¿Cómo lograr una renovación espiritual? Cambios vitales en la fe

¿Cómo lograr una renovación espiritual? Cambios vitales en la fe

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¿Qué es la renovación espiritual y por qué es necesaria?

Radio Solidaria y Solidaria Televisión han iniciado una nueva temporada enfocada en temas espirituales, con el objetivo de ofrecer edificación y bendición a la audiencia. En este contexto se presenta la importancia de la renovación espiritual y de los cambios necesarios en la vida de quienes desean avanzar en su relación con Dios.

El ministerio Nehemías organiza un retiro especial para hombres que ha alcanzado su capacidad máxima de asistencia, bajo el lema central de este año: «cambios». La premisa es que, a diferencia de Dios, quien es inmutable y perfecto, los seres humanos necesitan experimentar una transformación constante.

El retiro, titulado «hombres sabios», pone el énfasis en la necesidad de permanecer abiertos a cambios estructurales, ministeriales y, fundamentalmente, de actitudes. Existe un deseo compartido de ser mejorados y perfeccionados, reconociendo que tanto las iglesias como los sistemas humanos pueden quedar sujetos a tradiciones.

La efectividad de cualquier actividad espiritual depende de la manifestación y edificación de Dios, porque es Él quien tiene la capacidad de perfeccionar a las personas. Por esta razón, quienes no participan directamente del retiro son llamados a respaldarlo en oración, pidiendo que la unción, la gracia y la bendición de Dios estén presentes.

Durante este encuentro también se contempla una reunión del Consejo de responsables y ancianos de los ministerios, descrita como un «Consejo de Ministros del Reino». Todo ello forma parte de un proceso en el que se busca que las personas estén dispuestas a cambiar y avanzar.

El peligro de las tradiciones religiosas frente a la Biblia

Las tradiciones religiosas pueden llegar a establecerse con tanta fuerza que adquieren autoridad y una posición fija dentro de las prácticas religiosas. El Señor mismo señaló que las tradiciones pueden llegar a anular la palabra de Dios.

Cuando las acciones se realizan simplemente porque siempre se han hecho de la misma manera, pueden convertirse en rutinas. Este proceso de religiosización puede limitar la renovación diaria de la mente y la inspiración divina.

La adopción de tradiciones rígidas puede generar estancamiento y transmitir la falsa idea de que ya se ha alcanzado la perfección o que no es necesario seguir avanzando. Sin embargo, solo Dios es inmutable, mientras que los seres humanos están sujetos a cambios constantes.

Los cambios son necesarios para mejorar, adquirir mayor sabiduría y desarrollar una mayor eficacia en las responsabilidades que Dios ha encomendado. La tradición no es presentada como algo inherentemente negativo, pero se convierte en un freno cuando produce una falsa estabilidad que detiene el movimiento necesario para el desarrollo.

¿Cómo pasar de la inmadurez a la madurez en Cristo?

El crecimiento humano implica dejar atrás las conductas propias de la niñez para avanzar hacia la adolescencia, la madurez y finalmente la ancianidad. Sin embargo, incluso en esta última etapa existe el riesgo de quedar anclado en los recuerdos del pasado en lugar de enfocarse en la sabiduría que debe acompañar el futuro.

En la vida espiritual también existe un proceso de crecimiento. Se debe ser como niño en cuanto a bondad, pureza, humildad y mansedumbre, pero no en la manera de pensar. La madurez requiere avanzar y abandonar aquellas formas de pensamiento que corresponden a etapas anteriores.

Los neófitos no deben recibir el ministerio pastoral, y también se plantea la posibilidad de que una persona que anteriormente había dejado de ser neófita pueda volver a serlo debido a un retroceso en su crecimiento espiritual.

La decadencia en la vida, en la familia o en el ministerio puede estar relacionada con causas espirituales que impiden el avance. La vida del justo debe ser como la luz de la aurora, que aumenta constantemente, aunque este crecimiento puede perderse cuando la persona incurre en el pecado.

Por ello, resulta fundamental mantener el anhelo de que Dios continúe realizando su obra de perfeccionamiento hasta alcanzar la santidad.

El celo santo y el anhelo de ser perfeccionados por Dios

La corrección, la disciplina y el castigo son presentados como procesos necesarios para impedir que los creyentes se conviertan en un obstáculo para el propósito divino. El objetivo final de Dios es presentar a la iglesia como una novia sin mancha ni arruga, cumpliendo así el plan establecido.

El celo santo que consumía a Jesús se presenta como una fuerza activa que impide la pasividad y que está directamente relacionada con el proceso de santificación.

