La Palabra para Hoy – Colosenses 1:28
Texto base
Colosenses 1:28
«A quien anunciamos, amonestando a todo hombre y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre.»
Reflexión
El apóstol Pablo revela en este versículo el verdadero corazón del ministerio cristiano y del crecimiento saludable de la iglesia. Él presenta tres asuntos fundamentales que deben ocupar el trabajo de todo creyente:
- La proclamación
- La doctrina
- La madurez del creyente
Pablo dice: “Nosotros anunciamos a Cristo”.
Aquí aparece el querigma, la proclamación del evangelio. Es el llamado a la fe, el anuncio poderoso de Cristo como Salvador. Sin proclamación no hay conversión, no hay nuevos creyentes, no hay vida espiritual.
Pero Pablo no se detiene allí.
También dice: “enseñando a todo hombre”.
Esto habla de la didaché, la enseñanza o doctrina. La enseñanza apela a la obediencia, forma el carácter, corrige, afirma y establece al creyente en la verdad.
El problema de muchas iglesias hoy no es la falta de actividad, sino el desequilibrio espiritual.
- Cuando solo se enfatiza la proclamación, se producen creyentes emocionales pero inmaduros: niños espirituales que fácilmente se dividen y se confunden.
- Cuando solo se enfatiza la doctrina, se forman creyentes fríos, sin pasión, sin fruto y sin vida espiritual dinámica.
El propósito de Dios nunca fue escoger una sola cosa.
El objetivo divino es claro:
– presentar a todo hombre perfecto, completo y maduro en Cristo Jesús.
La madurez cristiana nace cuando la fe y la obediencia caminan juntas. Cuando el evangelio se proclama y la verdad se enseña, la iglesia crece sana, fuerte y poderosa.
Una iglesia madura no descuida el fuego del evangelio ni la profundidad de la enseñanza.
Aplicación para hoy
Pregúntate:
- ¿Solo escucho mensajes que me emocionan o también permito que la Palabra me forme?
- ¿Busco solo creer o también aprender a obedecer?
- ¿Estoy creciendo hacia la madurez o permaneciendo como un niño espiritual?
El crecimiento espiritual requiere ejercicio constante en ambas áreas: recibir a Cristo y aprender a vivir como Cristo.
Oración
Señor Jesús,
ayúdame a crecer en equilibrio espiritual.
Que nunca me falte pasión por anunciarte,
pero tampoco hambre por aprender tu verdad.
Forma en mí un corazón maduro, firme y obediente,
hasta alcanzar la estatura de Cristo.
Haz de mí un creyente completo y una iglesia fuerte en Ti.
Amén.
Palabra final
Una iglesia que proclama a Cristo y enseña su verdad será una iglesia completa, madura y poderosa en Cristo Jesús.
Que Dios te bendiga hoy.

