Volcanes Apocalípticos // Palabras Proféticas 65
Cuando los volcanes vomitan fuego, no solo asistimos a un fenómeno natural, sino a una advertencia divina. Así lo interpreta el pastor Miguel Díez al observar erupciones como la del volcán de La Palma, que, desde su perspectiva bíblica, son señales proféticas del Hades, el infierno preliminar al juicio eterno.
Las trompetas del Apocalipsis y los volcanes
El Apocalipsis 8:8-9 nos presenta una escena impactante: una montaña ardiendo lanzada al mar, destruyendo vidas y embarcaciones. Para Díez, esta imagen representa un volcán arrasando, cumpliendo literalmente el juicio profético. ¿Será el Etna en Italia? ¿O el Vesubio, que ya destruyó Pompeya? ¿Acaso el Teide, dormido pero vigilado por científicos? ¿O el monte Fuji o Santorini, que ya provocó desastres históricos?
Daniel y las profecías selladas
El libro de Daniel 12:4 habla de palabras proféticas selladas hasta el tiempo del fin. Hoy, dice Miguel Díez, vivimos ese tiempo: la ciencia se dispara, las masas se mueven, y Dios comienza a desatar esas palabras ocultas. Lo profético se hace visible, audible, urgente.
Puertas del Hades y la protección de la Iglesia
Los volcanes son «puertas del Seol», canales de advertencia sobre la condenación eterna para los que mueren sin Cristo. Pero la Iglesia tiene una promesa: “las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18). Mientras las copas de la ira se derramen sobre el mundo, el pueblo de Dios será protegido, esperando el arrebatamiento en adoración y santidad.
Jesús tiene las llaves del Hades
En Apocalipsis 1, Cristo se revela glorioso, poderoso, dueño de las llaves de la muerte y del Hades. Su autoridad es total. Por eso, no debemos temer, sino confiar en Él. Nuestro deber es profetizar, advertir, despertar a los temerosos de Dios antes de que se cumplan estas señales.
Conclusión
Los volcanes nos recuerdan que lo profético está activo. Son gritos de advertencia para que la humanidad se vuelva a Dios. Jesús ha vencido al Hades, y solo en Él hay salvación. El mensaje está claro: arrepiéntete, cree, y prepárate.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