La petición de que el nombre de Dios sea santificado se fundamenta en su naturaleza, descrita como tres veces santa. Ante esta santidad, el testimonio de los siervos debe reflejar valores como la integridad, la honradez y la nobleza.

La vida de quienes sirven a Dios debe caracterizarse por la ejemplaridad, la sinceridad, la fe y el amor. El deseo de ser perfeccionados implica permitir que Dios transforme continuamente las actitudes y la manera de vivir.

Diferencia entre justificación y santificación diaria

La santificación tiene como propósito llevar a la persona a ser más santa, mientras que la justificación debe conducirla a ser más justa. Utilizar la justificación por la sangre de Cristo como una excusa para mantener el pecado es presentado como un error.

La verdadera justificación implica un progreso en la justicia personal día tras día. No constituye una licencia para pecar, porque persistir en el pecado demuestra que la persona ama el pecado y permanece como su esclavo.

Aunque los creyentes pueden cometer errores o pecados de omisión, no practican el pecado de forma habitual porque sienten aversión hacia él. Cuando se comete un error, el Espíritu Santo genera convicción, arrepentimiento y humildad, impulsando a la persona a buscar la ayuda de Dios para no volver a ofenderle.

La pérdida del celo por ser transformado a la imagen de Dios puede llevar a las personas a ignorar o evitar aquellas partes de la Biblia que denuncian sus conductas. Por eso, la renovación espiritual es fundamental y debe estar motivada por el amor, no por el miedo o la imposición.

El verdadero arrepentimiento consiste en aborrecer el mal. Cuando se odia aquello que se practica, resulta más fácil dejarlo, mientras que abandonar aquello que se ama se vuelve mucho más difícil.

El amor al dinero o al mundo también puede convertirse en una atadura que impide que el amor de Dios habite en la persona. Desde esta perspectiva, la iglesia actual necesita experimentar un proceso de rehabilitación o renovación.

Algunos movimientos religiosos implementan periodos de reciclaje. Entre los ejemplos mencionados se encuentra el año de retiro que realizan los jesuitas cada siete años, con el propósito de regresar a la ortodoxia y fortalecer la formación original.

Libertad cristiana frente al yugo religioso y el legalismo

El conflicto entre Jesús y el sistema del Sanedrín, representado por figuras como Anás y Caifás, se presenta como una oposición entre la búsqueda de una ortodoxia normativa y la propuesta de Jesús de vivir una relación íntima y amorosa con Dios.

La fe cristiana se fundamenta en una experiencia relacional y no solamente en un conocimiento filosófico. El creyente busca conocer la voluntad de Dios por amor, confianza y deseo de asemejarse a Él.

Después de su conversión, el apóstol Pablo cuestionó a Pedro por intentar imponer un yugo religioso obligatorio y dominador a los gentiles. Desde esta perspectiva, determinadas prácticas pueden coartar la libertad que Dios desea para el ser humano.

La verdadera libertad cristiana se contrapone al fanatismo religioso, descrito como una forma de hipocresía que busca esclavizar y dominar mediante el miedo en lugar de fomentar acciones basadas en el amor.

La fe que agrada a Dios es aquella que obra a través del amor, superando divisiones externas como la circuncisión o la incircuncisión. La ley, incluyendo preceptos como el día de reposo, no fue creada para esclavizar al ser humano, sino para su bendición.

La ley de la libertad prevalece sobre el legalismo y permite que el creyente actúe voluntariamente y por vocación, motivado por la fe y el amor en lugar de la imposición o el temor. Todo esto muestra la necesidad de experimentar cambios espirituales mediante una renovación profunda de la fe.

¿Por qué los cristianos necesitan cambios constantes?

La renovación espiritual requiere un proceso diario de mejora y superación personal. La falta de crecimiento conduce inevitablemente al retroceso.

La inmadurez cristiana puede manifestarse cuando, después de un largo periodo de tiempo, una persona necesita volver a los principios básicos de la fe en lugar de avanzar hacia niveles superiores.

El estancamiento espiritual se compara con la entropía, señalando que, sin una infusión constante de nueva energía, la vida espiritual tiende a decaer. Por eso, la verdadera renovación no consiste simplemente en un proceso religioso, sino en una experiencia de vida abundante proporcionada por el Espíritu Santo.

En 2020 se adoptó la práctica de dedicar un tiempo anual a la humillación como una forma de combatir el orgullo humano, inspirándose en la tradición judía del Yom Kippur.

También se plantea una crítica a una religión limitada a la observación de días festivos específicos mientras el resto del tiempo queda dominado por el ego en lugar de por Dios. La vida espiritual debe ser una comunión diaria con Dios, evitando que las celebraciones se conviertan en tradiciones vacías o en una forma de hipocresía.

