El cambio espiritual que la religión no puede darte // Ramón Ubillos

El cambio espiritual que la religión no puede darte // Ramón Ubillos

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¿Por qué la rutina religiosa puede apagar la vida espiritual?

La entropía es presentada como un proceso que conduce inevitablemente hacia la muerte, partiendo de un estado de movimiento caótico. Desde esta perspectiva, los sistemas religiosos pueden terminar reproduciendo un proceso semejante cuando fomentan el establecimiento, la costumbre y las estructuras rígidas. La tradición religiosa también es señalada como un factor que puede llegar a invalidar la palabra de Dios.

Frente a esta tendencia hacia el estancamiento, se plantea la necesidad de una revolución constante. La vida espiritual no puede quedar limitada a lo establecido ni depender únicamente de aquello que funcionó en el pasado. La juventud se caracteriza por tener mucho futuro, mientras que la vejez se relaciona con tener muchos recuerdos. Por eso, la existencia de una eternidad por delante permite no concentrarse exclusivamente en el pasado.

La comodidad, el control y la creación de estructuras rígidas pueden conducir al estancamiento. En cambio, Dios prefiere que las personas vivan bajo la libertad del Espíritu Santo, permitiendo que Él guíe sus vidas y produzca algo nuevo.

¿Cómo ser guiado por el Espíritu Santo hacia la libertad?

La guía del Espíritu de Dios permite afrontar los asuntos que aparecen en cada momento y recibir una respuesta adecuada para las situaciones concretas. Cuando se tiene en cuenta al Espíritu Santo, se produce vida y renovación constante, algo que representa la realidad que el Señor desea para las personas.

Los sistemas establecidos que funcionan automáticamente son identificados con la carne. En este contexto se mencionan los términos terminados en “ismo”, como cristianismo, judaísmo, comunismo o humanismo, entendidos como sistemas establecidos que pueden conducir hacia la muerte.

El llamado es a ser siervos del dador de vida e instrumentos de transformación y vida. Para poder dar algo a los demás es necesario poseerlo primero, porque nadie puede transmitir aquello que no tiene. Cuando una persona entra en un sistema, la fuente de vida puede cerrarse porque el sistema comienza a funcionar por sí mismo.

El funcionamiento autónomo de estos sistemas conduce a la entropía, presentada como un camino hacia la muerte y hacia un desánimo cada vez mayor. Una señal de estar inmerso en un sistema también puede ser la búsqueda constante de justificaciones ante los propios errores.

¿Qué significa realmente la santificación y la justificación?

La voluntad de Dios se define como la santificación de las personas. La santificación es presentada como un proceso mediante el cual los individuos llegan a ser cada vez más santos.

De la misma manera, la justificación no debe entenderse simplemente como un sistema religioso que hace que una persona parezca justa sin serlo realmente. Se plantea como un proceso mediante el cual las personas llegan a ser cada vez más justas.

Aunque se enseña que Jesús pagó por los pecados, el aspecto fundamental de la justificación señalado en el texto es el crecimiento progresivo en justicia. Este proceso tiene lugar mediante el mover del Espíritu Santo en la vida de las personas.

¿Cómo vivir en un avivamiento diario y no solamente del pasado?

El avivamiento no debe considerarse únicamente como un acontecimiento que ocurrió en el pasado. Se plantea como una actitud constante que debe experimentarse en el presente. Para que esta realidad sea cotidiana es necesario realizar cambios en la propia vida.

Existe una diferencia entre buscar una visitación temporal de Dios y vivir permanentemente en su presencia. El objetivo espiritual debe ser habitar en la presencia de Dios cada día y no limitar la búsqueda de Dios a momentos concretos.

La vivencia diaria de la presencia de Dios debe producir una realidad diferente alrededor de la persona, manifestando gracia y bendición hacia quienes también buscan a Dios. La búsqueda del Señor no debe quedarse en teorías, sino convertirse en una realidad práctica y diaria.

Orar durante las comidas puede ser una práctica positiva, pero la búsqueda del Señor no debe reducirse a determinados momentos del día. Se plantea la necesidad de buscarlo de manera continua.

¿Qué enseña Proverbios 1 sobre atender la reprensión de Dios?

El texto cita Proverbios 1, del versículo 21 al 33, donde se presenta un llamado público a la sabiduría en lugares de reunión y en las entradas de las ciudades. Allí se cuestiona a los simples, a los burladores y a los insensatos sobre cuánto tiempo continuarán rechazando la ciencia y la reprensión divina.

El pasaje establece que quienes atienden la reprensión recibirán el derramamiento del espíritu de Dios y conocerán sus palabras. Al mismo tiempo, advierte sobre las consecuencias de ignorar el consejo y la reprensión divina.

