Aprendiendo a Sufrir Por Amor // Estamos Contigo
Introducción al programa y contexto del hedonismo e individualismo
El programa de radio y televisión solidarias tiene como lema «Estamos contigo» y se basa en el amor de Cristo, compartiendo lo que se recibe de gracia de Dios en un mundo dominado por el hedonismo y el individualismo. El hedonismo ha producido un individualismo feroz y egolatría, llevando a la perversión de concupiscencias y al síndrome del Caracol, caracterizado por esconderse ante cualquier amenaza. Este individualismo se refleja en la falta de disposición a sufrir por otros, y muchos prefieren hacer donaciones a distancia en lugar de acercarse a los necesitados. El amor verdadero no puede manifestarse detrás de muros ni barreras y requiere apertura, sacrificio y compromiso.
El amor verdadero vs. el egoísmo
El amor al prójimo no se limita a hacer donaciones, implica sufrir y sacrificarse por los demás, y quienes no quieren sufrir por amor sufren dolorosamente por su egoísmo. El sufrimiento por amor es diferente al sufrimiento por egoísmo, y puede llevar a sufrir más por los demás que por uno mismo, como en el caso de una madre que sufre por su hijo. Dios otorga gracia a quienes sufren, mientras que el sufrimiento carnal y sentimental sin fe ofrece poca consolación. El sufrimiento por el amor de Dios en Cristo viene acompañado de fuerza y consuelo, contrario al egoísmo cobarde y tacaño.
El sufrimiento por amor vs. el sufrimiento por egoísmo
Las sociedades que caen en la depravación y el egoísmo pueden colapsar, y Dios permite que las generaciones corruptas sean quebrantadas. La Biblia, en 1 Pedro 4:11-19, habla del fuego de prueba que los creyentes deben soportar y de la bienaventuranza de quienes padecen por Cristo. Quienes sufren según la voluntad de Dios deben encomendar sus almas al Creador y hacer el bien, como advertencia profética sobre el sufrimiento por causa de Cristo.
La Biblia y el sufrimiento
Los que han sido comprados por Jesucristo deben buscar solo la voluntad de Cristo y cumplir la gran comisión de ser embajadores de su reino. La verdad y el amor pueden derrotar la mentira y la violencia, pero quienes se refugian en la corrupción se defienden acusando a quienes desafían su estilo de vida. A veces, la reacción negativa puede derivar en violencia contra los cristianos. El sufrimiento por arrepentimiento es santo y conduce a liberación, perdón y transformación, mientras que el sufrimiento por maldad es diabólico y no libera.
El ejemplo de Jesucristo y los mártires
La metanoia, o arrepentimiento, requiere disposición a sufrir y la intervención de Dios. El sufrimiento por maldad no conduce a liberación, pero el sufrimiento por amor y arrepentimiento transforma. 2 Timoteo 2:1-13 enseña a esforzarse en la gracia de Cristo y a sufrir penalidades como buenos soldados. Jesucristo es el centro de la fe, y el sufrimiento por amor permite la salvación de los escogidos. El apóstol Pablo aconseja sufrir penalidades con valentía, reflejando el ejemplo de Cristo.
La violencia y la radicalización contra los valores cristianos
Los soldados participan en la guerra por obligación o patriotismo, dejando a sus familias atrás. La situación en Israel y Palestina muestra la complejidad del sufrimiento humano. La fuerza por una patria corrupta no se compara con la fuerza por la fe en Cristo. Solo existe una patria eterna: el reino de Dios, y la vida debe darse por amor a Cristo y la salvación de las almas.
La lucha por la fe y la patria eterna
El sufrimiento por amor y la entrega de la vida tienen sentido por Cristo y el prójimo, no matando sino dando la vida por la salvación de las almas. Padecer por amor es glorioso y se refleja en ministerios que han durado décadas, afrontando sufrimiento con gozo y gratitud. La gracia de Dios permite soportar todas las pruebas y transforma a quienes necesitan cambio.
El sufrimiento glorioso y el amor verdadero
El sufrimiento no debe buscarse sin la voluntad de Dios. El padecimiento glorioso produce gozo por haber amado sin egoísmo ni prejuicios, reflejándose en la familia, amigos y conversiones. 1 Corintios 13:4-7 describe el amor verdadero como benigno, paciente y todo lo soporta. El amor verdadero se mide por la disposición a sufrir por los demás y por Dios.
