El libro de Apocalipsis – Capitulo 6
El inicio de la visión apocalíptica y la apertura de los sellos
El libro de Apocalipsis comienza con una escena solemne: el Cordero abre el primer sello, desencadenando una serie de eventos que revelan el destino del mundo. En ese instante, uno de los cuatro seres vivientes, con voz semejante a un trueno, dice “ven” e invita a mirar lo que está por suceder. Esta voz es la señal de que el mensaje que se va a revelar es de gran importancia y está destinado a ser observado con atención. Es entonces cuando se presenta la primera visión: un caballo blanco aparece, y su jinete, con un arco, recibe una corona y sale a vencer, representando el inicio de un proceso de conquista.
El segundo sello: el caballo bermejo y la guerra
Cuando se abre el segundo sello, el segundo ser viviente repite la invitación: “ven y mira”. Inmediatamente aparece un caballo bermejo, cuyo jinete recibe el poder de quitar la paz de la tierra. Se describe que los hombres se matan unos a otros, y que al jinete se le entrega una gran espada, símbolo de destrucción y conflicto. Este evento muestra cómo la guerra y la violencia se vuelven una fuerza dominante en la tierra, marcando el comienzo de un período de caos y enfrentamiento.
El tercer sello: el caballo negro y la escasez
Con la apertura del tercer sello, el tercer ser viviente nuevamente llama a mirar. Aparece entonces un caballo negro, y su jinete sostiene una balanza en la mano. La voz de uno de los seres vivientes anuncia los precios de los granos: dos libras de trigo por un denario y seis libras de cebada por un denario. Esta imagen representa la escasez y el encarecimiento de los alimentos, así como la dificultad para sostenerse. Además, se ordena que no se dañe el aceite ni el vino, indicando que aunque la situación sea de crisis, algunos bienes permanecerán intactos, lo que puede interpretarse como una diferenciación entre lo esencial y lo superfluo.
El cuarto sello: la muerte y el Hades
Cuando se abre el cuarto sello, el cuarto ser viviente vuelve a decir “ven y mira”. La visión revela un caballo amarillo cuyo jinete se llama Muerte, y el Hades lo acompaña. A este jinete se le da autoridad para matar con espada, hambre, mortandad y mediante las fieras de la tierra, afectando a la cuarta parte de la humanidad. Esta escena simboliza una etapa en la que la muerte se extiende por diversos medios, demostrando el poder destructivo que alcanza a la sociedad en su conjunto.
El quinto sello: las almas de los mártires claman justicia
Después de la apertura del quinto sello, la visión se desplaza al altar, donde aparecen las almas de aquellos que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por su testimonio. Estos mártires claman con voz fuerte, preguntando “¿hasta cuándo?” y pidiendo justicia por la sangre derramada. Su clamor revela el sufrimiento y la espera de quienes han sido perseguidos por su fe. En respuesta, se les da vestiduras blancas y se les indica que descansen un poco más, hasta que se complete el número de sus compañeros que también deben morir. Esta escena muestra una promesa de consuelo y un llamado a la paciencia, recordando que el plan divino sigue su curso incluso en medio del dolor.
El sexto sello: el gran terremoto y el temor universal
Cuando se abre el sexto sello, ocurre un gran terremoto. El sol se oscurece como tela de cilicio y la luna se vuelve roja como sangre. Las estrellas caen del cielo sobre la tierra, como higos sacudidos por un fuerte viento. El cielo se desvanece como un pergamino que se enrolla, y todo monte e isla se mueve de su lugar. Este evento no es solo una catástrofe natural, sino una manifestación del juicio divino que afecta a toda la creación. La tierra entera se transforma y el orden conocido se derrumba, generando miedo y desesperación.
La reacción de los poderosos y el clamor por esconderse
Los reyes, los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y tanto siervos como libres, se esconden en cuevas y entre las peñas de los montes. Buscan refugio para escapar del rostro de aquel que está sentado en el trono y de la ira del Cordero. En su desesperación, piden a los montes y las rocas que caigan sobre ellos, buscando esconderse de la justicia divina. Este momento culmina con la declaración de que ha llegado el gran día de la ira del Cordero, y surge la pregunta angustiosa: ¿quién podrá sostenerse en pie?

