Aprovecha las oportunidades que Dios te da. Miguel Díez

Aprovecha las oportunidades de Dios – Miguel Díez

image_pdfimage_print

El Propósito del Quebrantamiento

El Señor está llevando a la iglesia a un tiempo de profundo quebrantamiento. No se trata simplemente de pasar por pruebas, sino de un proceso intencional que purifica el corazón. Dios permite situaciones difíciles no para castigarnos, sino para mostrar nuestras debilidades y acercarnos a Él. Cuando nuestra fuerza propia falla, aprendemos a depender de Su gracia y de Su guía. Este proceso nos enseña a soltar el control, a dejar de confiar en nuestras habilidades y a reconocer que nuestra verdadera fortaleza viene únicamente de Él. Cada lágrima, cada dificultad y cada momento de soledad pueden convertirse en un instrumento de transformación si los aceptamos con fe.

Doblar Rodilla ante Dios

El quebrantamiento tiene un propósito central: enseñarnos a doblar rodilla. No es solo una acción física; es un acto de rendición total del corazón. Cuando nos humillamos, dejamos que Dios trabaje en nuestro interior y nos moldee según Su voluntad. La humildad genuina nos permite recibir sabiduría, discernimiento y consuelo divino que de otro modo serían inaccesibles. Incluso en medio de la injusticia o la adversidad, el corazón que se somete a Dios encuentra paz, mientras que el orgulloso se hunde en amargura y resistencia. Aprender a doblar rodilla significa aceptar que nuestros planes limitados no son suficientes y que la dirección de Dios es perfecta.

Crecimiento a Través del Dolor

Cada prueba que enfrentamos es una oportunidad de crecimiento espiritual. Aunque el dolor nos incomoda y nos desafía, Dios lo utiliza para moldear nuestro carácter. En cada dificultad, podemos elegir quejarse o aprender, resistir o confiar. Al aceptar nuestras limitaciones y abrazar la disciplina divina, nuestra fe se fortalece. Este crecimiento no es visible al instante; muchas veces requiere paciencia, perseverancia y reflexión. Sin embargo, cada etapa del quebrantamiento nos acerca más a la madurez espiritual, preparando nuestro corazón para responsabilidades más grandes y para ministrar con integridad y amor.

El Espíritu de Jezabel y la Adversidad Espiritual

La vida espiritual está llena de conflictos invisibles. El espíritu de Jezabel representa la manipulación, el control y la búsqueda de poder a costa de otros. Dios advierte a Su iglesia, especialmente a las mujeres, sobre los peligros de permitir que la ambición y el orgullo dominen el corazón. Este espíritu busca desviar nuestra atención de la humildad y de la sumisión a la voluntad divina. Reconocer su influencia es esencial para permanecer firmes y sensibles al Espíritu Santo. La victoria sobre estas adversidades no se logra con fuerza humana, sino mediante la oración, la obediencia y un corazón dispuesto a someterse completamente a Dios.

La Oración como Arma y Refugio

La oración no es solo un acto ritual, sino un medio vital para fortalecer nuestro espíritu quebrantado. Nos conecta con el corazón de Dios, nos da claridad y nos protege de las artimañas del enemigo. La oración diaria y constante transforma nuestro carácter, nos enseña a esperar en Su tiempo y nos prepara para enfrentar pruebas futuras. Orar en comunidad tiene un poder aún mayor, ya que une a los creyentes en un mismo propósito y refuerza la fe colectiva. La oración sincera y persistente nos permite experimentar la paz de Dios incluso en medio de las tormentas y nos convierte en instrumentos de cambio y bendición en nuestro entorno.

Circuncidar el Corazón

Dios nos llama a circuncidar espiritualmente nuestro corazón, eliminando pensamientos de miedo, egoísmo y resentimiento. Este acto de purificación no es físico, sino interno: implica cortar con todo aquello que nos aleja de Su voluntad y nos impide ver con claridad el camino que Él traza para nosotros. Un corazón circuncidado se vuelve sensible al Espíritu Santo, capaz de discernir la verdad y resistir las mentiras del enemigo. Esta transformación requiere tiempo, oración y un esfuerzo consciente para someter nuestro ego y nuestros deseos personales. Solo un corazón limpio puede recibir revelación y cumplir efectivamente la misión que Dios le ha confiado.

Humildad y Elevación

Curiosamente, la verdadera grandeza en el Reino de Dios se alcanza mediante la humildad. Cuanto más nos humillamos, más nos eleva Él. Esto es paradójico para la mente humana, que busca reconocimiento y poder. Dios se goza con aquellos que son como niños delante de Él: sencillos, dependientes y obedientes. La humildad no significa debilidad, sino fortaleza bajo control divino. Nos permite servir a otros con amor genuino, permanecer firmes en la adversidad y recibir bendiciones que no podrían alcanzarse por mérito propio. La elevación espiritual es un resultado natural del corazón rendido.

Preparación para la Intercesión

El quebrantamiento y la oración nos preparan para interceder por otros. Un corazón purificado puede cargar con las necesidades de familias, comunidades y la iglesia en general. La intercesión efectiva no nace de fuerza propia, sino de un espíritu quebrantado que depende completamente de Dios. Cada prueba, cada lágrima y cada momento de humildad nos capacitan para ser instrumentos de misericordia y cambio. La intercesión se convierte así en un acto de amor profundo, un canal a través del cual Dios obra en la vida de otros y transforma circunstancias que parecían imposibles.

Miguel Díez Portada

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

Conocer aquí la biografía de Miguel Díez

Visited 50 times, 1 visit(s) today

Quizás te puede interesar estos videos

Post A Comment For The Creator: Solidaria TV

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *