Predicación Claudio Moretto | Retiro Nehemías 2026

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El proceso de transformación personal comienza con Jesús

El proceso de cambio en la vida de una persona comienza al aceptar a Jesús. Este momento representa el inicio de un nuevo camino que requiere seguir buscando constantemente al Señor. La senda del justo es como la luz de la aurora, que va aumentando progresivamente hasta alcanzar el día perfecto.

Jesús acepta a las personas tal como son y no las rechaza, pero seguir su camino implica vivir experiencias que producen una transformación personal. Cada persona es diferente y necesita cambios concretos en su vida, por lo que no debe permanecer igual con el paso del tiempo.

Los retiros y congresos pueden convertirse en momentos importantes para este proceso. Es necesario dejar fuera los afanes y problemas para permitir que el Señor hable, llene la vida y produzca una reflexión capaz de marcar un antes y un después.

Intentar cambiar únicamente con las propias fuerzas conduce a fracasos constantes. El verdadero cambio se produce cuando la persona reconoce que es el Señor quien tiene la capacidad de transformar aquello que por sí misma no puede modificar.

Dios también transforma el carácter

El propósito del Señor no se limita a determinadas áreas de la vida, sino que también alcanza el carácter de las personas. El testimonio compartido recuerda el pasaje de 2 Reyes 20, cuando el profeta Isaías comunicó al rey Ezequías que debía ordenar su casa ante la situación que estaba viviendo.

También se relata una experiencia personal relacionada con un diagnóstico médico recibido treinta años atrás, cuando se pronosticaron solamente cuatro meses de vida. Aquella situación fue superada gracias a la intervención de Dios.

Claudio Moretto recuerda que en el pasado tenía un carácter difícil y era propenso a los enfados. Diferentes pastores que lo conocieron en aquella época podían reconocer aquella manera de ser. Aunque intentaba cambiar por sus propios medios, no conseguía modificar su carácter.

Durante dos meses de hospitalización debido a una enfermedad se produjo un cambio profundo. Aquella experiencia permitió comprender que la transformación no había sido un mérito personal, sino una obra realizada por Dios.

Durante ese periodo, el Salmo 23 fue fundamental para recibir aliento y encontrar una pauta para la recuperación. Incluso cuando el dolor de cabeza impedía realizar otras actividades, aquellas palabras permanecían como fuente de ánimo.

La vara y el callado mencionados en el Salmo 23 también muestran que Dios no solamente consuela, sino que corrige aquello que no está bien. Su intervención puede traer aliento, pero también dirección y corrección para transformar la vida.

La palabra de Dios muestra lo que necesita cambiar

En cada reunión o retiro puede existir una palabra específica de Dios para cada persona, independientemente de las experiencias que esté viviendo. Sin embargo, es posible intentar evadir aquello que Dios quiere mostrar o pensar que todo está bien cuando todavía existen áreas que necesitan ser transformadas.

El proceso comienza cuando la persona reconoce que la palabra de Dios ha tocado su vida. A partir de ahí, debe pedirle al Señor que obre en aquello donde el esfuerzo humano no alcanza.

La predicación y las reuniones deben escucharse con atención, permitiendo que la palabra actúe como un instrumento que revele aquello que necesita ser corregido. No se trata únicamente de escuchar, sino de permitir que Dios confronte y transforme.

Aprender a superar la queja a través de Job

Las enfermedades y las dificultades pueden convertirse en pruebas que generan sentimientos de queja en el corazón. Sin embargo, existe una enseñanza clara acerca de la necesidad de abandonar las quejas y las murmuraciones para seguir a Cristo con ánimo.

El Salmo 23 ha servido como fuente de consuelo y guía durante momentos de enfermedad y dificultades personales. Pero también el libro de Job fue utilizado para confrontar una actitud de queja ante los problemas.

Job perdió prácticamente todo a pesar de ser un hombre bueno que oraba diariamente por sus hijos. Su historia permitió comprender que las dificultades personales podían contemplarse desde otra perspectiva y ayudó a eliminar la queja del corazón.

Al final del libro de Job aparece una enseñanza profunda: después de atravesar las pruebas, su percepción de Dios pasó de haber oído de Él a verlo. Esto recuerda la importancia de mantener los ojos abiertos para reconocer los detalles de la obra de Dios en la vida cotidiana.

La historia de Job también muestra lo difícil que puede ser mantenerse firme durante la adversidad, especialmente cuando incluso las personas más cercanas pueden sugerir abandonar la fe. Sin embargo, la enseñanza es caminar con confianza, sabiendo que, aunque aparezcan problemas, la vida continúa estando en las manos de Dios.

