Evangelizar, el deber de los discípulos // Jose Jesús García DISCIPULADO CUERPO DE CRISTO

Evangelizar, el deber de los discípulos // Jose Jesús García DISCIPULADO CUERPO DE CRISTO

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Fundamentos del evangelismo y dones espirituales

En Efesios 4:11 se menciona que Dios constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, con el propósito de perfeccionar a los santos y edificar el cuerpo de Cristo. En este sentido, Dios nos ha dado talentos y dones para servir en el ministerio y contribuir a la edificación del cuerpo de Cristo. El don de evangelista es uno de los dones fundamentales, porque implica predicar el evangelio y confesar al Señor dondequiera que se vaya, llevando las buenas nuevas a quienes aún no lo conocen.

El evangelismo es una de las principales columnas del ministerio, junto con el discipulado, la obra social y la economía. Su función esencial es abrir el corazón de aquellos que están desesperados y necesitados, para que reciban el mensaje de salvación. Cuando se trae la palabra del evangelio, se abre la puerta para discipular, y cada ministerio y talento que se tenga puede ser utilizado para servir a la obra del Señor, siempre motivado por el amor a Dios y al prójimo.

El rol del evangelismo en el ministerio cristiano

El Señor no solo nos llama a usar nuestros talentos, sino que también nos invita a descubrir y ejercer los dones espirituales, porque Él nos capacita para ello. Muchas veces nos basamos demasiado en el trabajo del talento y lo ponemos a disposición de Dios, pero es esencial que el don del evangelismo sea el centro de nuestras vidas y ministerios. El evangelismo no puede ser un acto ocasional; debe ser una práctica constante. No puede pasar un día sin que se confiese el nombre del Señor, y el mensaje debe presentarse de forma clara y precisa, evitando confusiones y asegurando que las personas comprendan la verdad del evangelio.

Ejemplo práctico de evangelismo y testimonios

La confesión de la fe debe ser evangelística, es decir, debe llevar el mensaje a quienes no conocen al Señor. En Malaquías se resalta la importancia de la efectividad de la palabra de Dios, porque cuando se predica con fe y claridad, se puede ver el impacto en las vidas. Un ejemplo práctico es la entrevista con un hombre que buscaba hablar con un representante de Remar Central; al testificarle de Dios, se creyó que el Señor tocó su corazón y lo renovó.

A veces no sabemos si los corazones están abiertos o cerrados, pero es imprescindible sembrar la semilla y compartir la palabra de la Biblia. Dios obra en quienes escuchan, aunque no siempre se manifieste de forma inmediata.

Evangelismo como columna principal del ministerio

El evangelismo es la primera columna del ministerio de Remar, porque sin él no es posible hacer discipulado. No se pueden formar discípulos si primero no se ha evangelizado y rescatado vidas. Elías es un ejemplo bíblico de evangelización, pues salió a predicar y encontró a Eliseo, a quien llamó a seguirle como discípulo. Este acto muestra que, muchas veces, el creyente debe esforzarse para buscar relevo y formar discípulos, aun cuando esto requiera salir de la zona de comodidad.

Es importante recordar que Dios nos llama a evangelizar y a hacer discípulos, y que debemos comenzar por la primera columna, el evangelismo, en lugar de enfocarnos primero en la economía o la obra social, que suelen ser más fáciles de desarrollar.

La efectividad del evangelismo y la palabra de Dios

La evangelización es un deber crucial, pero para discipular primero es necesario evangelizar. El mensaje de Dios debe derramarse con poder, tal como lo expresa Isaías 52:7: “Cuán hermosos son sobre los montes los pies de los que trae alegres nuevas…”. Dios se agrada de quienes predican el evangelio y confiesan su nombre, y la mayor satisfacción de un siervo es que Dios se goce en su obra. La verdadera recompensa para un obrero del Señor es sentir la presencia y aprobación divina mientras comparte la palabra.

La presencia de Dios en el evangelismo

La presencia de Dios se manifiesta cuando dos o más personas se reúnen en su nombre. Quienes confiesan el nombre del Señor y predican el evangelio actúan como luz en medio de la oscuridad, rompiendo la tiniebla con la verdad de Dios. Jesús es el principal evangelista, porque tuvo compasión por las almas y dedicó su vida a rescatar vidas, tocar corazones y realizar milagros. Su objetivo principal fue llevar a las personas a los pies del Padre, y su ministerio se centró en el evangelismo y la obra del Padre.