Cuando llegan la calamidad, la tribulación y la angustia, quienes han rechazado el consejo pueden encontrarse con que su llamado de auxilio no sea atendido. El rechazo de la sabiduría y del temor de Jehová lleva a las personas a sufrir las consecuencias de sus propios caminos y consejos.

También se señala que el desvío de los ignorantes termina en su propia destrucción y que la prosperidad de los necios los conduce a la perdición. En contraste, quien escucha la sabiduría puede habitar confiadamente y vivir tranquilo, sin temor al mal.

La dependencia de un sistema personal puede llevar a prescindir de Dios. Sin embargo, se plantea que Dios prefiere realizar acciones nuevas cada día. Lo que para el ser humano puede parecer caos puede representar, en realidad, la sabiduría de Dios obrando para transformar los corazones.

¿Por qué las normas humanas no cambian los corazones?

Las comunidades y congregaciones pueden ofrecer sistemas, teología, religión y normas a quienes se acercan a ellas. Sin embargo, el verdadero propósito debería ser ofrecer la vivencia de Dios y permitir que la presencia del Espíritu Santo obre en la vida de las personas.

Para transmitir la presencia del Espíritu Santo a otros es necesario poseerla primero en la propia vida. Un sistema basado únicamente en normas y religión, aunque utilice nombres considerados benditos, termina ofreciendo muerte y no consigue transformar realmente a las personas.

Existen normas que pueden tener una buena reputación, pero que carecen de valor real para combatir los apetitos de la carne. La transformación de los corazones ocurre mediante el mover del Espíritu en la vida de las personas.

La promesa de que Dios derramará su Espíritu está relacionada con la disposición de volver a su reprensión. Por eso, se plantea la necesidad de abandonar los sistemas construidos alrededor de uno mismo y permitir que el mover del Espíritu guíe la vida personal.

¿Qué aprendemos del encuentro de Jesús con Nicodemo?

Nicodemo se acercó a Jesús durante la noche y oculto de la vista de otros. Reconoció que las acciones de Jesús procedían de Dios porque el sistema religioso establecido no podía reproducir sus obras.

Jesús no se centró en los argumentos de Nicodemo sobre el sistema, sino que le indicó que para ver el reino de Dios era necesario nacer de nuevo y vivir en el espíritu. Aquel que nace del espíritu es comparado con el viento, mostrando que su movimiento no depende únicamente de normativas establecidas.

Vivir en el espíritu no significa ignorar las normas sociales o legales. El texto pone como ejemplo el peligro de pretender actuar bajo una supuesta guía espiritual para infringir las leyes. La vida espiritual consiste en cumplir las normas establecidas sin depender exclusivamente de ellas, buscando la sabiduría eterna y el poder de Dios obrando en la propia vida.

También se plantea que la falta de personas en determinados entornos puede estar relacionada con el maltrato hacia los demás, especialmente cuando se intenta obligar a otros a encajar en un sistema mediante la imposición y la violencia.

Forzar a las personas para que se adapten a un sistema rígido resulta contraproducente. El amor y el mover del Espíritu Santo son presentados como medios más efectivos para transformar los corazones que la aplicación de leyes, que puede generar rebeldía.

La presencia del Espíritu Santo facilita la vida y es precisamente aquello que debe transmitirse a quienes rodean al creyente. También puede ocurrir que una persona esté recibiendo una reprensión de Dios después de no haber tenido disposición para escuchar sus advertencias.

¿Por qué tendemos a culpar a otros como Adán y Eva?

La comunicación espiritual se centra principalmente en la revelación de los propios errores y no en la búsqueda de los errores de los demás. El ser humano ya posee capacidad suficiente para identificar y criticar las faltas ajenas, por lo que no necesita una intervención divina para encontrar aquello que otros hacen mal.

Existe una tendencia en el corazón humano a trasladar la responsabilidad de las propias acciones hacia otras personas. El relato de Adán y Eva ilustra esta inclinación: Adán culpó a Eva y también a Dios, mientras que Eva culpó al demonio, intentando cada uno quedar libre de responsabilidad.

Ante los conflictos, la postura humana común puede ser presentarse como la única parte inocente, incluso cuando todos los involucrados comparten responsabilidad. Frente a esto, el individuo debe aspirar a ser un instrumento de Dios que refleje gloria y bendición tanto en su interior como en su entorno.

Si una persona no consigue manifestar la gloria de Dios, se enfrenta a la necesidad de reconocer su ineficacia como instrumento o, por el contrario, crear una apariencia religiosa superficial para encajar con los demás. El objetivo debe ser vivir bajo la guía del espíritu para que la gloria de Dios pueda manifestarse alrededor.

¿Qué dice Malaquías 3 sobre quienes realmente sirven a Dios?

