La fe que necesitamos en estos tiempos // Daniel del Vecchio
La fe y la crítica a la sociedad materialista
La fe es un tema central en la vida del ser humano, como se refleja en San Lucas 17, versículo 5, donde los discípulos pidieron a Jesús: «Auméntanos la fe».
La sociedad actual se enfoca en aumentar lo material: salario, dinero, beneficios laborales y tiempo libre, pero esto no satisface la necesidad profunda del hombre, que es esencialmente espiritual.
El hombre vive en un cuerpo, pero este es solo una habitación terrenal, y sus recursos y necesidades deben ser morales y espirituales.
Los valores del ser humano deben ser morales, no solo materiales.
La sociedad materialista ha generado una subcultura que no logra suplir las necesidades básicas.
Quienes rechazan esta cultura a veces buscan escapes en drogas o prácticas de religiones orientales.
La solución divina y la responsabilidad individual
La solución al estado actual del mundo proviene de Dios.
El problema no está en la sociedad, los políticos, los padres o el medio ambiente, sino en cada persona.
David, en el salmo 51, reconoce sus pecados y clama a Dios por un corazón limpio y un espíritu recto.
La solución colectiva comienza con la solución individual.
Cada persona es responsable de sus actos, como señaló San Pablo al hablar del pecado que mora en cada uno.
El reconocimiento del pecado y la necesidad de Cristo
El profeta Isaías invitó a dejar de hacer lo malo, aprender a hacer el bien, buscar la justicia y restituir al agraviado.
Si los pecados fueran como la grana o la nieve, serían emblanquecidos por Dios.
Es necesario reconocer el pecado y la necesidad de Dios.
Jesucristo es la luz dada al mundo, aunque el hombre a menudo prefiere las tinieblas a la luz.
La separación del hombre de Dios produce aburrimiento, vacío, alienación, egoísmo y temor.
Cristo reconcilia al hombre con Dios y ofrece la verdadera solución.
La apropiación de Cristo y la determinación de fe
Aunque se sabe intelectualmente que Cristo es la solución, a veces es difícil apropiarse de Él en tentaciones y pruebas.
Para acercarse a Jesús, se necesita iluminación espiritual, ver la cruz y escuchar su palabra.
Es necesario reconocer los pecados personales contra el amor de Dios.
San Pablo enseñó que el evangelio es la potencia de Dios para la salvación de todo aquel que cree.
La fe es la herramienta para recibir los dones de Dios.
Se debe tener la determinación de seguir a Cristo hasta el fin, renunciar a todo y aceptar la perla de gran valor.
La salvación no es barata; renunciar a todo lo que se posee es un requisito para ser discípulo.
La obediencia y el peligro de no actuar según la palabra
Se requiere un corazón dispuesto a obedecer desde el principio.
Creer es difícil porque obedecer es difícil; la voluntad debe alinearse con la de Dios.
Quien solo oye la palabra sin practicarla se engaña a sí mismo.
En lugar de pedir mayor fe, algunos buscan satisfacer necesidades terrenales.
La fe como divisa del reino y la separación del hombre de Dios
La fe es la divisa del reino de los cielos y se puede pedir a Jesús que la aumente.
El principal problema de la humanidad es la separación de Dios, que causa muerte y egoísmo.
Cristo debe ser el centro de la vida y la esperanza de gloria.
La solución en Cristo y el reino de Dios
Cristo no ofrece soluciones temporales, sino que se da a sí mismo como la solución del corazón.
Su presencia interior es la esperanza de gloria.
Como a la mujer del pozo de Jacob, Jesús ofrece el agua viva a quienes lo buscan con fe y corazón dispuesto.
Decidir ser discípulo de Cristo permite recibir revelación, gracia y fuerza del Espíritu Santo diariamente.
Los problemas no se resuelven en la sociedad materialista, sino en el reino de Dios, donde Cristo conoce las necesidades de cada persona y ofrece descanso y satisfacción.
El reconocimiento de Jesús como gobernante y fuente de vida
Es necesario reconocer a Jesús como la fuente de vida y medicina para el alma.
Pedir su ayuda y gracia diariamente permite vivir según su reino.
Jesús gobierna, vive y reina en la vida de quienes lo aceptan, y da la fuerza para avanzar hacia el futuro.
Oraciones y súplicas por la salvación y la vida en Dios
Se da gracias a Dios por el evangelio y se pide que su mensaje lleve salvación a las almas.
Se ora para que quienes tienen hambre y sed de justicia encuentren en Cristo la perla de gran valor.
Se busca reconocer a Jesús como el Cristo, hijo del Dios viviente, y que su revelación sea fuerza diaria.
Se pide ayuda para apropiarse de la vida y las riquezas que hay en Cristo, dejando de enfocarse en lo terrenal.
Toda sabiduría, riqueza y vida emanan de Dios, y se pide ser llenos de vida y ver con ojos de fe.
Se reconoce a Dios como sanador y bautizador, y se busca apropiarse de la vida y bendiciones que hay en Cristo Jesús.

