Cómo Superar un Duelo // Testimonio Impactante
Introducción y fe temprana
Suli López conoció al Señor desde muy joven, gracias a la influencia de su madre, quien aunque no era cristiana, le enseñó a orar y a confiar en Jesús desde los cinco años. A los 17 años tuvo un encuentro personal con Dios que marcó su vida. Con 22 años, conoció la obra de Remar tras una prédica de Miguel en 1992 y empezó a involucrarse en sus actividades, mientras seguía activa en su iglesia. El Señor la llamó a servir y colaborar en lo que fuera necesario. Durante este tiempo, conoció a su esposo Emilio en Guatemala, cuando ambos trabajaban en el colegio de Remar, y un año después contrajeron matrimonio, experimentando la provisión y bendición de Dios en su unión.
Formación familiar y primeros desafíos
Suli y Emilio tuvieron su primer hijo y fueron enviados como misioneros a República Dominicana. Allí Suli quedó embarazada de su segundo hijo mientras Emilio soñaba con crear un hogar para niños con VIH y sida. Al cumplir dos años, su hijo presentó un problema similar a la pubertad precoz, y los médicos descubrieron un posible adenoma en su glándula suprarrenal. Aunque al principio confiaron en que no había nada grave, la cirugía reveló que el tumor se había reventado, generando una crisis de fe. Durante este tiempo, recibieron apoyo de comunidades en Guatemala, Centroamérica, España y Miami para cubrir los gastos médicos, pero la incertidumbre aumentó debido a la falta de resultados de las pruebas de patología.
Diagnóstico médico y crisis de fe
Las pruebas revelaron que su hijo tenía un carcinoma suprarenal, una condición extremadamente rara en niños. El tratamiento adecuado no estaba disponible en República Dominicana, por lo que la familia decidió trasladarse a España, donde Emilio tenía familiares. Durante este tiempo nació su hija Estela, quien se convirtió en un apoyo emocional para Suli mientras cuidaba a sus hijos. En España, en el hospital San Juan de Dios, el equipo médico ofreció esperanza y realizaron pruebas adicionales. Sin embargo, tras una cirugía complicada, les informaron que su hijo tenía solo tres meses de vida y que el tumor no tenía cura, aunque les animaron a buscar tratamientos para prolongar su vida.
Experiencias hospitalarias y encuentro con Dios
Durante este período, Suli enfrentó la necesidad de buscar ayuda divina para sostenerse. Encontró un espacio en el hospital donde podía orar y experimentar la presencia de Dios, lo que le proporcionó gozo y fuerza, incluso en medio del dolor. La situación de su hijo era extremadamente difícil, con numerosos ingresos hospitalarios y ciclos de quimioterapia, y el riesgo de que su otro hijo heredara la enfermedad aumentaba la preocupación. A pesar de la recomendación médica de cuidados paliativos, Suli y Emilio mantuvieron su fe, confiando en que Dios podía intervenir y sostenerlos en medio de la adversidad. Cuidaron a su hijo en casa y en el hospital, enfocándose en aliviar su sufrimiento cuando los médicos no podían hacer más por curarlo.
Muerte de Josué y proceso de despedida
El 3 de diciembre de 2009, Josué falleció. Suli recuerda el momento de despedida como un instante de gran tristeza, pero también de fortaleza espiritual. Estaba sola con él, mientras su esposo cuidaba a su hija, y pudo despedirse con la certeza de que su hijo estaba en manos de Dios. La experiencia fue acompañada por médicos y enfermeras, quienes también se conmovieron ante la fe y la calma de Suli. Este proceso le permitió enfrentar la pérdida con un equilibrio entre el dolor y la esperanza.
Aceptación del duelo y sanación espiritual
Tras la muerte de Josué, Suli experimentó un profundo dolor, pero con el tiempo aprendió a sobrellevarlo confiando en que su hijo estaba con Dios. Subraya la importancia de no quedarse atrapado en la tristeza, ya que esto puede llevar a la depresión. Recomienda a quienes atraviesan un duelo que permitan llorar y expresar su dolor, ya que esto facilita la sanación. Asimismo, enfatiza la necesidad de comenzar de nuevo, honrando la memoria de la persona fallecida y retomando la vida con propósito y misión. Encontrar consuelo en la fe y la certeza de que los seres queridos están con el Señor es clave para atravesar el duelo y hallar paz interior.
Pérdida del esposo y nuevas pruebas
Diez años después, Emilio fue diagnosticado con cáncer de hígado terminal con metástasis, y la familia enfrentó nuevamente la enfermedad y la muerte. A pesar del dolor, Suli encontró fortaleza en la fe y en el testimonio de su esposo, quien aceptó su partida con serenidad y gratitud por la vida y la familia que había formado. En los últimos días de Emilio, Suli y sus hijos oraron y agradecieron por su vida, aprendiendo a enfrentar la pérdida con fe y resiliencia. La experiencia reafirmó su dependencia de Dios y su capacidad de sostener a su familia en momentos de adversidad.
Testimonio de perseverancia y esperanza
A través de estas pérdidas, Suli López ha descubierto que Dios cumple sus promesas y que la perseverancia es fundamental para enfrentar la vida con esperanza. Su testimonio refleja cómo la fe y la resiliencia pueden transformar el dolor en un testimonio de gloria y alegría. Perder a un hijo y un esposo es una experiencia profundamente dolorosa, pero Suli ha continuado su vida honrando a Dios y sirviendo a otros, ofreciendo un ejemplo de fortaleza, fe y perseverancia que inspira y anima a quienes atraviesan situaciones similares. Su historia es un recordatorio de que, incluso en las pruebas más difíciles, es posible encontrar gozo, propósito y esperanza en la fe.