El amor de Dios y el amor no correspondido
Dios continúa amando incluso cuando no se le responde, aunque llega un momento en que no invierte más gracia en quienes rechazan su amor. El amor no correspondido, como el sufrimiento de Jesús con Judas, muestra el dolor de Dios ante los que se pierden. Los piadosos en Cristo sufrirán persecución, mientras los malos y engañadores irán de mal en peor.
La persecución de los creyentes
Todos los que buscan honrar a Cristo padecerán, ya que el mundo está bajo el maligno. Crecer en el amor sufrido y anhelar sufrir más para amar más distingue a los verdaderos discípulos. Jesús advirtió a sus discípulos que debía padecer y morir, siendo perseguido por líderes religiosos hipócritas. Los ministerios cristianos actuales reciben respeto gracias a los frutos de la gracia de Dios, aunque continúan existiendo ataques y persecuciones.
El Espíritu Santo y el crecimiento espiritual
El Espíritu Santo da fuerza y gloria en momentos de dolor, impulsando a los ministros a crecer y actuar con justicia. Los apóstoles, según Hechos 5:41, experimentaron gozo al padecer por Cristo. El Espíritu Santo guía a hacer el bien, y la justicia asegura que se cosechará lo que se siembra.
Ejemplos bíblicos de sufrimiento y fe
El Señor muestra la necesidad de padecer por su nombre, como experimentó Pablo, quien sufrió azotes, encarcelamiento y decapitación, recibiendo revelaciones y gracia especiales. Pablo no huyó ante las profecías de sufrimiento y experimentó victorias, incluyendo conversiones en su camino a Roma y en Malta.
La actitud del siervo de Dios
Un siervo de Dios debe aceptar la voluntad de Dios, ya sea abundancia o necesidad, manteniendo firme el carácter y la fe, como se menciona en Filipenses 4:11-12. La firmeza y la integridad permiten mantener paz y gozo en circunstancias adversas, siendo testimonio para los demás.
El crecimiento espiritual a través del sufrimiento
El sufrimiento y las dificultades ofrecen oportunidades para crecer espiritualmente y testimoniar públicamente, como se menciona en 2 Corintios 1:3-11. La consolación de Dios ayuda a superar tribulaciones y a consolar a otros, experimentando compasión y misericordia.
La consolación de Dios
Pablo describe cómo Dios lo libró en medio de gran tribulación, mostrando que la consolación divina renueva y sana. El padecimiento glorioso por amor se menciona en Gálatas 6:12, y quienes temen sufrir pueden recibir el evangelio, pero luego enfrentar confrontación y persecución de familiares.
La persecución histórica de los cristianos
Pablo y otros cristianos enfrentaron persecución, violencia y amenazas de muerte por su fe. Durante los siglos XV y XVI, lectores de la Biblia fueron perseguidos, con hogueras y prisiones en lugares como Valladolid y Sevilla. Pablo defendió la libertad en Cristo, rechazando la esclavitud religiosa y afirmando que los cristianos son libres.
La libertad en Cristo
La religión puede convertirse en esclavitud cuando líderes buscan poder y riqueza. Pablo enseñó que los cristianos ya son libres en Cristo, como se menciona en Apocalipsis 2:8-11, y no deben someter a otros a opresión.
Las recompensas del sufrimiento por la justicia
Quienes sufren persecución por la justicia recibirán la corona de la vida y no sufrirán la segunda muerte. Algunos han sido injustamente encarcelados y han servido como embajadores de Cristo. Mateo 5:10-12 asegura la bienaventuranza de quienes padecen persecución por la justicia, y el padecimiento glorioso permite soportar calumnias y persecución con gozo del Espíritu Santo.
Oración y conclusión
El Espíritu Santo concede bienaventuranza a quienes superan persecución con valentía y amor, formando una iglesia sin mancha. Se pide la gracia de soportar sufrimiento sin perder el gozo y de seguir a Cristo hasta el final. El amor es sufrido, pero la gracia sobreabunda para aquellos que confían y siguen a Jesucristo hasta el final.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

