La Palabra para Hoy – Mateo 7:25
Por sus frutos los conoceréis
Versículo del día:
«Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.» — Mateo 7:15
Reflexión
Jesús nos advirtió que una de las señales de los últimos tiempos sería la aparición de falsos profetas. No vendrían con una apariencia malvada, sino disfrazados de ovejas, mostrando una apariencia de piedad. Sin embargo, el Señor nos dio una manera clara de identificarlos: por sus frutos.
Es importante ejercer discernimiento, pero también evitar caer en el error de juzgar precipitadamente a todo siervo de Dios que cometa un error humano. Ningún creyente, por muy usado que sea por el Señor, está exento de debilidades, equivocaciones o momentos de aprendizaje. Un error aislado no convierte a una persona en un falso profeta.
Vivimos en una época donde es fácil sacar una frase de contexto y señalar a alguien sin conocer el conjunto de su vida y ministerio. Por eso, antes de emitir un juicio, debemos observar el fruto constante de esa persona. ¿Su vida refleja el carácter de Cristo? ¿Su ministerio conduce a las personas al arrepentimiento, a la santidad y al amor por Dios? ¿Exalta a Cristo y el poder de su cruz?
Los falsos profetas no solo se identifican por lo que dicen, sino por la manera en que viven. Sus acciones terminan revelando lo que realmente hay en su corazón. En cambio, los verdaderos siervos, aunque imperfectos, procuran honrar a Dios con su vida y apuntar siempre a Jesucristo.
Pidamos al Señor un corazón lleno de discernimiento, pero también de humildad y amor, para no condenar injustamente a quienes Él ha llamado.
Oración
Señor, dame sabiduría para discernir la verdad y un corazón humilde para no juzgar injustamente a mis hermanos. Ayúdame a mirar los frutos antes que las apariencias, y a permanecer firme en tu Palabra. Que mi vida también produzca frutos que glorifiquen tu nombre y reflejen el carácter de Cristo. Amén.
Desafío de hoy
Examina tus propios frutos antes de evaluar los de los demás. Ora para que tu vida sea un reflejo del amor, la verdad y la santidad de Cristo, y permite que el Espíritu Santo fortalezca tu discernimiento sin perder la gracia y la misericordia.

