Predicación Antonio Pazos | Retiro Nehemías 2026

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La firmeza frente a la inestabilidad

El mensaje compartido durante el retiro se presenta como un recordatorio de las enseñanzas recibidas a lo largo del fin de semana. La palabra de Dios fue recibida de manera clara, limpia y nítida, a pesar de la saturación mental con la que muchas personas llegan a este tipo de encuentros.

Se hizo referencia a Hebreos 10:23-24, un pasaje que el matrimonio utilizó hace más de 27 años en su invitación de bodas. A lo largo de los años de servicio al Señor, el ministerio Remar ha experimentado cambios significativos, considerados positivos en sus aspectos naturales.

Aunque puede existir nostalgia por los tiempos pasados y por las experiencias vividas, se enfatizó la importancia de no aferrarse a la memoria de aquello que ya ocurrió. La gracia de Dios es sobreabundante y suficiente para sostener la vida personal y la obra en el tiempo presente, adaptándose a las circunstancias actuales.

Hebreos 10:23-25 exhorta a mantener firme la esperanza sin fluctuar, a estimularse mutuamente al amor y a las buenas obras y a no abandonar la costumbre de congregarse ante la cercanía del día del Señor.

Las dificultades de la iglesia primitiva

La carta a los Hebreos fue dirigida a una comunidad judíocristiana que atravesaba un proceso de transformación, alejándose de la ley, del templo y de sus antiguas costumbres religiosas. En ese contexto existían conflictos internos y situaciones que podían hacer perder la firmeza a algunos hombres.

Las cartas apostólicas, entre ellas las de Pablo, fueron enviadas a las iglesias para fortalecer la fe de los hermanos frente a las constantes sacudidas provocadas por falsas enseñanzas, conflictos y disensiones. Existía una preocupación por evitar que la iglesia que estaba siendo establecida fuera dañada o edificada de manera incorrecta.

Esta exhortación continúa teniendo importancia frente a las presiones que pueden generar confusión. La firmeza en la fe requiere reconocer que las circunstancias cambian, pero que Dios permanece fiel.

Las promesas de Dios permanecen firmes

La vida y las circunstancias están en constante transformación. Se utilizó incluso el ejemplo de los mercados financieros, que fluctúan y pueden perder valor, para mostrar la inestabilidad de aquello que pertenece al entorno humano.

Frente a esta realidad, la palabra y las promesas de Dios permanecen firmes y vigentes porque Dios es fiel y no cambia. Aunque la gracia de Dios es la que sostiene, también se requiere una actitud personal de firmeza frente a las circunstancias.

Compartir las vivencias, experiencias y testimonios durante el retiro tiene como propósito estimular a los participantes para que continúen realizando las obras que Dios preparó de antemano. Las presiones sociales, morales y de una sociedad que combate el modelo de vida cristiano pueden llevar a algunos hermanos a abandonar la congregación.

Por eso se enfatiza nuevamente la necesidad de permanecer firmes en las promesas de Dios, incluso cuando las circunstancias externas o internas puedan generar confusión.

Jesucristo es el único fundamento

El relato de Saulo muestra cómo Dios llamó en el camino a Damasco a quien había sido fariseo y perseguidor, convirtiéndolo en un instrumento clave para el establecimiento de las primeras iglesias y obras misioneras.

Basándose en Primera de Corintios 3:10, se establece que Jesucristo es el único fundamento posible para la iglesia. Pablo aparece como un perito arquitecto que puso ese fundamento, pero cada persona tiene la responsabilidad de cuidar cómo sobreedifica sobre él.

Toda la esencia, identidad y promesa se encuentran en ese fundamento que es Jesucristo. Muchas personas tienen la responsabilidad de edificar en diferentes lugares, ciudades y países, pero es fundamental asegurarse de construir sobre el fundamento correcto sin alterarlo.

La prueba revela lo que se ha edificado

La edificación personal, familiar y ministerial será sometida a una prueba de fuego que revelará la calidad de aquello que se ha construido. Es posible sufrir la pérdida de lo edificado cuando el fuego de la prueba demuestra que algunos elementos no procedían de Dios.

Esta purificación debe ser aceptada como parte de la voluntad divina. Incluso aquello que puede parecer valioso, como el oro, tiene una utilidad limitada ante determinadas necesidades inmediatas. La prueba permite reconocer qué permanece y qué necesita ser quitado.

Según 1 Corintios 15:58, los creyentes son exhortados a mantenerse firmes, constantes y creciendo continuamente en la obra del Señor, con la seguridad de que su trabajo no es en vano.

