Devocional Diario con Derek Prince #14 // Haciendo la voluntad de Dios

Devocional Diario con Derek Prince #14 // Haciendo la voluntad de Dios

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La voluntad de Dios como propósito de nuestra vida

Estamos en la tierra para hacer la voluntad de Cristo, no para hacer nuestra propia voluntad. Pablo escribió en Colosenses 1:9 que debemos ser llenos del conocimiento de la voluntad de Dios en toda sabiduría e inteligencia espiritual. Esto implica que la voluntad de Dios no es algo opcional o secundario, sino el propósito principal para el cual fuimos creados. La vida cristiana no se define por seguir deseos personales, sino por alinearnos con el plan divino que Cristo reveló.

El conocimiento de la voluntad de Dios debe dominar nuestra mente

El conocimiento de la voluntad de Dios debe tomar y ocupar nuestra mente por completo, controlando completamente nuestro pensamiento. Todo motivo e intención debe estar guiado por ese conocimiento. Cuando la voluntad de Dios es comprendida y aplicada, no solo transforma nuestras acciones, sino también nuestra forma de pensar y decidir. Esto significa que nuestras decisiones diarias deben ser filtradas por el entendimiento de lo que Dios quiere, dejando atrás los deseos personales que pueden desviar nuestro camino.

Crecer en madurez espiritual es cumplir la voluntad de Dios

Pablo continúa en Colosenses 4:12, rogando encarecidamente por los creyentes para que estén firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. El crecimiento espiritual y la madurez no se alcanzan por experiencia o tiempo, sino por cumplir la voluntad de Dios. El creyente es “perfecto y completo” solamente en la medida en que cumple la voluntad divina, porque es en esa obediencia donde se encuentra la plenitud espiritual.

La plenitud viene al ser aptos para hacer la voluntad de Dios

La verdad de que somos hechos perfectos y completos al llegar a la plenitud solo en la medida en que hagamos la voluntad de Dios se declara en Hebreos 13. El Dios de paz, que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, nos hace aptos en toda obra buena para que hagamos su voluntad. Esto muestra que no dependemos de nuestras fuerzas, sino de la obra de Dios en nosotros. Él nos capacita y nos sostiene para cumplir el propósito divino, y en esa capacidad se encuentra la verdadera paz y plenitud.

Jesús como ejemplo perfecto de hacer la voluntad de Dios

Al igual que Jesús, quien halló la plenitud durante su vida terrenal solo haciendo la voluntad de Dios, nosotros también debemos seguir ese mismo camino. Si hay falta de armonía, frustración o desorden emocional en la vida, es importante examinarse para ver si realmente se está haciendo la voluntad de Dios. Solo se puede ser perfecto en la medida en que se conozca y se haga la voluntad de Dios, porque es en esa alineación donde se encuentra el equilibrio y la satisfacción espiritual.

La falta de cumplimiento de la voluntad de Dios trae frustración

La falta de conocimiento y cumplimiento de la voluntad de Dios solo trae carencia y frustración a la vida. Cuando intentamos vivir según nuestros propios deseos, la vida se vuelve incompleta y vacía. Sin embargo, gracias a que Dios obra en nosotros, podemos permanecer perfectos y completos en toda la voluntad de Dios, encontrando plenitud solo en hacer su voluntad. En la obediencia se encuentra la verdadera satisfacción, porque Dios nos ha llamado a vivir para Él y en Él.

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