La importancia de los discípulos enviados // Miguel Diez

La importancia de los discípulos enviados // Miguel Diez

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Misiones en Libia y Turquía

El pastor Paol ha informado sobre los milagros y prodigios que ocurren diariamente en las misiones, destacando que se ha obtenido “Carta blanca” para trabajar en Libia, un país de mayoría musulmana. La intención es realizar labores misioneras con sabiduría, sin confrontaciones religiosas, mostrando la naturaleza y frutos del Espíritu Santo. Se planea establecer un hospital en la zona, ya que carece de infraestructura médica, contando con un edificio ofrecido para este propósito. Además, una fundación en Suiza ha proporcionado un tráiler hospitalario completamente equipado, con chófer y gastos cubiertos, listo para ser enviado a Libia. Dos médicos guatemaltecos que previamente trabajaron en Turquía, atendiendo a cientos de personas, podrían trasladarse a Libia para continuar la labor médica. Este esfuerzo muestra el compromiso del ministerio con la ayuda humanitaria y la atención espiritual.

Importancia de los obreros y discípulos

El ministerio subraya la relevancia de enviar obreros y discípulos para cumplir la obra de Dios. Aunque algunos son enviados con preparación limitada, el Señor actúa a través de ellos de manera milagrosa. Se destaca la urgencia divina de salvar almas y completar su proyecto, comparando el tiempo con un reloj acelerado. La colaboración entre quienes siembran y quienes cosechan es esencial para alcanzar los objetivos espirituales. El llamado a servir no depende de habilidades humanas únicamente, sino de la disposición de cada discípulo a obedecer la guía de Dios. En este sentido, el ministerio enfatiza la necesidad de trabajar unidos y confiados en la acción del Espíritu Santo.

Preparación y llamado de los discípulos

El ministerio evalúa cuidadosamente a los discípulos antes de enviarlos a misiones, buscando siempre la voluntad del Señor mediante oración y discernimiento. Se considera la incorporación de un albañil para apoyar las obras en misiones, evaluando su idoneidad para el trabajo. Los discípulos muestran entusiasmo por participar, comprendiendo que la prioridad es cumplir con los planes de Dios y no sus propios intereses. Este enfoque asegura que los enviados no actúen por impulso, sino guiados por revelación y propósito divino. La preparación espiritual y la disposición al servicio son factores esenciales para garantizar que los discípulos puedan cumplir con su misión de manera efectiva. Así, cada decisión busca fortalecer la obra misionera y la expansión del evangelio.

Cambios en el discipulado y el amor

El discipulado ha cambiado con el crecimiento del grupo de creyentes, ya que antes, todos respondían al llamado de ir a misiones de manera inmediata, mientras que ahora la participación es más dispersa. La intensidad en el seguimiento y la dedicación de los discípulos no es la misma que cuando el grupo era pequeño, lo que obliga a buscar nuevas formas de mantener el compromiso. Se enfatiza la necesidad de conservar el amor y el fervor en el culto, y se recomienda medir el fuego del amor espiritual para evitar que se enfríe con el tiempo. La reflexión sobre la pasión por Dios y el servicio asegura que los discípulos mantengan la conexión con la misión divina. El ministerio insiste en la importancia de fortalecer la fe y el compromiso de manera continua, adaptándose a los cambios del grupo. Esto permite que el discipulado siga siendo efectivo y significativo.

Predicación y revelación

La predicación que se comparte busca revelar la necesidad de obreros y se basa en las revelaciones recibidas del Señor. En Mateo 21:1-11 se describe cómo Jesús envía a dos discípulos a buscar un asna y un pollino, recibiendo aclamaciones de la multitud que colocaba ramas en el camino. Este pasaje es único entre los evangelios y simboliza cómo Jesús dirige a sus discípulos y cómo la gente responde con alegría y adoración. La historia resalta la importancia de obedecer la guía divina y de actuar conforme al propósito espiritual, mostrando que incluso los detalles más simples tienen significado. La preparación y el envío de los discípulos se convierte en un ejemplo de cómo la revelación de Dios guía cada acción. Esto enfatiza la necesidad de estar atentos a las instrucciones del Espíritu Santo.

Símbolos de animales en la fe

En el ministerio, los animales representan conceptos espirituales. Los cerdos simbolizan demonios y egoísmo, asociados a la codicia y la crueldad. Por otro lado, el asno es un símbolo de profetas, apóstoles y evangelistas, destacando la capacidad de sobrellevar cargas, resistir dificultades y servir con sacrificio. El asno puede soportar diversas condiciones y alimentarse de casi todo, representando la resiliencia y la obediencia. La imagen de Jesús montando un asna y un pollino refleja cómo el Espíritu Santo guía a los creyentes, invitándolos a servir activamente en lugar de permanecer inactivos. Este simbolismo subraya que el servicio a Dios requiere humildad, constancia y disposición para cumplir la misión que Él encomienda.

