El Arrebatamiento Explicado // Palabras Proféticas 72
El arrebatamiento y la primera resurrección
El arrebatamiento se presenta como un acontecimiento decisivo dentro del plan profético de Dios. Según el texto, tendrá lugar inmediatamente después de la primera resurrección, cuando las multitudes de redimidos que ya se encuentran en el cielo —aquellos que murieron siendo hijos de Dios, regenerados por Cristo— se unirán en clamor espiritual con la Iglesia viva y llena del Espíritu Santo. Esta descripción coincide con 1 Tesalonicenses 4:16-17, donde se afirma que el Señor descenderá del cielo con voz de mando, los muertos en Cristo resucitarán primero y luego los creyentes que aún viven serán arrebatados en las nubes para encontrarse con Él. El acontecimiento es presentado como un reencuentro glorioso entre todos los redimidos y su Señor.
La transformación gloriosa de los redimidos
El arrebatamiento será un evento reservado únicamente para aquellos que han sido redimidos del pecado y transformados en nuevas criaturas por medio de Cristo. El texto subraya que los rescatados recibirán cuerpos glorificados, semejantes al de Jesús resucitado, un estado físico y espiritual completamente renovado. Este momento marcará la culminación del proceso de redención, cuando la Iglesia —descrita como la novia de Cristo— quede finalmente completa y preparada para participar en la celebración de las bodas celestiales. Esta unión simboliza la plena restauración de la comunión entre Dios y su pueblo.
La expulsión de Satanás y la caída de los ángeles rebeldes
La narrativa profética señala que Satanás ya no tendrá ninguna autoridad para retener a la Iglesia en el mundo. El maligno será despojado completamente de su “fiscalidad legal y celestial”, perdiendo todo derecho sobre los hijos de Dios. Lucas 10:1 y Apocalipsis 12:7-10 profetizan la expulsión de Satanás del cielo, describiendo una batalla donde Miguel y sus ángeles derrotan al dragón y a su ejército. Además, Apocalipsis 6:13 anticipa la caída de las “estrellas” satánicas, una imagen que representa a los demonios y ángeles que se rebelaron junto a él. Este juicio celestial confirma la victoria absoluta de Dios y la purificación del ámbito espiritual.
La cronología profética del Apocalipsis
El texto explica que el libro de Apocalipsis no sigue un orden cronológico lineal, sino que avanza hacia el final de los tiempos y luego retrocede para mostrar detalles adicionales. Este estilo profético permite comprender que algunos eventos se desarrollan en paralelo o se explican desde diferentes perspectivas. Dentro de esta estructura, el arrebatamiento aparece simbolizado como la primera gran siega de Dios, un acto global y definitivo. Esta interpretación ayuda a identificar que la profecía bíblica puede presentar ciclos y visiones complementarias que revelan el propósito de Dios de manera progresiva.
La siega celestial en Apocalipsis 14
Apocalipsis 14:14-20 contiene la imagen de un ser celestial sentado sobre una nube, al cual un ángel le ordena comenzar la siega porque la mies está madura. Esta escena representa la recolección de los elegidos de Dios, un acto divino de salvación y juicio. Luego, otro ángel realiza la vendimia de los racimos de la tierra, indicando el juicio para los que no pertenecen a Cristo. Esta visión se enlaza con Juan 4:35, donde Jesús enseña que los campos ya están listos para la cosecha espiritual, resaltando que el tiempo de Dios para recoger a los suyos siempre llega en el momento perfecto.
La venida visible de Cristo
La venida gloriosa de Cristo está acompañada de señales cósmicas descritas en Marcos 13:24-27: el oscurecimiento del sol, la falta de resplandor de la luna y la caída de estrellas. En este escenario, Cristo reunirá a todos los miembros de su cuerpo: los que resucitaron primero y los que fueron arrebatados después. Apocalipsis 1:7 afirma que todo ojo verá su venida, tanto humanos como seres espirituales, no por medios tecnológicos, sino por su omnipresencia divina. Este evento marcará el punto culminante del plan de redención y el inicio de su reinado visible.
La parábola de las vírgenes y la preparación espiritual
La invitación divina “Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven” se relaciona con la enseñanza de Jesús en Mateo 25:5-10, donde las vírgenes prudentes e insensatas esperan al esposo. Las prudentes tenían aceite suficiente para sus lámparas; las insensatas no. Cuando el esposo llegó, solo las preparadas entraron a las bodas y la puerta se cerró. Esta parábola subraya la necesidad de estar espiritualmente preparados para la venida del Señor, pues la oportunidad de entrar en su presencia no permanecerá abierta para siempre.
El aceite divino y la provisión del Espíritu Santo
El texto denuncia la existencia de “mercaderes del aceite divino”, representados simbólicamente por figuras como Balaam, que engañan a quienes buscan obtener de forma errónea lo que solo Dios puede proveer. El aceite representa la unción del Espíritu Santo, que no se compra, sino que se recibe mediante la fe, la oración y el arrepentimiento. Los ejemplos de las viudas bendecidas a través de Elías y Eliseo demuestran que Dios puede multiplicar milagrosamente el aceite espiritual en aquellos que confían plenamente en Él. La enseñanza es clara: la vida espiritual depende de la provisión directa del Espíritu Santo.
La venida repentina del Señor
El Señor vendrá como ladrón en la noche para quienes viven en oscuridad e incredulidad, pero no para los obedientes que permanecen vigilantes como hijos de luz. Vivir guiados por Cristo implica estar preparados, llenos del Espíritu Santo y atentos a su voz. La venida del Señor sorprenderá a muchos, pero aquellos que viven en su luz le reconocerán y responderán a su llamado. Por ello, es vital mantener un corazón sensible a Dios, cultivar una relación constante con el Espíritu Santo y anhelar cada día la plenitud espiritual que nos prepara para su retorno glorioso.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