Obedecer el llamado de Dios

El libro de Jonás muestra la importancia de seguir la dirección de Dios. Jonás recibió el mandato de ir a una gran ciudad para proclamar contra su maldad, pero intentó huir hacia Tarsis en lugar de obedecer.

Esta experiencia refleja una realidad que también puede aparecer en la vida de los creyentes. En ocasiones, una persona puede conocer aquello que Dios le está indicando y, sin embargo, decidir huir o buscar otro camino.

El discipulado y el evangelismo son presentados como dos pilares fundamentales que deben guiar constantemente la vida de los creyentes. El propósito de Dios requiere disposición para obedecer, incluso cuando el camino implique abandonar determinadas comodidades.

A lo largo de los años puede haber personas que continúan enfrentando los mismos problemas porque no han atendido las indicaciones que Dios les ha marcado. La experiencia personal de haber cambiado de hogar en diferentes ocasiones, desde Holanda hasta distintos pueblos de España, refleja una disposición a priorizar el servicio a Dios por encima de la estabilidad geográfica.

La búsqueda de comodidades personales puede convertirse en un obstáculo para seguir el llamado de Dios. Por eso, la experiencia de Jonás recuerda la importancia de dejar de huir y aprender a caminar en obediencia.

La palabra de Dios confronta nuestras acciones

En Segunda de Samuel, capítulo 12, se presenta la parábola de Natán sobre un hombre rico que, a pesar de tener abundancia, tomó la única cordera de un hombre pobre para alimentar a un visitante.

David reaccionó con indignación ante aquella injusticia y declaró que el hombre rico merecía la muerte y debía restituir el daño. Pero entonces Natán lo confrontó directamente con aquellas palabras: “Tú eres el hombre”.

La reacción de David muestra cómo una persona puede reconocer rápidamente los errores de otros sin darse cuenta de los propios. La palabra de Dios tiene precisamente la capacidad de revelar aquello que necesita ser corregido en nuestra propia vida.

David había cometido graves pecados al ordenar la muerte de Urías el heteo y tomar a Betsabé como esposa. Su historia muestra el peligro de persistir en el pecado cuando no se presta atención a la palabra de Dios.

Por eso, acudir a los cultos y reuniones requiere tener los oídos atentos. La predicación puede convertirse en un medio mediante el cual Dios señala conductas equivocadas y llama a la persona a cambiar.

La humildad permite reconocer la necesidad de cambio

Hace más de treinta años, en Alicante, existía la costumbre de compartir un versículo bíblico antes de comenzar las actividades diarias de venta, poniendo el trabajo delante del Señor y reconociendo que los resultados dependían de Él.

En aquella época, un compañero de trabajo conocido como “el Gloria a Dios” tenía una gran habilidad para imitar a otras personas. En una de sus imitaciones comenzó a repetir constantemente la expresión “es que yo”.

Aquella situación llevó a reconocer algo personal: la tendencia a centrarse demasiado en uno mismo. Una experiencia aparentemente sencilla permitió comprender una actitud que necesitaba ser transformada.

El Señor busca transformar la vida continuamente y ofrece oportunidades para comprender aquello que necesita cambiar. La respuesta no consiste en huir de las situaciones que confrontan, sino en reconocer lo que Dios quiere mostrar y permitir que Él obre.

La paz de Dios en medio de la adversidad

Después de un año de matrimonio y tras haber sufrido varios abortos previos, la esposa del narrador quedó embarazada y el embarazo avanzó hasta los tres meses. Durante un viaje en coche recibió una llamada informándole de que su esposa estaba en el hospital.

Ante aquella situación, realizó una oración pidiendo que el Señor tomara el control. Aunque finalmente el embarazo se perdió, al salir del hospital ambos experimentaron una paz que sobrepasaba todo entendimiento.

Aquella experiencia llevó a comprender que cuando el Señor toma el control de una situación difícil, puede existir una paz que no depende de las circunstancias. Este principio se convirtió en una constante durante los veintisiete años de matrimonio: entregar el control al Señor ante las situaciones difíciles.

A lo largo de las experiencias y problemas enfrentados, diferentes versículos quedaron grabados en el corazón. Entre ellos destaca la enseñanza de guardar el corazón sobre todas las cosas, porque de él mana la vida.

La transformación personal, la obediencia, la corrección y la confianza forman parte de un mismo camino. El Señor acepta a la persona tal como está, pero no la deja permanecer igual. A través de su palabra, las pruebas y las experiencias de la vida, Dios muestra aquello que necesita cambiar y conduce hacia una vida transformada.

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