Predicación José Jesús García | Retiro Nehemías 2026

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Vivir para Dios en medio de un mundo que se aleja de Él

Los tiempos actuales están marcados por cambios bruscos y constantes, pero frente a todas estas transformaciones la Palabra de Dios permanece inmutable. Uno de los cambios más significativos es el creciente distanciamiento de las personas respecto a Dios y la falta de reconocimiento de su soberanía.

La pandemia de COVID-19 fue interpretada como un acontecimiento permitido por Dios con el propósito de quebrantar al mundo y motivar un retorno a sus caminos. Durante el confinamiento, el ministerio espiritual y la búsqueda de Dios se intensificaron, permitiendo que muchos creyentes crecieran y se fortalecieran a pesar de las limitaciones físicas.

Sin embargo, mientras algunos experimentaron una conversión y un acercamiento al Señor, también se percibe un alejamiento generalizado de Dios. Ante esta realidad, el creyente está llamado a permanecer firme y a no dejar que las circunstancias del mundo determinen su relación con el Señor.

El nuevo orden mundial y los desafíos de la tecnología

El denominado nuevo orden mundial es presentado como parte de una lucha espiritual que Dios permite y que tiene como fundamento aspectos materiales, económicos y un marcado materialismo. En este contexto, el rápido avance tecnológico y el desarrollo de la inteligencia artificial plantean nuevos desafíos e incertidumbres.

La búsqueda de felicidad mediante la tecnología y los placeres materiales no consigue llenar el corazón humano. Por el contrario, puede aumentar el desasosiego, el afán y la angustia. La felicidad se diferencia del gozo, la plenitud y el contentamiento que proceden de Jesús y que permiten encontrar verdadera llenura para la vida.

Frente a un sistema que busca controlar al ser humano y que muestra rechazo hacia Dios, el temor del Señor, presentado como principio de la sabiduría, resulta fundamental. La sociedad atraviesa además una decadencia moral caracterizada por agresividad, violencia y falta de educación. La educación, entendida como un proceso de transformación personal, contribuye a mejorar al individuo y su influencia en la sociedad.

Babilonia como reflejo de un sistema de control

El sistema actual es relacionado con el concepto de Babilonia. Los imperios antiguos ejercieron un enorme poder sobre los pueblos conquistados, utilizando la fuerza, la esclavización y el control para extender sus dominios. Babilonia llegó a abarcar una extensa región desde el Golfo Pérsico hasta el Mediterráneo.

El régimen babilónico promovía el politeísmo y buscaba imponer un sistema de control humanista. La mayor parte de la población estaba formada por esclavos, mientras que los ciudadanos libres y acomodados se encontraban bajo el gobierno de reyes descritos como tiranos que utilizaban la violencia.

El pueblo de Dios fue deportado a Babilonia para trabajar y generar riquezas para el imperio. Aunque no se trataba de una cárcel convencional, existían limitaciones, represiones y prohibiciones, entre ellas la dificultad de adorar a Dios. La historia de Daniel muestra precisamente el peligro de mantener una vida de oración en un ambiente donde esta práctica estaba prohibida.

Esta situación sirve como comparación con la actualidad, donde puede existir una falsa sensación de libertad mientras el ser humano permanece esclavizado por el amor al dinero y la dependencia del mundo.

Mantener la identidad en un entorno hostil

Romanos 12 presenta una exhortación a la iglesia para no conformarse a este siglo, sino buscar la transformación y la renovación mediante la vida en Cristo. El pueblo de Dios en Babilonia ofrece un modelo para vivir y desenvolverse en un lugar que no es su hogar sin perder su identidad ni amoldarse al entorno.

La iglesia está llamada a conservar su esencia, mantener su valentía y transformar el lugar donde se encuentra. Su propósito es actuar como sal y luz en el mundo, hacer discípulos entre las naciones y rescatar vidas en lugar de conformarse con el sistema existente.

Por eso, el creyente no debe permitir que la presión y la influencia del mundo enfríen su vida espiritual. Los espacios de reposo y apartamiento pueden servir para renovar los fundamentos espirituales en Cristo Jesús y recuperar la fortaleza necesaria para continuar adelante.

Edificar y trabajar aun en tiempos difíciles

El profeta Jeremías envió una carta a los ancianos, sacerdotes, profetas y al pueblo que había sido llevado cautivo a Babilonia por Nabucodonosor. Entre los deportados se encontraban figuras prominentes como el rey Joaquín, la reina y los príncipes.

La instrucción de Jehová de los ejércitos para los cautivos era clara: debían edificar casas, habitarlas y plantar huertos para comer de sus frutos. Esta enseñanza es interpretada como un llamado a construir la visión, el ánimo y el cumplimiento del reino de Dios y su justicia allí donde se encuentren los creyentes.

La edificación también recuerda que los creyentes son templo de Dios y que deben establecer estructuras propias y procurar el reino de Dios incluso en lugares de opresión. El trabajo de los cautivos como ganaderos, agricultores y artesanos mostraba que la fuerza del Señor podía acompañarlos independientemente de su ubicación.

El ejemplo de Pablo refuerza esta enseñanza. Incluso estando en la cárcel continuó evangelizando. Las circunstancias no impidieron que siguiera implantando el reino de Dios. De la misma manera, el mandato de plantar huertos y comer de sus frutos representa el trabajo en la viña del Señor y recuerda que el esfuerzo realizado en su obra no es en vano.

