acogida.
Responder al llamado de Dios para servir
El llamado de Dios a convertirse en obrero y misionero puede comenzar con una inquietud persistente en el corazón durante un culto o al leer la Biblia. La invitación planteada durante el programa es no apagar esa convicción, sino permitir que Dios dirija a cada persona hacia el servicio para el que ha sido llamada.
La labor misionera requiere enviados para que las personas puedan escuchar y conocer al Señor. Ser embajador del Reino de Dios y ministro de la reconciliación significa acercarse a quienes se encuentran alejados de Dios, llevando tanto el mensaje espiritual como el socorro necesario ante las necesidades materiales.
La petición es que Dios envíe obreros a la mies, porque la cosecha es grande y se necesitan personas dispuestas a llevar alimento, ayuda y esperanza.
El ejemplo de Moisés y la capacitación de Dios
El llamado misionero puede despertar dudas similares a las que experimentó Moisés cuando cuestionó su propia capacidad. Sin embargo, su historia muestra que Dios puede utilizar a una persona a pesar de sus limitaciones.
La utilidad del siervo no depende únicamente de sus capacidades personales, sino de la gracia y el poder que Dios concede. La capacitación permite desarrollar la pasión por ganar almas y participar activamente en la obra.
El servicio cristiano implica mucho más que asistir semanalmente a escuchar un mensaje. Supone entregar el corazón, el tiempo y las energías, involucrándose de manera activa en aquello que Dios está haciendo.
Decir «Heme aquí» ante el llamado
La expresión «Heme aquí» representa una respuesta de disposición ante el llamado de Dios. Durante el programa se recordó cómo Isaías respondió de esta manera cuando escuchó la pregunta sobre quién iría.
Un retiro basado en la figura de Nehemías también sirvió para avivar el fuego misionero, despertando en diferentes creyentes el deseo de pasar a ser siervos, discípulos y misioneros. La necesidad de llevar el mensaje a diferentes naciones continúa siendo grande, y existen lugares donde se espera que se abran nuevas puertas para el envío de misioneros.
Entre estos lugares se mencionaron Palestina, Israel, Líbano, Siria e Irán. También se habló de la posibilidad de enviar misioneros a Palestina, donde se han concedido diez visados, mientras que la labor de ayuda en la región lleva desarrollándose aproximadamente veinte años.
La urgencia de enviar obreros a Filipinas y Asia
Filipinas fue presentada como una de las zonas donde existe una necesidad urgente de obreros. El país, formado por miles de islas, enfrenta importantes necesidades sociales y económicas, mientras que la presencia misionera lleva aproximadamente veinte años.
La sede de la misión en Manila se encuentra en una antigua residencia que fue adquirida y restaurada después de quedar en estado de ruina. Sin embargo, actualmente faltan suficientes personas para atender todas las necesidades existentes.
Para servir en Filipinas se considera fundamental tener un corazón lleno de compasión por el pueblo. Aunque el idioma local es el tagalo, el inglés constituye una herramienta importante para la comunicación de los misioneros.
La dificultad para imaginarse sirviendo en un lugar lejano puede superarse dando un primer paso: tener una disposición genuina para servir. El llamado misionero comienza con el deseo de ponerse en las manos de Dios.
El discipulado como preparación para la misión
En Madrid se ha iniciado un proceso de discipulado con un grupo de estudiantes que reciben formación tanto en la Palabra como en la visión ministerial. El propósito es prepararlos para que puedan ser enviados a servir después de un periodo de formación de cinco o seis meses.
La meta inicial era alcanzar 50 estudiantes, aunque diferentes circunstancias dificultaron completar el grupo. Se esperaba llegar finalmente a unos 40 participantes.
La necesidad de obreros se ha incrementado a medida que la obra ministerial se extiende. Para los pastores, enviar a colaboradores cercanos puede ser una experiencia dolorosa, pero también representa una forma de entregar lo mejor al servicio de Dios. El amor se presenta precisamente como la disposición a darse por completo y entregar lo mejor de uno mismo.
Dar la vida por los hermanos
El verdadero amor cristiano implica estar dispuesto a dar la vida por los hermanos, siguiendo el ejemplo de Jesús. Según lo compartido, Jesús entregó su vida con el propósito de salvar y ofrecer vida eterna en abundancia.
La misión requiere personas dispuestas a dar un paso de fe. Esto incluye también a quienes cuentan con experiencia, talento o se encuentran en una etapa de jubilación y pueden poner sus capacidades al servicio de Dios.
India y Filipinas fueron señaladas entre los lugares donde existe una importante necesidad de obreros. También se hizo un llamado a despertar y actuar, recordando que existen congregaciones y proyectos que necesitan personas dispuestas a servir.
Ser hacedores del evangelio mediante la ayuda social
La labor misionera no consiste únicamente en predicar con palabras. También implica convertirse en hacedores del evangelio mediante acciones concretas. La experiencia en lugares como Mozambique muestra cómo las necesidades humanas pueden transformar el corazón de quienes deciden servir.
