Pablo: Haciendo la voluntad de Dios
Introducción al propósito de Dios
Mucha gente se ha preguntado sobre el propósito en la vida y busca saber a dónde encaja en su momento. Dios da instrucciones específicas, como le dijo a Abraham que dejara su tierra, o como le dio un sueño a José, donde se anunciaba que sería un gobernante de gran influencia. Sin embargo, José tuvo que pasar muchos años de penurias antes de que ese sueño se hiciera realidad.
Dios planeó todo y conoce los anhelos del corazón, como se ve en la vida de Moisés, quien esperó muchos años para recibir instrucciones paso a paso sobre a dónde debía ir. Ninguno de ellos recibió el plan completo de inmediato; Dios les dio guía específica en el momento adecuado.
El plan de Dios para individuos
La persecución de los cristianos en Jerusalén después de la muerte de Esteban los llevó a huir a otras ciudades y países. Pablo, quien antes perseguía a los cristianos, viajó 240 km a Damasco con la intención de arrestarlos y llevarlos a Jerusalén. Sin embargo, Dios tenía otros planes para él.
En el camino a Damasco, Pablo se encontró con el Cristo resucitado, quien lo confrontó con la verdad del Evangelio. Temblando y temeroso, Pablo preguntó: «Señor, ¿qué quieres que yo haga?» Este encuentro cambió su vida, transformando su deseo más apasionado en conocer y cumplir el plan de Dios. Esta también debe ser nuestra oración: «Señor, ¿qué quieres que yo haga?»
La importancia de la oración guiada por Dios
La oración de Pablo debe ser nuestra oración diaria. En lugar de preguntar «¿Por qué, Señor?», debemos preguntar «¿Para qué?» y buscar hacer lo que más complazca a Dios en nuestras vidas. Cada persona tiene un propósito desde antes de nacer, como lo confirma Jeremías, a quien Dios conoció y santificó como profeta antes de su nacimiento (Jeremías 1:5).
Pablo se humilla al orar, reconociendo su condición y llamando a Jesús «Señor», pidiendo orientación en lugar de pedir bendiciones. Muchas personas oran pidiendo provisiones, pero un nuevo nivel de experiencia cristiana surge cuando la oración busca saber qué hacer según el plan de Dios. Él conoce a cada persona y tiene un diseño específico para su vida.
Dios tiene un propósito único para cada persona
El plan de Dios no se trata de lo que queremos hacer, sino de lo que Él quiere que hagamos. Cada uno tiene una misión y un trabajo específico que nadie más puede cumplir. Al igual que Dios asignó una tarea a Jeremías y a Pablo, en el primer capítulo de la Biblia se describe cómo asignó a cada estrella su lugar en el firmamento.
El verdadero éxito en la vida viene de conocer y cumplir el plan de Dios. Hacer que la oración de Pablo sea nuestra oración diaria puede transformar nuestra vida, y tenemos la promesa de que Dios enseñará el camino y llenará de alegría a quienes buscan hacer Su voluntad (Salmo 32:8).
Buscar la guía de Dios
Cada día es una oportunidad para reflexionar sobre la palabra de Dios y recordar que, así como Él colocó cada estrella en su lugar, también nos conoce y tiene un plan maravilloso para nosotros. Dios no ocultará su propósito a quienes buscan su guía.
Como dice el Salmo 32:8 (Reina Valera 1960): «Te haré entender y enseñaré el camino en que debes andar; fijaré mis ojos sobre ti.» Esta promesa es para todos: Dios siempre está velando por nosotros, sin perdernos de vista ni por un momento.

