Devocional Diario con Derek Prince #4 // El lugar de madurez

Devocional Diario con Derek Prince #4 // El lugar de madurez

image_pdfimage_print

La última palabra de Jesús: el punto culminante del evangelio

La última palabra de Jesús a sus discípulos antes de sufrir y morir en la cruz se encuentra en los últimos dos versículos de Juan 17. Este pasaje es considerado el punto culminante de todo el propósito del evangelio, ya que resume la razón última por la que Jesús vino al mundo y la meta hacia la cual conduce la vida del creyente.

Jesús revela el Padre a sus discípulos

En la oración que Jesús hizo, se refiere a sus discípulos y reconoce que el Padre lo envió. En esa misma oración, Jesús explica que el Padre le dio a conocer quién es, y que continuará revelándolo para que el amor con el que el Padre lo amó esté en ellos, y Él mismo esté en ellos. En Juan 17:25-26, Jesús deja claro que la misión principal es dar a conocer la naturaleza del Padre y establecer una conexión íntima con Él.

El nombre que Jesús vino a revelar

El nombre que Jesús vino a revelar fue el Padre. En el Antiguo Testamento, la palabra “padre” se usaba muy pocas veces como título para referirse a Dios. Por eso, solo el Hijo podía revelar completamente al Padre. Jesús no solo habló del Padre, sino que lo mostró, lo hizo visible y comprensible para los seres humanos.

El objetivo final del evangelio: una relación de amor con Dios

El objetivo final del evangelio es establecer una relación de amor con Dios, en la que Dios nos ama de la misma manera en que ama a Jesús, y nosotros amamos a Dios con el mismo amor con el que Jesús lo ama. Esta relación no se limita a un sentimiento religioso, sino que implica una unión profunda y real con Dios, que nos permite ser parte de la familia de Dios.

Una relación que supera lo que podemos imaginar

La relación con Dios como Padre es la misma relación que Jesús tiene con Él. Esto significa que podemos amar a Dios con el mismo amor con el que Jesús lo ama, y esto constituye un propósito y objetivo final que va más allá de lo que nuestra mente humana puede concebir. Es un llamado a una vida transformada por el amor divino, donde el creyente vive desde una realidad espiritual profunda y plena.

La adopción como hijos de Dios

El propósito final es llegar a una relación de amor con Dios como Padre porque hemos sido adoptados como hijos de Dios. Esta adopción no es un concepto secundario, sino el centro mismo del evangelio. Todo lo demás es secundario en comparación con este llamado a ser parte de la familia de Dios, vivir en comunión con el Padre y experimentar el amor que Jesús reveló.

Visited 3 times, 1 visit(s) today

Quizás te puede interesar estos videos