Permanecer en la fe también implica perseverar y crecer constantemente. El estancamiento se compara con el agua detenida, que puede llegar a corromperse. La vida cristiana requiere movimiento, crecimiento y fruto constante.

Un fruto que permanece con el paso del tiempo

Estas enseñanzas se relacionan también con la transformación final de la mortalidad a la inmortalidad y de lo corruptible a lo incorruptible al entrar en la presencia del Señor.

A pesar de los cambios constantes, los creyentes son animados a mantener el ánimo y a continuar estimulándose mutuamente, reconociendo que Dios sigue otorgando su gracia.

Jeremías 17:7-8 presenta la imagen de quien confía en Yahvé como un árbol plantado junto a las corrientes de agua. Incluso durante la sequía mantiene sus hojas verdes y no deja de dar fruto.

En este contexto se destacó el testimonio de José Luis Sanz, quien a sus 76 años mantiene una disposición activa y constante en el servicio. Su ejemplo muestra la gracia de Dios que permite continuar dando fruto con el paso de los años.

Los creyentes son animados a imitar el servicio y el trabajo de aquellos hermanos que, a pesar del tiempo transcurrido, permanecen firmes y constantes en su testimonio.

El peligro del descuido espiritual

La vida de David sirve como advertencia sobre el peligro del descuido. David es presentado como un hombre conforme al corazón de Dios, que tenía comunión y una presencia ungida del Señor.

Sin embargo, llegó un momento en que descuidó su deber de salir a la batalla como era costumbre para los reyes y decidió permanecer en la comodidad del palacio. Al levantarse tarde y descuidar su vigilancia, se encontró con la tentación.

Su historia recuerda que el riesgo de caer existe independientemente de la trayectoria o del tiempo que una persona lleve en el camino del Señor. El descuido de la obra de Dios en la vida personal y la falta de constancia pueden exponer a una persona a que el enemigo tome ventaja.

Las consecuencias del pecado y la necesidad de restauración

David cometió un pecado grave al adulterar con la esposa de Urías y conspirar para ocultar sus acciones. Aunque consiguió esconder su pecado delante de los hombres, Dios fue testigo del conflicto interno y espiritual que había generado.

Durante los meses de gestación del hijo nacido de aquella unión, David continuó ocupando el trono y aparentando que su vida seguía igual, a pesar de haber tropezado gravemente delante del Señor.

Dios envió a un profeta para amonestarlo y sacar a la luz su pecado. Este relato subraya la importancia de no mantener faltas ocultas en el corazón. El pecado puede provocar un retroceso espiritual y traer consecuencias graves que afectan no solamente a la persona, sino también a su familia, su hogar y su entorno.

La verdad íntima como camino de restauración

Es necesario que cada persona sea consciente de su estado espiritual y permita que la luz de Dios confronte su vida para ponerla en orden. La restauración personal es más importante que conservar una posición de autoridad, soberanía o una apariencia de normalidad.

El temor, la vergüenza o la preocupación por la opinión de los demás pueden llevar a algunas personas a abandonar el ministerio o desviarse espiritualmente. Sin embargo, después de su pecado, David no necesitó simplemente palabras de ánimo, sino un proceso profundo de restauración, reflejado en el Salmo 51.

El Salmo 51:6 establece que Dios ama la verdad en lo íntimo del ser humano. La única manera de acercarse a Dios, especialmente cuando el corazón está quebrantado o trastornado, es mediante la verdad.

El enemigo incita a las personas a permanecer en la mentira, mientras que Dios llama a reconocer aquello que necesita ser tratado. Dios es un Dios de intimidad y su presencia se experimenta en la verdad.

Por ello, se requiere buscar la purificación y la limpieza del corazón, reconociendo la necesidad de confesar conflictos y problemas para recibir restauración, perdón y misericordia divina.

Un corazón limpio y un espíritu renovado

Cuando la comunión y el testimonio han sido quebrados, se pide a Dios la creación de un corazón limpio y la renovación de un espíritu recto. También se expresa la petición de no ser apartado de la presencia de Dios ni que el Espíritu Santo sea retirado.

Solo quienes han recibido al Espíritu Santo pueden comprender lo que significa contristarlo. Cuando esto ocurre, se exhorta a buscar con valentía la sanidad y la restauración en el Señor, evitando continuar el camino sin haber sido restaurado.

La pérdida del gozo de la salvación y los cambios negativos en el carácter de una persona pueden ser señales de haber contristado al Espíritu. Por eso resulta necesario reconocer el estado interior y acudir a Dios buscando limpieza, restauración y renovación.

El mensaje concluye con una oración para que la gracia de Dios cubra, aliente y fortalezca a los creyentes conforme a su voluntad.

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