El ejemplo de Jesús y la misión de los discípulos

El propósito principal de Jesús fue llevar el mensaje de salvación al mundo, y sus discípulos deben seguir su ejemplo. Deben ser valientes y estar capacitados para aprovechar cada oportunidad de evangelizar, ya que Dios brinda muchas oportunidades para compartir el evangelio. Incluso en situaciones cotidianas, como trabajar, alquilar un local o interactuar con personas en la calle, se pueden encontrar momentos para predicar y testificar del Señor.

Oportunidades cotidianas para el evangelismo

Los lugares físicos, como una tienda o un negocio, pueden ser puntos de evangelismo donde se predique el evangelio y se ayude a quienes lo necesiten. Los discípulos deben tener discernimiento para identificar quién necesita ayuda espiritual y cómo acercarse con sabiduría. Es importante confesar el nombre del Señor en la vida diaria y aprovechar cada oportunidad para llevar un mensaje de esperanza.

Dios se alegra cuando los discípulos evangelizan y llevan buenas nuevas a las personas. Personas como Juan el Bautista son ejemplo de dedicación a predicar el evangelio, y su vida muestra que el evangelismo debe ser una práctica constante y apasionada.

El rol del evangelista y los apóstoles

Los discípulos de Juan el Bautista evangelizaban y tenían muchos seguidores porque compartían el mensaje de salvación, algo que agrada profundamente a Dios. El evangelista es quien se cruza en el camino de alguien y le da el mensaje de salvación, para luego continuar su camino. Esto difiere del pastor, quien acompaña y cuida a las personas de forma constante.

El apóstol Pablo, por ejemplo, abría iglesias y luego volvía a ellas, mostrando un corazón de evangelista. Por eso se le llamaba apóstol, porque abría brecha y después regresaba a fortalecer lo sembrado.

La autoridad y poder de la palabra de Dios

Es importante alzar la voz con júbilo, porque Dios trae esperanza y restauración. Los que comparten el evangelio son como luz para los gentiles, según Hechos 13:47. Jesús afirmó que los campos ya están blancos para la siega, indicando que el trabajo de evangelización es constante y no debe haber descanso en esta misión.

El evangelismo es llevar la palabra de Dios a quienes están alejados de la fe, y como creyentes somos la luz del mundo, llamados a iluminar la oscuridad con la verdad de Cristo.

La luz de Cristo y la responsabilidad de los creyentes

Como luz del mundo, debemos llevar la luz de Jesús a los gentiles y a todos los que viven en tinieblas. El evangelio debe salir a las calles, plazas y lugares donde es necesario que llegue. Debemos ser antorchas encendidas, no para mostrar nuestras habilidades, sino para predicar a Dios y salvar vidas.

Cuando se viaja como misionero, se debe evangelizar y hacer la obra de Dios usando talentos y trabajo, con el objetivo principal de glorificar la palabra del Señor y llevar almas a Cristo.

La palabra de Dios como transformadora

La palabra de Dios tiene autoridad y poder. Cuando se predica sin vergüenza, Dios respalda y cubre a quienes la proclaman, y la gente puede sentir el impacto en su corazón. Aunque no siempre se vea una manifestación visible, la semilla de la palabra actúa en el interior.

La incredulidad surge por falta de fe, y la fe viene por el oír, y el oír por leer y escuchar la palabra de Dios. Por ello, es fundamental llevar el mensaje fuera de la iglesia, sin encerrarse en un ministerio o una oficina. Debemos madurar en la fe, permitiendo que Dios trabaje en cada área de nuestra vida, y no justificarnos con la comodidad, sino dar pasos hacia la evangelización y el servicio.

Evangelismo como prioridad y necesidad espiritual

El evangelismo es vital para la vida de los creyentes y para el ministerio, porque la falta de fe y la incredulidad son consecuencias de la escasez de la palabra de Dios. La palabra de Dios trae gozo, ánimo, esperanza y transformación, y el enemigo intenta cegarla para que no pueda ser escuchada.

La luz de la palabra debe llegar a los lugares donde hay oscuridad, y debemos difundirla como un perfume que se rompe y llena toda la habitación con su aroma.

El Espíritu Santo y la esencia del evangelismo

El Espíritu Santo es la esencia que se debe compartir con los demás. Debemos llevar el aroma de Dios a todos los lugares, para que las personas experimenten el cambio que la palabra de Dios trae. Muchas personas han visto cambios en la vida de creyentes, pero a menudo falta la esencia del evangelismo, que es compartir el testimonio de cómo la palabra ha transformado nuestra vida.

El Señor es espíritu y viene a quienes lo necesitan de verdad. Por ello, es importante testificar del cambio personal que se ha experimentado, para que otros también puedan conocer a Cristo.