La actitud de humillación, representada por el acto de postrarse, debe ser una práctica real y presente, y no una intención que se deja para el futuro o para un momento conveniente.

El poder de la humillación y la importancia de postrarse ante Dios

La humillación ante Dios es considerada fundamental, ya que quien se humilla es ensalzado por Él. Al humillarse, la persona recibe una fuerza renovada que procede de Dios y no de sus propias capacidades.

Se menciona una experiencia de humillación realizada alrededor de las fechas navideñas del año 2021 y también el periodo previo a Yom Kipur, que incluye los siete días de las trompetas como un aviso de última oportunidad para el arrepentimiento antes de que se cierre la puerta.

Aunque se escogieron fechas concretas para realizar actos de humillación, se enfatiza que no es necesario esperar una fecha determinada para practicar la humildad. La reserva de determinados días sirve como recordatorio de que se debe caminar humildemente durante todo el año.

Reconocer las propias imperfecciones constituye un paso necesario hacia la perfección. El arrepentimiento implica pedir perdón por las faltas cometidas.

Durante Yom Kipur, los judíos ortodoxos dedican el día a pedir perdón a Dios y confesar sus pecados. Históricamente, esta práctica se realizaba mientras el sumo sacerdote presentaba la sangre del cordero en el lugar santísimo. Debido a la ausencia actual de templo, lugar santísimo y sacerdocio, los ortodoxos mantienen esta práctica como una forma de memoria histórica religiosa.

También se pide perdón por los pecados de los gentiles y se solicita bendición para ellos, bajo la premisa de que el perdón es necesario para ser perdonado.

Los testimonios públicos limitados a acontecimientos aislados no producen cambios duraderos en la vida de las personas ni generan necesariamente un impacto real a largo plazo. Desde esta perspectiva, se cuestiona una religión reducida a una representación externa y se afirma que ninguna religión tiene capacidad para salvar.

La Torá, aunque fue entregada por Dios, es presentada en el texto como destinada a la condena y no a la salvación. También se cuestiona la actitud de orgullo al participar en Yom Kipur y se critica a quienes, después de cometer errores graves, intentan dar consejos o emitir opiniones públicas.

Testimonios públicos de humildad y arrepentimiento

Se promueve la realización de testimonios públicos de humildad en plazas y calles. Esta práctica ya se lleva a cabo en Alcalá de Henares y ha sido replicada por otros grupos cristianos, como la fraternidad de pastores de Carabanchel.

El objetivo es que estas iniciativas de humillación y petición de perdón sirvan de impulso para que otros grupos puedan realizar acciones similares.

Se ha solicitado el uso de la Plaza de Cervantes en Alcalá de Henares para realizar un evento dedicado a la proclamación y la humillación ante Dios. La capacidad de pedir perdón es considerada una gracia otorgada por Dios, ya que el arrepentimiento no se presenta como un acto puramente voluntario del ser humano, sino como un don divino.

Los días de humillación pública y petición de perdón por los pecados personales y nacionales son entendidos como actos testimoniales que reflejan el deseo de vivir en arrepentimiento constante durante todo el año.

La imperfección humana diaria hace necesario realizar un balance y pedir perdón a Dios por las faltas cometidas. Entre las fechas señaladas para estos actos aparecen Pesaj, Pascua, Yom Kippur y Sucot.

El significado de las fiestas de Sucot y Pésaj

La Navidad es considerada una fiesta de la luz y está vinculada a la celebración de las luces. El propósito de esta festividad es dar testimonio de la importancia del nacimiento de Jesús como hombre.

A pesar de las costumbres y tradiciones actuales, el texto sostiene que el nacimiento de Jesús no ocurrió en la fecha en que tradicionalmente se celebra, sino durante la festividad de Sucot.

Sucot se asocia con la construcción de cabañas o habitáculos. La fiesta de las luces también se relaciona con la concepción de Jesús en el vientre de María y con la creación de Adán.

Pesaj representa el sacrificio de Jesús, considerado el Cordero de Dios que murió por los pecados de la humanidad.

El concepto de Sucot significa cabaña y simboliza que Dios se hizo hombre y habitó entre los seres humanos, cumpliendo el significado de Emanuel. La encarnación de Dios como hombre fue necesaria para acercarse a la humanidad, debido a que el hombre no podía aproximarse a Dios por su propia inmundicia.

Durante Sucot, las familias tradicionales construyen tiendas de campaña en lugares como sus casas, azoteas o el desierto, donde permanecen durante siete días.

