¿Cuáles fueron las últimas palabras de Jesús?

¿Cuáles fueron las últimas palabras de Jesús en la cruz? – Charles Spurgeon

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Las siete últimas palabras de Jesucristo en la cruz

La última palabra de Jesucristo en la cruz fue “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, mencionada en Lucas 23:46, dichas al morir. Las siete palabras son consideradas expresiones o clamores. La primera fue “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, preservada por Lucas. La segunda fue “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”, dirigida a un ladrón, también preservada por Lucas. La tercera fue dirigida a su madre y al discípulo amado: “Mujer, he ahí tu hijo” y “He ahí tu madre”, preservada por Juan. La cuarta, “Eloi, Eloi, ¿lama sabactani?”, significa «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» y refleja su dolor más intenso. La quinta, “Tengo sed”, breve pero lacerante desde el aspecto corporal, preservada por Juan. La sexta, “Consumado es”, resume su obra y confirma que no dejaba nada pendiente, preservada por Juan. La séptima y última, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, expresa su entrega final a Dios.

Enseñanzas espirituales de las siete palabras

La primera palabra enseña a perdonar y ser benevolente aun cuando se es maltratado. La segunda, dirigida al ladrón, enseña penitencia y fe, mostrando que la confesión y la fe llevan a la aceptación en Cristo. La tercera enseña amor filial y cuidado hacia los seres queridos, especialmente la madre. La cuarta enseña a asirse a Dios y confiar en Él en momentos de angustia. La quinta, “Tengo sed”, enseña a valorar el cumplimiento de la Palabra de Dios. La sexta, “Consumado es”, enseña obediencia perfecta y cumplimiento de los mandamientos. La séptima, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, enseña resignación y entrega total a la voluntad de Dios.

Atributos y oficios de Jesucristo revelados en la cruz

Las siete palabras revelan atributos y oficios de Jesús: Intercesor, Rey, Guardián, Sufriente y Consumador de la salvación. Jesús actúa como Guardián al preocuparse por María y Juan, y como Sufriente en su clamor “Tengo sed”. Su palabra “Consumado es” muestra la plenitud de la redención, y “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” revela reconciliación y amor hacia la humanidad. Estas palabras forman una escala espiritual, desde la intercesión por los pecadores hasta la entrega final a Dios, mostrando su autoridad, misericordia y relación humana.

Riqueza espiritual y contexto histórico de las palabras

Las palabras de Jesús contienen gran riqueza espiritual, que ni el tiempo ni la eternidad agotarían. Fueron dirigidas a Su Padre y reflejan su comunicación con los hombres: “Consumado es” muestra que la obra de Jesús está completa, y “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” expresa confianza y entrega. Estas palabras también se han usado con reverencia en la tradición católica como expresión de oración y música espiritual.

Fundamento bíblico de la última palabra de Jesús

Las últimas palabras de Jesús citan el Salmo 31:5, mostrando su conocimiento profundo de las Escrituras. Adaptó el Salmo agregando “Padre” para expresar su relación con Dios y tomando la parte que le correspondía como Redentor. Esto enseña la importancia de usar la Escritura en la oración y en la vida cristiana, tal como lo hizo desde su lucha en el desierto hasta su muerte en la cruz.

Doctrina de la Paternidad de Dios y adopción espiritual

La última palabra de Jesús enseña que Dios es Padre de los creyentes, y la adopción espiritual ocurre por regeneración y fe. No todos son hijos por naturaleza, sino que se convierten en hijos de Dios mediante la fe. La primera y última palabra de Jesús, “Padre, perdónalos” y “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, enfatizan la Paternidad de Dios. Morir es ir a la casa del Padre, un consuelo para los creyentes, quienes pueden encomendar su espíritu a Dios y descansar bajo su cuidado.

Deberes espirituales para los creyentes

El principal deber es la resignación, entregándose a Dios como Jesús. Se debe orar en angustia, confiar en Dios diariamente, experimentar su presencia personal y descansar en su protección. Los creyentes deben someterse, orar y entregarse a Dios, hallando paz gracias al Espíritu.

Beneficios de la entrega a Dios en momentos de prueba

La entrega a Dios brinda descanso en tiempos de peligro y dolor, confianza ante la muerte y paz en situaciones difíciles. Permite regocijo ante la cercanía de Dios y culmina en la libertad de deseos y voluntad propia, elevando el corazón a Dios. Entregarse a Dios es un privilegio que otorga gozo y seguridad, ya que la mano de Dios sostiene todo el universo y asegura protección y bienestar a quienes confían en Él.

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