Depender de Dios y no del mundo

El mensaje también plantea una crítica a la dependencia de determinados sistemas estatales que pueden llegar a suplantar el lugar de Dios y limitar la autosuficiencia de las personas mediante subsidios o sueldos mínimos.

La relación con el Señor es presentada como un camino para liberarse de la esclavitud del mundo y reconocer la utilidad y capacidad que Dios ha dado a cada persona. Incluso en cautiverio, el pueblo de Dios podía depender de la oración, el clamor y la búsqueda de sabiduría para dar fruto.

La verdadera dependencia no debía estar puesta en Babilonia ni en los recursos que proporcionaba el sistema, sino en Dios, quien podía sostener a su pueblo y darle las fuerzas necesarias para cumplir su propósito.

La familia y el crecimiento espiritual

La carta de Jeremías también exhortaba al pueblo a contraer matrimonio, tener hijos e hijas y multiplicarse. Frente a ello, se observa la disminución de la natalidad en Europa y la influencia de estilos de vida que priorizan la soltería o sustituyen la crianza de hijos por mascotas.

La familia, formada por padre, madre e hijos, es presentada como el núcleo establecido por Dios. El trabajo y la convivencia familiar pueden convertirse en fuentes de gozo cuando se desarrollan conforme a su voluntad.

Pero el crecimiento familiar debe ir acompañado de crecimiento espiritual. La multiplicación no se limita a la familia, sino que también alcanza la formación de discípulos entre las naciones. A pesar de los desafíos relacionados con la tecnología, la inteligencia artificial y las dificultades económicas, Dios está por encima de cualquier obstáculo y puede respaldar a quienes siguen su voluntad.

Orar por la paz de la ciudad

El pueblo de Dios recibió también el llamado a procurar la paz de la ciudad donde vivía. Esto implica interceder ante Dios por el bienestar de la comunidad y del país, en lugar de centrarse en la ira o en las críticas hacia los gobernantes.

La oración es presentada como un arma poderosa capaz de transformar realidades. Por eso se exhorta a orar incluso por los enemigos y por quienes persiguen o buscan disminuir a los creyentes.

La paz y la confianza en Dios deben permanecer aun en circunstancias difíciles. El creyente no está llamado a vivir dominado por el temor, sino a mantener una actitud de oración y confianza en la soberanía del Señor.

La restauración de Joaquín como esperanza

La historia del rey Joaquín, también conocido como Jeconías, representa un testimonio de esperanza en medio de una larga adversidad. Reinó a los 18 años y permaneció 37 años encarcelado en Babilonia.

Sin embargo, después de ese prolongado periodo de cautiverio, su situación cambió. Según Segunda de Reyes 25:27, Evil-Merodac, rey de Babilonia, lo liberó en el primer año de su reinado. Joaquín recibió un trato benevolente, fue colocado en un trono superior al de otros reyes y sus vestiduras de prisionero fueron reemplazadas.

También recibió provisión diaria de alimentos durante el resto de su vida. Su historia muestra que las circunstancias pueden cambiar y que la autoridad suprema pertenece a Dios. Por ello, la confianza del creyente no debe alterarse ante los cambios que atraviese.

La historia de Joaquín invita a mantener la paciencia durante los periodos prolongados de adversidad, confiando en que Dios continúa teniendo el control y que la victoria llega a su debido tiempo.

Interceder por quienes sufren persecución

También se realiza una petición de oración por hermanos en Argentina que enfrentan persecución, calumnias e injusticias que todavía no han podido ser resueltas. Aunque cuentan con abogados y profesionales conocedores de las leyes, se expresa la confianza en que la victoria final sobre las dificultades y los complots será otorgada por Dios.

La resolución de estos conflictos no se plantea únicamente desde los medios humanos, sino mediante el espíritu del Señor, para que el resultado pueda dar gloria y honra a Dios. La historia de Joaquín vuelve a presentarse como referencia para permanecer firmes sobre la roca hasta el fin.

Ante estas situaciones, se exhorta a dedicar tiempos prolongados a la oración, la meditación y el ayuno, buscando la justicia divina y confiando en la intervención del Señor.

Ser luz en medio del mundo

El mundo es presentado como algo pasajero, mientras que el propósito de los creyentes durante su permanencia en la tierra es realizar la obra de Dios incluso en contextos de represión, dificultad o persecución.

Dios concede la gracia, el respaldo y el gozo necesarios para permanecer firmes. La petición de Jesús al Padre muestra que sus discípulos no debían ser retirados del mundo, sino protegidos y guardados para poder continuar siendo luz, sal y fruto en medio de él.

Por esta razón, incluso los hermanos que se encuentran presos pueden convertirse en embajadores del reino de Dios, manteniendo la fuerza y el gozo para predicar el evangelio y rescatar vidas dentro de la prisión.

Protección, firmeza y avivamiento

La oración final expresa una petición para que Dios reprenda al enemigo y expulse toda potestad contraria. Se pide que Argentina, España y el mundo entero permanezcan bajo la protección y el amparo del Señor, y que el Espíritu Santo sea derramado sobre los obreros.

También se ruega que los creyentes sean preservados del miedo, la cobardía y la tibieza espiritual. El llamado es a permanecer firmes ante el mundo y en una actitud constante de oración, reconociendo que Dios acompaña a su pueblo.

El mensaje concluye con agradecimiento por el retiro realizado y por el aliento recibido mediante la Palabra de Dios, reafirmando la confianza en el Señor y poniendo todo en sus manos en el nombre de Jesús.

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