El servicio puede incluir proporcionar alimentos, refugio, agua potable, electricidad y artículos de higiene. En los hogares de REMAR, además, los misioneros viven con las personas a las que ayudan, creando un ambiente familiar en el que existen figuras de padres y hermanos.
La oración y la predicación se unen así a una disposición práctica para ayudar al prójimo. El discipulado prepara a los misioneros para realizar diferentes tareas, desde construir casas hasta abrir pozos de agua.
La obra se sostiene sobre diferentes elementos, entre ellos la gracia de Dios, la vocación, la pasión, la entrega, el espíritu de sacrificio, la economía y la tecnología. Sin embargo, se destacó que el recurso más importante son los obreros.
Evangelismo, discipulado, obra social y economía
La obra ministerial se estructura alrededor de cuatro columnas esenciales: evangelismo, discipulado, obra social y economía. Estas áreas trabajan conjuntamente para desarrollar la misión.
La obra social puede acercar a muchas personas a la iglesia porque algunas llegan inicialmente buscando alimentos o ayuda material. Sin embargo, el contacto con el evangelio y la oración puede producir una transformación que lleva a muchas de ellas a permanecer en la congregación.
Se compartió que algunas personas que acudieron inicialmente por necesidad consiguieron empleo, se bautizaron y terminaron integrándose como colaboradores o miembros activos de la iglesia.
El ministerio en prisiones y hospitales
Las prisiones constituyen otro campo importante de trabajo misionero. En Guatemala se llegó a gestionar integralmente tres prisiones durante siete años y actualmente existen pabellones específicos bajo el modelo de comunidades de REMAR.
En Argentina se realizan visitas a diferentes prisiones y se destacó el bautismo reciente de 19 reclusos y la formalización matrimonial de diez parejas. En Burkina Faso se proporciona alimentación a los presos de todas las prisiones del país.
También se habló de la prisión de Maca, en Abiyán, donde se estableció un programa de alimentación para más de 500 personas dentro de una población penitenciaria de aproximadamente 7.000 reclusos.
En los hospitales existe igualmente una labor de acompañamiento espiritual. Capellanes y voluntarios visitan habitación por habitación diferentes centros hospitalarios de Madrid para ofrecer apoyo y oración.
Transformación y esperanza dentro de las cárceles
La experiencia de REMAR en las prisiones muestra cómo el servicio puede convertirse en una oportunidad de transformación. En la cárcel de Tacumbú, en Paraguay, se ministra a cientos de presos y se ha creado un entorno en el que se afirma haber erradicado el consumo de drogas, el tabaquismo y la violencia dentro del espacio atendido.
También se recordó la experiencia de la prisión de Gaviotas, en Guatemala, donde se asumió la gestión de un centro considerado de alta peligrosidad. El trabajo desarrollado allí permitió la rehabilitación de internos que posteriormente llegaron a convertirse en pastores.
Estas experiencias muestran la importancia de llevar el evangelio y el servicio a lugares marcados por situaciones de vulnerabilidad, violencia y necesidad.
Próximos congresos y encuentros misioneros
Entre los próximos eventos mencionados se encuentra el congreso anual de REMAR en Buenos Aires, Argentina, cuyo inicio está programado para el 9 de octubre. Posteriormente se desarrollará un congreso en Montevideo, Uruguay, y la gira continuará en Paraguay, incluyendo actividades en la cárcel de Tacumbú y posibles visitas a otras prisiones.
Durante el último fin de semana de octubre está previsto el congreso de São Paulo, en Brasil. También se planteó la posibilidad de visitar Córdoba, Argentina, para apoyar a hermanos que han sufrido persecución.
En Tenerife se anunció además la presentación de «Remarsos» en un salón de actos de la municipalidad de Santa Cruz de Tenerife, con testimonios de misioneras canarias que han trabajado en Ucrania. El domingo siguiente se realizarán dos cultos unidos en Tenerife, uno en la iglesia Cuerpo de Cristo en El Chorrillo y otro en la iglesia Cuerpo de Cristo de La Matanza.
Un llamado a servir con todo el corazón
El mensaje final fue un llamado a las iglesias y a los creyentes para servir a Dios con todo el corazón. La misión necesita personas dispuestas a orar, evangelizar, discipular y ayudar de manera práctica a quienes atraviesan situaciones de necesidad.
La obra misionera se presenta como una oportunidad para participar en el propósito de Dios, confiando en que Él proporciona la gracia, la fe y los recursos necesarios. El desafío principal continúa siendo encontrar obreros dispuestos a responder al llamado.
La oración final pidió por las misiones en todo el mundo y por quienes dedican sus vidas a esta labor. También se pidió a Dios que continúe proporcionando fe, gracia y sustento espiritual y material, y que envíe nuevos obreros que acepten el llamado al servicio misionero.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