Experiencias con animales en el ministerio

Durante el inicio del ministerio en la finca de Mendiola, se adquirieron animales como yeguas y potros, pero la falta de conocimiento sobre su cuidado generó problemas. Soltar a los animales en 50 hectáreas llevó a situaciones difíciles y preocupaciones para los encargados. Los mulos, híbridos estériles y a veces violentos, se utilizan como metáfora de creyentes que no son auténticos discípulos de Cristo. La experiencia personal de montar a una yegua y ser derribado, resultando en una lesión, refleja los desafíos y pruebas que enfrentan los creyentes en su caminar espiritual. Estas experiencias muestran cómo situaciones cotidianas pueden tener enseñanzas profundas sobre obediencia, esfuerzo y perseverancia. El cuidado y la responsabilidad en cada acción se convierten en lecciones aplicables al servicio y la fe.

Metáforas espirituales de los mulos y burros

Los mulos, por ser híbridos y estériles, representan a creyentes que no producen fruto y pueden ser rebeldes o violentos. En contraste, la burra simboliza al siervo obediente, humilde y manso, como se observa en la historia de la burra de Balam. La obediencia de estos animales ante la autoridad divina ilustra la actitud que los ministros y discípulos deben tener. Los burros y burros que siguen a Cristo participan de su gloria, mostrando la importancia de la humildad y el servicio fiel. Estas metáforas espirituales enseñan que el verdadero ministerio requiere entrega, disposición a cargar con responsabilidades y obediencia a la guía de Dios. La comparación con los animales permite comprender las actitudes correctas para un discípulo comprometido.

Discriminación y oportunidades en la iglesia

Algunas iglesias limitan la participación de ciertos creyentes debido al racismo o la falta de oportunidades, afectando el crecimiento espiritual de las personas que podrían pastorear. Es fundamental liberar a los creyentes de estos obstáculos para que puedan servir y participar plenamente en la obra de Dios. La experiencia de adoptar a una niña gitana muestra que el amor y el ministerio pueden trascender barreras culturales y sociales, permitiendo alcanzar grandes logros espirituales. Dar igualdad de oportunidades asegura que todos los miembros puedan participar y recibir la gloria de Cristo. Esta reflexión resalta la importancia de incluir a todos los creyentes, independientemente de su origen, en la misión y el servicio cristiano.

Ministerio a los gitanos y desafíos

Existen gitanos ungidos que han realizado milagros y recibido revelaciones, pero el orgullo y el racismo dificultan que se logren mayores avances en el ministerio. La falta de acción puede llevar a que personas busquen otros lugares de servicio, como evangelizar a gitanos en India que aún no conocen a Cristo. La historia de gitanos franceses que llegaron a España y difundieron el fuego del Espíritu Santo demuestra cómo la obra de Dios puede transformarlo todo. Estos ejemplos reflejan que la dedicación y la obediencia a la guía divina son clave para el éxito del ministerio. Superar barreras culturales y personales permite que el evangelio alcance a todos los sectores de la sociedad.

Relación entre Dios y su pueblo

Isaías 1:1-3 describe cómo Dios ha creado y liberado a su pueblo, pero ellos se rebelan, no le sirven ni obedecen. Dios no busca creyentes superficiales, sino discípulos y obreros dispuestos a cumplir su voluntad. Los asnos salvajes representan la rebeldía del pueblo, mientras que el buey simboliza al pastor que trabaja arduamente para alimentar y guiar a los suyos. Esta comparación ilustra la diferencia entre quienes obedecen y quienes se alejan de la dirección divina. El servicio a Dios requiere conocimiento, disciplina y entrega, siguiendo el ejemplo del pastor fiel que trabaja incansablemente. La metáfora también refleja la importancia de la obediencia y el compromiso en la vida espiritual.

Servicio y conocimiento de Dios

El egoísmo impide que muchas personas sirvan a Cristo adecuadamente, comparándolos con cabritos que buscan lo suyo en lugar de cumplir con la voluntad divina. El conocimiento de que Cristo es el buen pastor permite servir con corazón circuncidado, reconociendo las bendiciones de Dios. La verdadera fe no se limita a la asistencia religiosa, sino al compromiso de actuar según su voluntad. Muchos que dicen “señor, señor” en los cultos no necesariamente cumplen la obra de Dios si sus acciones son egoístas. Servir correctamente implica esfuerzo, sacrificio y dedicación, siguiendo el ejemplo del buey y del asno que conocen y obedecen a su amo. El servicio fiel protege el plan de Dios y permite que su obra prospere.

