Devocional Diario con Derek Prince #17 // La plenitud de Cristo
La plenitud de la divinidad en Jesucristo
La plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Jesucristo, quien es la cabeza de todo poder y autoridad. Los creyentes han recibido esa plenitud, tal como se menciona en Colosenses capítulo 2, versículos 8 al 10. Esta realidad espiritual no es una idea abstracta, sino una verdad fundamental para la vida cristiana: Cristo no solo es Dios, sino que en Él se encuentra la totalidad de la divinidad, y los creyentes han sido incorporados a esa plenitud.
Entrar en la plenitud dada en Cristo
El objetivo es entrar en la plenitud que se nos fue dada en Jesucristo. Él debe ser la meta y la satisfacción más importante en la vida del creyente. Para comprender este propósito, se utiliza la analogía del tabernáculo de Moisés, el cual tiene tres secciones: el atrio exterior, el lugar santo y el lugar santísimo. Esta estructura simboliza los niveles de relación con Dios y la progresión espiritual que se debe experimentar.
La estructura del tabernáculo y los niveles de luz
La estructura del tabernáculo de Moisés se caracteriza por tener diferentes niveles de luz. En el atrio exterior hay luz natural, proveniente del exterior, que representa un nivel básico de percepción espiritual. En el lugar santo, la luz es proporcionada por el candelabro de oro, simbolizando una luz espiritual mayor, pero aún no plena. Finalmente, en el lugar santísimo se encuentra la oscuridad, un espacio donde no hay luz natural ni artificial, sino la presencia misma de Dios.
La presencia de Dios como objetivo final
La presencia de Dios en el lugar santísimo se conoce como Shekiná. Este es el objetivo final del creyente, un lugar donde nada más importa excepto Dios. Allí se busca la luz sobrenatural, no la natural ni la artificial. La Shekiná representa la plenitud de Dios, el lugar donde el ser humano se encuentra cara a cara con la presencia divina y donde la satisfacción espiritual es completa.
Poner a Dios como objetivo en la vida
Poner a Dios como objetivo en la vida significa no permitir que otras cosas nos persuadan o nos desvíen del camino. Implica buscar solo a Dios, quien es la luz sobrenatural que se necesita. Gracias a Él, el creyente puede proclamar con convicción que es Dios mismo y solo Dios a quien busca. Esta declaración es una afirmación de fe y una expresión de la plenitud de Cristo en la vida de quien lo reconoce como su centro.
La búsqueda de la plenitud de Cristo basada en la fe
La búsqueda de la plenitud de Cristo se fundamenta en la fe, y no en los sentidos. Se reconoce que solo Dios provee la verdadera satisfacción, y por eso se da gracias por su obra en la vida. Proclamar que es Dios mismo y solo Dios es un acto de adoración y de entrega total. La plenitud de Cristo no se alcanza por esfuerzo humano, sino por la fe que reconoce la presencia de Dios y su obra transformadora en el creyente.