El texto señala que quienes temen a Jehová hablan entre ellos y que estas conversaciones quedan registradas en un libro de memoria delante de Dios. El temor a Jehová implica respetarlo, tenerlo en cuenta y procurar escuchar su voz por encima de las opiniones humanas.

Modelar los propios pensamientos conforme al pensamiento divino es presentado como una práctica constante, a pesar de la tendencia humana a cuestionar o discutir con Dios. Quienes piensan en el nombre de Dios son considerados un tesoro especial para Jehová de los ejércitos, quien promete perdonarlos como un padre perdona al hijo que le sirve.

También se establece una diferencia entre el justo y el malo, así como entre quien sirve a Dios y quien no lo hace. Servir a Dios significa ser útil para su propósito y permitir que su voluntad se cumpla a través de la propia vida y en el entorno cercano.

Ante los conflictos o los impulsos negativos hacia otras personas, servir a Dios implica detenerse y consultar cuál es el propósito divino para esa persona específica en lugar de reaccionar con enojo.

Cuando una persona es utilizada por Dios para edificar la vida de otros, experimenta una diferencia en su propia vida. Se convierte en un instrumento que puede llevar una respuesta oportuna mediante la gracia divina.

¿Cómo ser un instrumento útil en situaciones difíciles?

Los fracasos en las relaciones interpersonales pueden producirse cuando no se reconoce que la presencia de determinadas personas representa una oportunidad para que la gloria de Dios se manifieste en sus vidas.

Ante una situación difícil o frente a una persona conflictiva, es posible cambiar la perspectiva y preguntarse cuál es el propósito que Dios tiene con esa persona, en lugar de asumir desde el principio que la relación terminará en fracaso.

Existe la tendencia a evitar a las personas que cambian constantemente de comunidad, hasta el punto de enviarlas a otros lugares como si fueran una carga o un problema. Sin embargo, quien envía a una persona problemática a otro lugar puede terminar recibiendo dos problemas similares. En cambio, enviar a alguien que es una bendición puede producir resultados positivos.

La clave para ser un instrumento útil consiste en presentarse ante Dios, reconocer el reto que representa la otra persona y pedir su gracia, dirección y unción para cumplir con ese propósito específico.

También es fundamental fomentar el ánimo mutuo entre los miembros de una comunidad, reconociendo cómo Dios utiliza y bendice a diferentes personas. El texto relata una experiencia ocurrida en Vitoria, donde un predicador procedente de Inglaterra interrumpió su mensaje al percibir una fuerte unción y una oportunidad divina en el grupo presente.

Aunque aquel grupo era pequeño y tenía poco conocimiento en ese momento, el predicador afirmó que tenía potencial para alcanzar cualquier lugar del mundo. Con el tiempo, aquella profecía llegó a cumplirse.

¿Por qué debemos huir de la comodidad espiritual?

Las personas llenas del Espíritu Santo son presentadas como una revolución para el mundo. Ante esta realidad existe una elección fundamental: participar en esta labor espiritual o buscar la comodidad personal y el estancamiento.

La búsqueda de comodidad es considerada un error porque el propósito principal debe ser convertirse en canales de la gloria de Dios. También debe existir una diferencia visible entre quienes sirven a Dios y quienes no lo hacen.

Los creyentes son llamados a animarse mutuamente para buscar al Señor y crear espacios de edificación y bendición. La vida espiritual no debe orientarse hacia el estancamiento, sino hacia una búsqueda constante de Dios y de su presencia.

Oración para clamar por el mover del Espíritu Santo

El texto concluye invitando a dedicar un tiempo para buscar a Dios y permitiendo que el Espíritu Santo ministre personalmente a cada individuo. No importa la postura física adoptada durante este tiempo; lo importante es disponer el corazón para buscar al Señor.

Se expresa la necesidad de recibir la unción y el movimiento de Dios, reconociendo que los sistemas propios y las acciones personales carecen de valor sin la intervención divina. La petición es que Dios marque una diferencia en los creyentes, los encienda con su celo santo y cambie su situación actual.

También se pide el fortalecimiento de las vidas de los fieles y la capacidad de ser guiados por el viento del Espíritu Santo. Se solicita ser revestidos de poder y gracia, poniendo la presencia y la gloria de Dios por encima de cualquier otra circunstancia.

Cualquier esfuerzo humano de edificación resulta en vano si no cuenta con la dirección y el respaldo de Dios. Por ello, se ruega primero por una transformación personal que permita convertirse en instrumentos útiles para la gloria de Dios y en fuentes de refugio para quienes están alrededor.

Finalmente, se pide liberación de los sistemas establecidos y la guía necesaria para caminar bajo el mover del Espíritu Santo.

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