La visión de Dios y la religión

El ministerio tiene raíces espirituales en la tribu de Isaquer, conocida por su sabiduría, y se refleja en Génesis 49:14-15 y 1 Crónicas 12. Isaías 32:20 enseña que quienes siembran en las multitudes y dejan libres al buey y al asno serán dichosos, resaltando la importancia de permitir que los pastores y discípulos cumplan su labor. Esta visión muestra que la obra de Dios requiere confianza en los que Él ha elegido y un enfoque en la siembra espiritual. Respetar la libertad de los líderes espirituales y discípulos asegura la efectividad de la obra en cada comunidad. La obediencia y la entrega son esenciales para que el plan divino se cumpla plenamente.

Educación y llamado a misiones

Jesús no envió a sus discípulos a universidades, sino a ser llenos del Espíritu Santo, aprender a dejarse guiar por Él y discipular para cumplir la voluntad de Dios. Muchos jóvenes que estudian pierden el llamado y se enfocan en carreras y dinero, alejándose de misiones en lugares como África. Es fundamental permitir que los jóvenes que sienten el llamado sirvan en misiones, incluso si esto implica renunciar a estudios formales o comodidades. Los padres y pastores deben apoyar su disposición a servir, evitando que el enfoque en educación y prestigio les desvíe del propósito divino. Priorizar la obediencia y la guía del Espíritu asegura que el ministerio siga creciendo y tocando vidas.

Prioridades espirituales y decisiones

Dios puede usar profesionales, incluidos médicos, para servir en misiones, destacando que la salvación de almas debe ser prioritaria sobre la carrera y el dinero. Aquellos jóvenes que sienten el llamado pueden enfrentar oposición de familiares o líderes, pero deben estar dispuestos a renunciar a todo por seguir a Dios. El ejemplo de Mateo Leví, que dejó su puesto de trabajo para seguir a Jesús, ilustra la importancia de tomar decisiones de vida basadas en la fe. Seguir el llamado divino requiere valentía, desprendimiento y disposición a dejar atrás lo terrenal. Perder la vida por amor a Dios conduce a ganancia eterna, reforzando la necesidad de decisiones alineadas con la voluntad de Dios.

Negación de uno mismo y seguimiento a Cristo

Seguir a Cristo implica negarse a uno mismo y tomar la cruz cada día, comprendiendo que la fe no es cómoda, sino un compromiso que transforma la vida. La circuncisión del corazón es esencial para que el yo muera y Cristo viva plenamente en nosotros, guiando nuestras acciones. El ministerio debe ejercerse por amor a Dios, no por intereses materiales, buscando hacer la voluntad de Cristo y ayudar a los demás. Las misiones en Libia, Turquía y Ucrania ejemplifican esta entrega desinteresada, mostrando cómo el servicio genuino se centra en la obra divina. El verdadero discipulado requiere sacrificio, humildad y dedicación constante para cumplir con la misión de Dios.

Servicio humilde y verdadero

El servicio a Cristo debe ser genuino, sin buscar honores, dinero o comodidad, priorizando siempre la voluntad de Dios. Los “caballos señoritos” representan a los predicadores que se creen superiores y no se adaptan, mientras que los verdaderos servidores muestran disposición a ir a cualquier lugar y cumplir cualquier tarea. La humildad es esencial para ser instrumentos eficaces en el ministerio y transmitir la gracia y amor de Dios a todos. La disposición a sacrificar comodidades personales refleja la autenticidad del servicio cristiano. Servir con humildad permite que el ministerio prospere y que las personas experimenten la acción de Dios en sus vidas.

Experiencias evangelísticas y humildad

La experiencia de traducir a un evangelista en Burkina Faso resalta la importancia de la humildad y la disposición para servir. El evangelista no quería contacto con la gente, mientras que el narrador se esforzó por conectarse con 4,000 musulmanes en Wagadu, demostrando dedicación y entrega. La enseñanza de Elías y el fuego del cielo ilustra cómo Dios puede liberar a los cautivos y sanar enfermedades, haciendo visibles los milagros del Espíritu Santo. Más de 500 personas experimentaron sanidad y liberación en un festival pentecostal, llorando y reconociendo el amor de Dios. Estas experiencias enseñan que la humildad, la cercanía con las personas y la obediencia a Dios son esenciales para un ministerio eficaz.

Oración y voluntad de Dios

La oración es un medio para buscar la guía de Dios y ser instrumentos de su obra en el mundo. Es fundamental tener claridad sobre la voluntad divina y estar dispuestos a decir “hágase tu voluntad”, asegurando que nuestras decisiones se alineen con los planes de Dios. La búsqueda constante de la voluntad de Dios evita desviaciones y garantiza que cada acción contribuya a su propósito. La oración fortalece la relación con Dios y permite discernir el camino correcto en el ministerio y la vida personal. Ser sensibles a la dirección divina es clave para cumplir la obra de manera efectiva y coherente con los principios cristianos.

Miguel Díez Portada

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

Conocer aquí la biografía de Miguel Díez

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