Empieza a vivir y a esperar en el tiempo de Dios // Estamos Contigo

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La naturaleza cambiante de la vida humana y la constancia de Dios

La vida humana está marcada por constantes cambios, tanto positivos como negativos, que forman parte de la experiencia diaria. Sin embargo, mientras el ser humano experimenta transformaciones, Dios permanece inmutable y constante, sin necesidad de cambiar. Esta diferencia surge a raíz de la rebelión de Satanás y el pecado de Adán y Eva, que introdujeron el desorden en la creación. Lo que antes era perfecto y en armonía con Dios quedó sujeto a las limitaciones del tiempo y al control del mal, afectando al ser humano y al mundo entero.

Cambios positivos y negativos en la vida humana

Los cambios en la vida del ser humano pueden ser tanto beneficiosos como perjudiciales. Situaciones como el matrimonio, la paternidad, el crecimiento personal o la adquisición de sabiduría representan cambios positivos que acercan al hombre a la voluntad de Dios. Por el contrario, pérdidas, fracasos, enfermedades o el pecado generan cambios negativos, provocando sufrimiento, angustia o maldiciones que incluso pueden afectar a las generaciones futuras. La Biblia enseña que la intervención del Espíritu Santo permite transformar la vida, generando cambios gloriosos que restauran la naturaleza del ser humano y lo conectan con Dios.

La importancia de vivir en el presente eterno de Dios

Dios no está limitado por el tiempo humano. Él habita en el presente eterno, mientras que el hombre se mueve entre dos dimensiones temporales: el cronos, que es lineal y limitado, y el kairos, que es la dimensión gloriosa de Dios donde ocurren cambios divinos y oportunidades espirituales. Vivir en el presente eterno significa dejar de añorar el pasado o preocuparse excesivamente por el futuro, concentrándose en los momentos que Dios permite para crecer, transformarse y avanzar espiritualmente. Añorar tiempos pasados puede llevar al engaño y a caer nuevamente en patrones de pecado o concupiscencia.

El dominio del tiempo y la soberanía de Dios

Dios tiene autoridad absoluta sobre el tiempo y los eventos de la vida de cada persona. Aunque el hombre intente controlar su vida con agendas, planes o ambición, solo la obediencia y la humildad permiten discernir la voluntad divina. El ejemplo de Ezequías, a quien Dios le concedió 15 años más de vida tras su arrepentimiento, muestra que la soberanía de Dios no puede ser sustituida por la planificación humana. Vivir en la gracia de Dios implica soltar el control del cronos, confiar en Él y permitir que el Espíritu Santo guíe cada decisión y transformación en la vida diaria.

El evangelio y la salvación

El evangelio ofrece la oportunidad de pasar del dominio de Satanás al reino de Dios, liberando al ser humano del pecado y de la influencia negativa del cronos. Esta dimensión espiritual permite experimentar cambios positivos, restauración y vida eterna. Los creyentes deben estar atentos a los tiempos difíciles, discernir falsos líderes y evitar prácticas malignas que buscan desviar del camino de la fe. La salvación no solo transforma la vida presente, sino que asegura la esperanza y la bendición de participar en las promesas eternas de Dios.

Humildad, vigilancia y resistencia al adversario

El adversario siempre busca devorar a quienes se oponen a su influencia, utilizando la calumnia, la mentira y la tentación. La fe, la oración constante y la obediencia a Dios son armas para resistirlo. Es fundamental descartar las obras de tinieblas, vestir las armas de la luz y vivir de manera justa y prudente, aprovechando cada oportunidad para crecer espiritualmente. Mantener vigilancia y humildad permite que los frutos del Espíritu Santo se manifiesten en abundancia, generando prosperidad espiritual, transformación y fortaleza ante los desafíos de la vida.

La consumación del plan divino

La obra de Dios se cumple en el tiempo presente, en el kairos, y es fundamental aprovechar las oportunidades de gracia que Él otorga. Quienes no lo hagan corren el riesgo de perder la oportunidad de transformación y cambio divino. Vivir en dependencia de Dios permite servir a otros, ser un instrumento de bendición y participar plenamente en su plan eterno. Cada acción, cada decisión y cada momento vivido en el kairos contribuye a la consumación de la obra de Dios, que busca restaurar al ser humano y llevarlo a la plenitud espiritual.

Miguel Díez Portada

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

Conocer aquí la biografía de Miguel Díez

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