La tumba está vacía: la verdad que lo cambia todo // Miguel Diez

La tumba está vacía: la verdad que lo cambia todo // Miguel Diez

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La Última Cena y el Lavado de los Pies

En la noche en que todo estaba a punto de cumplirse, Jesús envió a sus discípulos a preparar la Pascua. Aunque no se sabe con certeza el lugar exacto, se cree que pudo haber sido en un aposento alto o en algún sector cercano al templo. Allí, en el marco de la celebración más significativa del pueblo de Israel, ocurrió uno de los actos más impactantes de humildad registrados en los evangelios.

Durante la cena, Jesús se quitó su talit, tomó una toalla y comenzó a lavar los pies de sus discípulos. Para hacerlo, tuvo que arrodillarse. El Maestro adoptó la posición del siervo. Cuando llegó a Pedro, este se resistió, incapaz de aceptar que su Señor se humillara de tal manera. Pero la respuesta fue contundente: si no permitía que le lavara los pies, no tendría parte con Él. Pedro, impulsivo como siempre, pidió entonces un baño completo, pero Jesús aclaró que solo era necesario lavar los pies, porque ya estaban limpios por la palabra recibida.

Este momento revela una verdad profunda: no se trata solo de un acto simbólico, sino de una enseñanza sobre comunión, limpieza espiritual y participación en Cristo.

La Traición de Judas

Después de lavarles los pies, Jesús anunció que uno de ellos lo traicionaría. La incertidumbre llenó la mesa. Nadie sospechaba con claridad quién sería. En el contexto de la cena, compartir el plato era un gesto de intimidad y comunión. Sin embargo, fue precisamente en ese acto donde se selló la traición.

Judas Iscariote mojó el pan junto con Jesús y lo comió. Luego de que el Señor le dijera que hiciera pronto lo que tenía que hacer, el mal entró en él. Judas salió a la noche, dejando atrás la luz de la comunión para cumplir su traición. Los demás discípulos, aún sin comprender del todo lo que ocurría, terminaron la Pascua y salieron hacia el monte de los Olivos cantando salmos.

La Detención y el Juicio

En el monte de los Olivos, Jesús fue arrestado tras el beso de Judas. Uno de los discípulos, probablemente Pedro, reaccionó con violencia y cortó la oreja de un soldado, pero Jesús la sanó, mostrando que su reino no se establece por la espada.

Fue llevado ante los sumos sacerdotes, Anás y Caifás, y posteriormente ante Poncio Pilato, ya que las autoridades religiosas no podían ejecutar la pena de muerte. Pilato lo interrogó y le preguntó si era el rey de los judíos. Jesús declaró que había venido para dar testimonio de la verdad, provocando la célebre pregunta: “¿Qué es la verdad?”

Esa pregunta sigue resonando hasta hoy. La enseñanza presentada afirma que la verdad no es una idea abstracta, sino una persona: Cristo mismo. Aunque Pilato no halló delito en Él, lo entregó para ser crucificado y liberó en su lugar a Barrabás.

La Crucifixión y el Dolor Supremo

Jesús fue azotado, vestido con una túnica, coronado con espinas y obligado a cargar la cruz hasta el Monte Calavera. Allí fue crucificado junto a dos hombres. Uno se burló; el otro, en un momento de revelación, reconoció su culpa y pidió ser recordado. Jesús le aseguró que estaría con Él en el paraíso.

En la cruz, el sufrimiento físico fue extremo, pero el momento más doloroso se expresó en su clamor: “Padre, ¿por qué me has abandonado?” Ese grito reflejó la profundidad del sacrificio. Tras su muerte, un soldado le atravesó el costado con una lanza, de donde salió sangre y agua. Se cumplía así la profecía de que ninguno de sus huesos sería quebrado.

Sepultura y Profecía Cumplida

José de Arimatea pidió el cuerpo de Jesús para darle sepultura. Aunque había rumores sobre una posible resurrección al tercer día, se colocaron soldados para custodiar la tumba. Todo parecía terminado, pero el plan divino apenas estaba alcanzando su punto culminante.

La Resurrección y el Día del Señor

La resurrección plantea debates sobre el cómputo de los tres días y tres noches. Según la explicación presentada, Jesús habría muerto un miércoles a las tres de la tarde y resucitado el sábado, coincidiendo con el Shabat. Se conecta este evento con la señal de Jonás, quien estuvo tres días en el vientre de la bestia marina antes de ser liberado.

La tumba fue hallada vacía al alba. Ángeles descendieron, hubo un terremoto y los soldados quedaron atónitos. Jesús se apareció primero a las mujeres y luego a sus discípulos durante cuarenta días. A Tomás, que había dudado, le permitió ver y tocar sus heridas, transformando su incredulidad en adoración.

Aunque algunos dudaron inicialmente, todo cambió cuando fueron llenos del Espíritu Santo. La experiencia del Cristo resucitado produjo consagración y valentía.

La Significación de la Resurrección

La resurrección de Jesucristo es el fundamento de la esperanza cristiana. No se trata solo de un acontecimiento histórico, sino del triunfo sobre la muerte. Es la confirmación de que la cruz no fue derrota, sino redención.

La comunión con el pan y el vino recuerda su muerte y celebra su victoria. Más allá de debates sobre fechas o lugares exactos, lo central es que Él vive. Y porque vive, hay promesa de vida eterna para todos los que creen.

Miguel Díez Portada

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

Conocer aquí la biografía de Miguel Díez

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