La encarnación y el propósito de la vida de Jesús

El propósito de la vida y el sacrificio de Jesús es permitir que los seres humanos participen de su esencia, caracterizada por la santidad, la sabiduría y el poder.

El aceite simboliza la unción y el poder de Dios, elementos necesarios para evitar la condición de una «virgen insensata» y experimentar un cambio espiritual.

Jesús se humilló y se hizo pobre para que la humanidad pudiera ser ensalzada y enriquecida. Sin embargo, la humanidad enfrenta un problema fundamental cuando afirma que no necesita a Dios.

La tentación original, ejemplificada en Eva, se relaciona con la creencia de que ser igual a Dios elimina la necesidad de Él. Frente a esto, el vínculo fundamental debe basarse en el amor y en disfrutar de su naturaleza maravillosa.

La relación con Dios se compara con la emoción de conocer a una figura icónica, destacando que Dios se humilla para acercarse a los seres humanos y permitirles una experiencia continua con la fuente de la vida.

En su segunda carta, Pedro describe la posibilidad de ser participantes de la naturaleza divina, enfatizando que el poder y la deidad de Dios se manifiestan para que los creyentes experimenten su gracia y bendición.

Del conocimiento de la palabra a una experiencia viva

El milagro de convertir el agua en vino simboliza la transición del «logos», entendido como la palabra escrita o sabiduría, al «rhema», entendido como una experiencia viva y personal.

El agua representa la letra de la palabra de Dios, mientras que el vino simboliza la santificación mediante la sangre, el poder y el gozo, que actúa como una fuerza vital.

La fe se define como una experiencia personal e intransferible. Por esta razón, se trata de un fenómeno profundamente experimental que nadie puede arrebatar al individuo.

La transmisión de la fe no es un acto mecánico, sino una obra del Espíritu Santo que ocurre para la gloria de Cristo. El conocimiento de Jesús, la aceptación de sus enseñanzas y la disposición a obedecerle generan una confianza profunda que constituye la esencia de la fe verdadera.

La fe como experiencia personal e intransferible con Jesús

El testimonio personal de transformación, comparado con la experiencia del ciego que recupera la vista, se presenta como una evidencia de la intervención divina que nadie puede cuestionar desde la propia experiencia de quien la ha vivido.

La liberación de personas con problemas de drogadicción y de quienes vivían bajo el peso de la culpa, el miedo a la muerte y la desesperanza constituye uno de los milagros más significativos mencionados.

La conversión de una persona, que pasa de ser un individuo común a convertirse en una nueva criatura e hijo de Dios, es considerada el mayor de los milagros.

También se plantea que aprender a través de la gracia y la bendición es preferible a considerar que el aprendizaje solamente ocurre mediante el sufrimiento o el dolor.

Existe una tendencia a imitar el comportamiento de quienes tienen éxito esperando obtener resultados similares, y esto también puede aplicarse a las consecuencias negativas cuando se siguen caminos equivocados.

Se menciona además un conflicto con un responsable de programas de drogodependencia en el País Vasco, quien cuestionaba la eficacia de una rehabilitación basada en el evangelio y prefería métodos exclusivamente clínicos, como la psicología y la psiquiatría.

La pretensión de excluir la misericordia y la intervención divina de la vida de las personas, especialmente cuando procede de figuras religiosas, es identificada como una forma de egolatría y orgullo religioso.

La gracia de Dios frente a la autosuficiencia humana

El esfuerzo humano en disciplinas espirituales como la oración, la lectura de la palabra o la predicación resulta inútil si no cuenta con el respaldo de Dios. Por ello, la instrucción bíblica enfatiza la importancia de esforzarse en la gracia en lugar de depender únicamente de la disciplina y la organización sistemática propia.

El Señor indicó a Pablo que su gracia era suficiente, permitiendo que mantuviera un aguijón en la carne en lugar de concederle la sanidad física.

La permanencia de esta debilidad física tenía como propósito mantener a Pablo quebrantado y humillado, evitando que el orgullo surgiera debido a su amplio conocimiento y posición.

A pesar de haber recibido una unción gloriosa que le permitió realizar milagros, sanar enfermos, resucitar a un muerto y convertir a miles de personas en Asia Menor, Pablo necesitaba un proceso continuo de humildad y mansedumbre para evitar que su ego se elevara.

La misma advertencia se extiende a quienes alcanzan éxito económico, porque el éxito sin un quebrantamiento constante puede producir autosuficiencia y orgullo desmedido.

Dios cuida de las personas porque, de lo contrario, los seres humanos serían incapaces de cuidarse a sí mismos. Cuando alguien intenta actuar bajo sus propias fuerzas puede experimentar caídas que sirven para regresar a la dependencia divina.

