¿Por qué permite Dios las tragedias? Una palabra importante para estos tiempos // Miguel Diez
Las tragedias despiertan la búsqueda de respuestas
Cuando ocurren tragedias como guerras, terremotos o desastres naturales, las personas suelen preguntarse por qué suceden estos acontecimientos. Muchas buscan explicaciones en diferentes creencias, fenómenos naturales o tradiciones religiosas. Sin embargo, el mensaje central sostiene que la verdadera respuesta se encuentra en Dios y que Jesucristo es el único Salvador capaz de ofrecer esperanza y sentido en medio del sufrimiento.
Según esta perspectiva, las tragedias llevan a la humanidad a reflexionar sobre la fragilidad de la vida y la necesidad de buscar la misericordia de Dios. En lugar de depositar la confianza en figuras o prácticas religiosas, se invita a dirigir la mirada hacia Cristo como fuente de salvación.
El sufrimiento como oportunidad para volver a Dios
El texto presenta diversos ejemplos de personas y pueblos que, después de vivir situaciones extremadamente difíciles, comenzaron a buscar a Dios con sinceridad. Se menciona que, tras grandes terremotos y otras catástrofes, muchas personas experimentaron un profundo despertar espiritual y decidieron acercarse a Jesucristo.
La idea principal es que el sufrimiento puede quebrantar el orgullo humano y abrir el corazón para reconocer la dependencia de Dios. En esos momentos, la oración y el arrepentimiento surgen como una respuesta natural ante la realidad de la fragilidad humana.
El quebrantamiento conduce a la conversión
Uno de los temas más desarrollados es el valor del quebrantamiento espiritual. Se utiliza la historia del hijo pródigo para ilustrar cómo una persona puede regresar a Dios únicamente después de reconocer su condición y sus errores.
También se presentan testimonios de personas que conocieron a Cristo en medio de cárceles, enfermedades, fracasos o adicciones. Estos ejemplos buscan mostrar que Dios puede utilizar circunstancias difíciles para conducir al ser humano hacia la salvación y ofrecerle una nueva vida.
La salvación es el mayor propósito de Dios
El texto afirma que el interés principal de Dios no es el bienestar temporal del ser humano, sino la salvación de su alma y la vida eterna. Desde esta perspectiva, incluso las experiencias dolorosas pueden convertirse en instrumentos que permitan a las personas reconocer su necesidad de Dios.
La conversión es presentada como un cambio profundo de dirección, un acto de arrepentimiento mediante el cual la persona deja atrás su antiguo camino para volver al Padre y aceptar a Jesucristo como Señor y Salvador.
Jesús vino a buscar a los pecadores
Se recuerda que durante su ministerio, Jesús dedicó gran parte de su tiempo a acercarse a quienes eran considerados pecadores por la sociedad. Mientras los líderes religiosos criticaban esta actitud, Cristo enseñaba que había venido precisamente a buscar y rescatar a los perdidos.
Las parábolas de la oveja perdida, el hijo pródigo y el buen samaritano reflejan el amor de Dios por quienes se encuentran alejados de Él. Según el mensaje, el cielo celebra cada vez que una persona se arrepiente y regresa a Dios.
Dios continúa buscando a quienes están perdidos
El artículo destaca que Dios sigue buscando a las personas incluso en los momentos más difíciles de sus vidas. Hospitales, cárceles, situaciones de pobreza, adicciones o conflictos personales pueden convertirse en lugares donde alguien experimente el encuentro con Cristo.
Se comparte el testimonio de una persona que, después de años resistiendo el llamado de Dios, finalmente respondió a ese llamado gracias a la perseverancia en la oración de su familia. Este ejemplo busca mostrar que el amor de Dios permanece constante y nunca deja de buscar a quienes se han alejado.
El peligro de convertir la fe en religión
Otro aspecto importante del mensaje es la diferencia entre mantener una relación personal con Dios y limitarse a practicar una religión.
Se señala que un verdadero avivamiento espiritual puede apagarse cuando las personas caen en el egoísmo, el amor al dinero o las prácticas religiosas vacías. Según esta enseñanza, Dios no busca simplemente creyentes religiosos, sino personas que desarrollen una relación íntima con Él y vivan el amor hacia el prójimo.
Jesucristo ofrece una relación personal con el Padre
El texto enfatiza que Jesucristo vino para reconciliar al ser humano con Dios y ofrecer una vida abundante. No se trata únicamente de asistir a reuniones religiosas o realizar actos externos, sino de experimentar una transformación interior que produzca comunión, amistad y cercanía con el Padre.
Las ofrendas y las prácticas religiosas pueden tener valor, pero únicamente cuando nacen de un corazón sincero que conoce a Dios y desea obedecerle.
El cumplimiento de la misión anunciada por Isaías
Durante su primera predicación en la sinagoga de Nazaret, Jesús leyó el pasaje de Isaías que anunciaba la llegada del Mesías. Allí proclamó que había venido para dar buenas noticias a los pobres, sanar a los quebrantados de corazón, anunciar libertad a los cautivos y proclamar el tiempo favorable del Señor.
Al afirmar que esa profecía se cumplía en Él, Jesús presentó públicamente el propósito de su ministerio y su misión de traer restauración espiritual a la humanidad.
El arrepentimiento transforma el corazón
El mensaje explica que Dios conoce las cargas, temores y culpas que cada persona lleva en su conciencia. Por ello, invita al arrepentimiento como el camino para recibir perdón, paz y una vida nueva.
El orgullo es presentado como uno de los mayores obstáculos para acercarse a Dios. Solo un corazón humilde puede reconocer su necesidad de perdón y permitir que Dios produzca una transformación profunda.
La verdadera libertad comienza en el interior
El texto sostiene que la peor esclavitud no siempre es física, sino espiritual. El egoísmo, el pecado y el orgullo pueden convertirse en una prisión interior que impide experimentar la verdadera libertad.
Por esa razón, se hace un llamado a buscar a Dios mientras pueda ser hallado, abandonar el camino del pecado y recibir la misericordia que Él ofrece. La verdadera transformación ocurre cuando Dios cambia el corazón humano y le permite amar tanto a Él como al prójimo.
Una invitación para todas las personas
La invitación final está dirigida a toda persona, independientemente de su origen o religión. Se anima especialmente a quienes buscan respuestas espirituales a conocer a Jesucristo, reconocer su necesidad de Dios y permitir que Él gobierne sus vidas.
El llamado consiste en abandonar la autosuficiencia, arrepentirse de los propios pecados y confiar plenamente en Cristo como único Rey y Salvador.
Una decisión de fe y gratitud
El mensaje concluye con una invitación a entregar completamente la vida a Jesucristo mediante una oración de arrepentimiento y confianza. Se anima a expresar gratitud por el perdón recibido, la esperanza de la vida eterna y la posibilidad de formar parte de la familia de Dios.
Finalmente, la enseñanza termina con una oración de alabanza y agradecimiento, reconociendo a Jesús como la única fuente de salvación, esperanza y vida eterna.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

