¿Cómo compartir el Evangelio?

¿Cómo compartir el Evangelio? – Charles Spurgeon

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El Propósito y Naturaleza del Evangelismo

El Evangelio se presenta como una llamada directa a los inconversos con la invitación a tener confianza y a levantarse porque Jesús los llama como se menciona en Marcos 10:49 y el objetivo es que los servicios sean puramente evangelísticos. Aunque los creyentes establecidos pueden desear doctrina profunda o interpretaciones simbólicas en esta ocasión se prioriza predicar a la multitud como lo hacía Lutero ante congregaciones mixtas pidiendo a los creyentes avanzados que oren para que la palabra sea bendecida para los inconversos. Se busca que quienes han oído el Evangelio durante muchos años sin decidirse finalmente lo hagan y dejen de ser solo oidores permaneciendo en la línea divisoria casi en la tierra de Emmanuel pero no del todo. El objetivo es llevar almas al cielo porque el llamado es de arriba y el tiempo es demasiado precioso para desperdiciarlo en la simple pretensión de hacer el bien ya que no se predica para jugar sino para la eternidad buscando que Jesús traiga salvación por medio de la predicación.

La Necesidad de Decisión y Conversión

No se desea solo predicar a multitudes indiferentes sino engrandecer la gracia y ver pecadores salvados haciendo del lugar de adoración una verdadera trampa de almas como se decía de los tabernáculos asociados a Whitfield. El corazón del predicador se entristece si Dios no bendice la palabra con poder para que algunos entren a la vida eterna por lo que se describe el plan de salvación con claridad. La predicación no es una pretensión sino un vehículo cargado con pasajeros rumbo al cielo buscando que las almas sean salvadas y que la gracia de Dios sea engrandecida. Aunque muchos conocen el Evangelio hay miles que no lo conocen ni entran a una casa de oración y el anhelo es llegar a ellos con urgencia.

El Problema del Pecado y la Necesidad de Salvación

Por el pecado y la violación de la ley de Dios se ha roto la paz con Él y el hombre está perdido porque Dios debe castigar el pecado siendo justo gobernador del universo. Surge entonces la pregunta de cómo pueden ser perdonados los pecadores y cómo puede borrarse la iniquidad sin contradecir la justicia divina y la respuesta se halla en la revelación de Dios que muestra los medios por los cuales los culpables pueden ser hechos justos delante de Él.

La Solución a Través de Jesucristo

Así como por la transgresión de un hombre todos cayeron Dios ordenó que otro hombre viniera para levantar y restituir a muchos siendo ese hombre el Señor del cielo el segundo Adán. Dios mismo tomó naturaleza humana nació de mujer vivió en humillación y finalmente cargó los pecados de los hombres muriendo en la cruz como sustituto de todos los que creerían en Él. En la cruz quitó la iniquidad de los creyentes permitiendo proclamar que todo aquel que cree en Él no se pierde sino que tiene vida eterna. La calle principal del Evangelio es la sustitución donde Cristo fue hecho pecado por nosotros para que fuésemos hechos justicia de Dios en Él y esta calle corre en forma de cruz. Cristo tomó el lugar de los pecadores murió el justo por los injustos y la confianza sencilla en Él trae salvación inmediata y completa conforme a la palabra de Dios.

La Llamada a la Fe y Confianza en Cristo

Muchos buscan a Cristo con temor pensando que no pueden ser perdonados y necesitan ser animados a aceptar la llamada inmediata de Jesús que dice levántate. Hay salvación misericordia y perdón gratuitos para todo el que quiera venir sin costo alguno y es necesario destruir el pensamiento incrédulo de que no se puede ser perdonado. La oración persistente y la búsqueda de Dios pueden tomar tiempo pero nunca reciben una negativa para quienes claman verdaderamente por lo que no se debe perder el ánimo ni la esperanza.

La Realidad de la Experiencia Espiritual

No se debe creer a quienes desaniman diciendo que no hay nada en la religión porque la fe no es solo un credo sino una vida nueva en Cristo con nuevas facultades y poderes. La experiencia espiritual es personal y quienes han nacido de nuevo tienen derecho a ser creídos mientras que quienes no la han experimentado no pueden dar testimonio de ella. La fe en Jesús es real y produce consuelo paz y gozo trascendente por lo que no se debe desanimar por los escépticos ni por las malas noticias del Evangelio contado a medias sino entender el mensaje completo del Cristo vivo que resucitó y reina. La conversión no depende de sentimientos profundos ni de procesos largos sino de creer en Jesucristo en el instante presente confiando solo en Él y renunciando a todo otro apoyo.

La Llamada del Evangelio y la Invitación a Todos

El Evangelio proclama ten confianza levántate Él te llama presentando un llamado general a toda criatura y un llamado eficaz por el cual los hombres son salvados. Cristo vino al mundo para salvar a los pecadores y todos los fatigados y cargados son invitados a venir y tomar gratuitamente el agua de vida sin presión ni vergüenza. Ninguna alma necesitada ha sido rechazada jamás y la única condición es reconocer la propia pobreza espiritual. El Espíritu Santo hace el llamado eficaz en el corazón produciendo arrepentimiento fe y un cambio real como en los casos de los discípulos Mateo y Zaqueo usando la predicación la providencia y la oración para llevar a la salvación.

La Urgencia de la Decisión y la Perseverancia

Las palabras del Evangelio pueden ser un mensaje directo de Dios al alma y deben conducir a una decisión inmediata sin postergación. Algunos se enojan al oír la verdad pero aun esto puede ser parte de la obra del Espíritu que finalmente salva. Muchos oyen repetidamente sin convertirse y se lamenta que permanezcan indecisos por años por lo que se exhorta a perseverar como la viuda importuna y a no aceptar un no por respuesta al buscar el reino de la gracia. La determinación y la insistencia son necesarias para heredar la vida eterna.

La Llamada a la Acción y Compromiso

Para hallar a Cristo es necesario arrojar todo estorbo renunciar al pecado y a los hábitos que impiden la salvación porque ningún placer vale el precio del alma. Creer en la palabra de Dios implica entregarse sin reservas abandonar el pecado y no volver atrás confiando en que Dios ayuda al arrepentimiento y la conversión. El Evangelio no puede ser forzado por el hombre sino aplicado por el Espíritu eterno por lo que se llama a no resistir sus movimientos sino a inclinarse a su obra y seguir a Jesucristo con todo el corazón.

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