Evangelismo vs. obra social y necesidad de mensaje espiritual

A veces se confunde el evangelismo con la obra social, pero la obra social debe ser un medio para evangelizar. Dar alimento físico es necesario, pero también debe acompañarse del alimento espiritual. Evangelizar no es solo repartir comida, sino detenerse con las personas, reconocer su necesidad espiritual y hablarles del Señor, del ministerio y de cómo pueden conocer a Cristo y transformar su vida.

El verdadero evangelismo consiste en ser un canal para que las personas conozcan a Cristo y experimenten un milagro en su vida, más allá de acciones superficiales.

La disposición y llamado para el evangelismo

En el salmo 81:10, Dios dice: “Yo soy Jehová tu Dios… abre tu boca y yo la llenaré”, recordando el llamado a Moisés, quien era lento para hablar pero dispuesto a cumplir la voluntad de Dios. Dios no elige a los más capacitados, sino a los más dispuestos. El deseo y la acción provienen del Espíritu Santo, que nos mueve a compasión por las almas.

El evangelismo es un acto de amor, no un trabajo. Debemos transmitir el amor de Dios en nuestras vidas para salvar a otras almas, recordando que fuimos “pescados” del mundo y ahora somos llamados a pescar a otros.

Superando miedos y timidez en el evangelismo

El evangelismo no requiere siempre una preparación extensa; la actitud y disposición para compartir el mensaje son fundamentales. Si Dios está con nosotros, Él abrirá la boca y nos llenará de palabras. La disposición para ver la necesidad de una persona y acercarse es crucial, como lo muestra el ejemplo de una mujer que se había unido a la religión mormona y fue alcanzada por el mensaje de Dios.

La timidez, vergüenza o sentimiento de inferioridad pueden impedir compartir el evangelio, pero si dejamos que el Espíritu Santo fluya, Dios nos utilizará de maneras sorprendentes.

La importancia de la escucha y la acción en el evangelismo

No siempre se necesita un mensaje elaborado; a veces lo más importante es escuchar y acercarse con atención. Dios quiere que abramos la boca y compartamos su mensaje, porque si no lo hacemos, incluso las piedras hablarían. Por eso, debemos romper con la cobardía y la timidez, recordando que el beneficio del evangelismo es para quienes reciben el mensaje.

El salario de compartir el evangelio no es personal, sino la transformación de las vidas que escuchan y se convierten. Dios es quien llena nuestra boca y nos da las palabras para hablar.

La autoridad divina y la Gran Comisión

Para ser un canal de bendición, es necesario abrir la boca y compartir la palabra de Dios, porque el beneficio es para quien la recibe. La Gran Comisión de Mateo 28:18 nos recuerda que Jesús tiene toda la potestad en el cielo y en la tierra, y nos da autoridad para hacer discípulos de todas las naciones, enseñándoles el camino del Señor.

Para hacer discípulos, es necesario bautizarlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñarles a guardar todo lo que Dios ha mandado. Jesús promete estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, acompañándonos en esta misión.

Aplicaciones prácticas del evangelismo

La Gran Comisión es un mandato que los discípulos no pueden ignorar. No se puede ser discípulo solo de talentos, como cocinero, mecánico o carpintero; Dios quiere que demos un paso más y nos convirtamos en pescadores de almas.

Es importante visitar lugares donde se necesita llevar la palabra de Dios, como cárceles, hospitales y residencias de ancianos. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, se sugiere preparar una casa de acogida de jóvenes o una residencia de ancianos para evangelizar y testificar.

Dios se alegra cuando se realizan actividades como obras de teatro o eventos culturales que permitan predicar el evangelio, porque lo esencial es encontrar ideas y medios para compartir la palabra.

Testimonios y experiencias de evangelismo

En una campaña en Vallecas se predicó el evangelio en un lugar con problemas de droga, injusticia y oscuridad, y se sintió la presencia del Señor. Se insta a preparar espacios de acogida en la Comunidad de Madrid para evangelizar, ya que no siempre es posible entrar a hospitales.

Se agradece la palabra y la enseñanza de Dios, porque avivan y despiertan a los discípulos, mostrando que hay mucho por hacer y que la visión de Dios se extiende para crecer en Él.

Oraciones y peticiones para el ministerio evangelístico

Se ora para que Dios capacite a los discípulos para ser lámparas y antorchas llenas de su presencia en lugares de oscuridad, y para que les dé amor y valentía para llevar su mensaje. Se pide guía para llevar la palabra a personas perdidas y necesitadas de esperanza, y se busca ser agradables a Dios con acciones y actitudes que le honren.

Se solicita que Dios llene a los discípulos con el Espíritu Santo, les dé valentía y los use como instrumentos de su amor. Se cierra con agradecimiento por la noche de descanso en el nombre de Jesús, reafirmando el compromiso de continuar evangelizando y sirviendo a Dios.

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