La Palabra para Hoy – Isaías 40:29
Dios Renueva Tus Fuerzas
«Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.»
Isaías 40:29
La vida cristiana es una carrera de resistencia, no de velocidad. En una competencia de 4,900 metros, uno de los atletas tropezó y cayó de manera aparatosa durante la penúltima vuelta. Cualquiera habría pensado que su carrera había terminado. Sin embargo, apenas tocó el suelo, se levantó de inmediato y continuó corriendo con más determinación, esfuerzo y pasión que antes.
Así también es nuestra vida espiritual.
El apóstol Pablo comparó la vida del creyente con una carrera. Nos anima a correr de tal manera que obtengamos el premio y a hacerlo con paciencia, sin rendirnos ante las dificultades. Es normal que aparezca el cansancio. Es posible que, en algún momento, tropecemos o incluso caigamos. Pero el verdadero hijo de Dios no permanece en el suelo lamentando su fracaso.
Cuando el creyente vuelve su corazón al Señor, encuentra gracia, perdón y nuevas fuerzas. El Espíritu Santo renueva el ánimo, restaura el compromiso y capacita para seguir adelante.
Quizá hoy te sientes agotado por las luchas, las responsabilidades o las pruebas. Tal vez has cometido errores y piensas que ya no puedes continuar. Pero Jesús te extiende su mano y te recuerda: «Al que a mí viene, no le echo fuera.» Él no te rechaza; al contrario, te levanta, te restaura y fortalece para que continúes la carrera de la fe.
No permitas que una caída defina tu destino. Permite que la gracia de Dios marque un nuevo comienzo. Levántate, confía en Él y sigue avanzando. El mismo Dios que te llamó también te dará las fuerzas para llegar hasta el final.
Oración
Señor, gracias porque cuando mis fuerzas se agotan, Tú me sostienes. Perdóname por las veces que he tropezado y ayúdame a levantarme con la fuerza que solo Tú puedes dar. Renueva mi corazón, fortalece mi fe y permíteme correr con perseverancia la carrera que has puesto delante de mí. En el nombre de Jesús. Amén.
Reflexión
No importa cuántas veces hayas tropezado. Lo verdaderamente importante es que hoy decidas levantarte de la mano de Cristo. Él multiplica las fuerzas del cansado y nunca abandona a quienes confían en Él.