La autosuficiencia, representada por quienes se consideran «superhombres» o figuras superiores, refleja una instrumentalización de Dios en lugar de una relación genuina.

La verdadera renovación espiritual se fundamenta en el amor y en el deseo de estar con Dios, no en la necesidad de obtener un beneficio personal de Él.

Dependencia de Dios: cómo confiar como un niño

La renovación espiritual implica cultivar una dependencia hacia Dios que no nace de la necesidad, sino del amor y la sabiduría.

Existe una profunda tranquilidad al reconocer que la vida, el cuerpo, el alma, el espíritu y el tiempo de las personas están bajo el cuidado de Dios.

La relación con Dios se sostiene mediante una dependencia espiritual infantil, conectada a Cristo mediante el cordón umbilical de la fe.

El conocimiento de Dios no se alcanza principalmente mediante la razón, sino a través de la revelación del Espíritu y de la predicación de la palabra.

Las vigilias de oración son presentadas como prácticas capaces de generar cambios radicales en la vida de las personas. Las reuniones de oración están abiertas a cualquier persona, incluidos miembros de otras congregaciones y pastores, sin fines de publicidad denominacional o ministerial.

La sabiduría necesaria para la renovación espiritual se fundamenta en el arrepentimiento, la confesión y la petición de perdón.

También se convoca a una jornada de oración en la Plaza Cervantes de Alcalá de Henares, donde se realizarían actos de rodillas, confesión y alabanza.

Durante estas reuniones se ora por los policías y se reconoce la dificultad de su labor en una sociedad descrita como corrupta. También se menciona la situación de los soldados que, al cumplir con su deber sin poder reaccionar ante agresiones, enfrentan riesgos físicos y consecuencias legales.

La renovación espiritual ante una sociedad en crisis

La perspectiva espiritual permite identificar y manifestar actitudes descritas como violentas, hipócritas, perversas, codiciosas, avaras, engañadoras o dictatoriales.

La reflexión de las multitudes acomodadas o abrumadas puede producirse mediante la desestabilización, permitiendo que el mal se manifieste claramente para que sea rechazado y se despierte la conciencia.

El aumento de situaciones de injusticia, perversión y maldad puede llevar a más personas a buscar a Dios, pedir socorro y solicitar perdón.

En este contexto también se presentan diferentes actividades misioneras y de oración que buscan respaldar el trabajo realizado y llamar a la reflexión.

Noticias misioneras y actividades de Remar

Se está a la espera de una respuesta divina respecto a una oportunidad para establecer la presencia de Remar en Israel, con el objetivo de avanzar en la participación profética descrita en Abdías 20, donde se menciona que los cautivos de Sefarad en España repoblarán el Néguev.

El enfoque en Israel busca avanzar hacia una labor con un carácter más social y humanístico, superando las limitaciones de las pequeñas acciones de ayuda humanitaria y espiritual realizadas hasta ese momento.

También se encuentra programado un viaje misionero a Israel para el mes de diciembre, que ya está en marcha y cuenta con plazas disponibles, aunque el cupo es limitado.

Se observa un incremento del antisemitismo en países como Inglaterra y Alemania, tendencia que se analiza en relación con las profecías bíblicas sobre el llamado a la Aliyá total. También se plantea que el tiempo de los «pescadores» ha concluido después de 70 años y que ha dado paso al tiempo de los «cazadores».

Se encuentra en proceso de impresión el segundo tomo del libro «Palabras Proféticas» de Miguel Diez, destinado a quienes deseen profundizar en estos temas proféticos.

Próximas actividades y llamado a la oración

Entre las actividades mencionadas se encuentra un evento en el teatro municipal de Tenerife, donde se presentará el trabajo de Remar en Ucrania y se destacará la labor de voluntarios de Tenerife que han permanecido meses en dicho país.

También se anuncia un congreso en Milán, Italia, durante el último fin de semana de septiembre, así como una gira durante octubre que incluirá tres congresos en Buenos Aires, Argentina; Montevideo, Uruguay; y São Paulo, Brasil.

Se solicita oración para respaldar todas las actividades y congresos programados, considerados una bendición y una oportunidad para compartir con los hermanos.

También se pide oración por el retiro de Nehemías, la reunión del Consejo Directivo de Remar y el día de humillación en la Plaza Cervantes, con el propósito de glorificar a Dios y llamar a la reflexión.

El programa concluye con una oración en la que se pide la guía divina para todos estos eventos y se solicita que la gracia de Dios se manifieste en la vida de los espectadores y sus familias.

Miguel Díez Portada

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

Conocer aquí la biografía de Miguel Díez

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