El libro de Apocalipsis – Capitulo 17
La visión del juicio contra la gran ramera
El capítulo 17 del libro de Apocalipsis inicia con la visión de uno de los siete ángeles que tenían las siete copas. Este ángel habla directamente con el narrador y le muestra la sentencia contra la gran ramera, quien está sentada sobre muchas aguas. Se describe que los reyes de la tierra han fornicado con ella y que los moradores del mundo se han embriagado con el vino de su fornicación. Esta imagen es una representación poderosa de corrupción espiritual y moral, donde la figura de la ramera simboliza una influencia dominante y destructiva sobre las naciones.
La mujer y la bestia escarlata
A continuación, el narrador es llevado en espíritu al desierto, donde presencia una escena impresionante: una mujer sentada sobre una bestia escarlata. Esta bestia está llena de nombres de blasfemia y posee siete cabezas y diez cuernos. La mujer aparece vestida de púrpura y escarlata, adornada con oro, piedras preciosas y perlas, lo que sugiere lujo, poder y seducción. En su mano sostiene un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación, simbolizando su inmoralidad y su influencia corruptora.
Babilonia la gran: un misterio revelado
La mujer tiene un nombre escrito en su frente que es descrito como un misterio: “Babilonia la gran, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra”. Esta revelación es especialmente impactante, ya que el narrador la ve ebria de la sangre de los santos y de los mártires de Jesús, lo que le causa un gran asombro. La escena sugiere que la figura de Babilonia no solo seduce y corrompe, sino que también persigue y destruye a los fieles, mostrando una dualidad de poder y violencia.
La explicación de la bestia: era, no es y será
El ángel explica al narrador el significado de la bestia que la mujer monta. Se describe como una criatura que “era y no es”, y que está destinada a subir del abismo e ir a perdición. Además, se menciona que los moradores de la tierra se asombrarán al verla, porque “era y no es, y será”, una descripción que requiere sabiduría para entender. Esta explicación subraya el carácter misterioso y temporal de la bestia, así como su papel en un plan divino que culmina en destrucción.
Las siete cabezas y los reinos temporales
El texto continúa con una explicación sobre las siete cabezas de la bestia. Estas representan siete montes sobre los cuales se sienta la mujer, y también simbolizan siete reyes. De estos, cinco han caído, uno está presente y otro aún no ha venido. Cuando este último aparezca, será necesario que dure poco tiempo. La bestia que “era y no es” también es descrita como el octavo, que va a la perdición. Esta interpretación muestra la conexión entre poder político y espiritual, y cómo estos reinos se suceden hasta llegar a un desenlace final.
Los diez cuernos y la alianza con la bestia
Los diez cuernos que el narrador ve son explicados como diez reyes que todavía no han recibido reino. Sin embargo, se señala que por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. Estos reyes comparten un mismo propósito y entregarán su poder y autoridad a la bestia. Se menciona también que pelearán contra el Cordero, pero que el Cordero los vencerá. Este pasaje revela la idea de una alianza temporal entre poderes humanos que se oponen a lo divino, pero que finalmente serán derrotados.
La caída de la ramera: traición y juicio divino
El ángel explica que las aguas que el narrador ve representan pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. Asimismo, se revela que los diez cuernos que apoyaban a la bestia aborrecerán a la mujer, la dejarán desolada y desnuda, devorarán sus carnes y la quemarán con fuego. Esta destrucción ocurre porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que Él quiso. En otras palabras, el juicio sobre la ramera no es un acto accidental, sino parte de un propósito divino que se cumplirá a su debido tiempo.
La gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra
Finalmente, el ángel concluye explicando que la mujer que el narrador ha visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra. Esta revelación finaliza el capítulo con una imagen de poder terrenal que se presenta como soberana y dominante, pero que está destinada a caer bajo el juicio divino. La ciudad de Babilonia simboliza así un sistema de corrupción y opresión que, aunque parece invencible, será derrotado por el propósito y la justicia de Dios.

