¿Por qué temes si Jesús está contigo en la barca? // Miguel Diez desde el MAR DE GALILEA

¿Por qué temes si Jesús está contigo en la barca? // Miguel Diez desde el MAR DE GALILEA

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El miedo como primera reacción del ser humano

El miedo es una experiencia universal. Todas las personas lo han sentido alguna vez, especialmente antes de conocer a Cristo. Desde el inicio de la humanidad aparece como una consecuencia directa del pecado: cuando Adán y Eva desobedecieron, lo primero que hicieron fue esconderse. Descubrieron su desnudez y tuvieron temor.

Desde entonces el miedo se convirtió en una herramienta poderosa para dominar al ser humano. No solo en la vida cotidiana, también en lo espiritual: el enemigo lo utiliza para paralizar la fe, y muchas religiones incluso lo han explotado para controlar a las personas. Sin embargo, el evangelio presenta una realidad distinta: la libertad.

La tormenta en el Mar de Galilea

Un día Jesucristo subió a una barca con sus discípulos en el Mar de Galilea. Después de haber pasado la noche orando, se desató una tormenta terrible. Mientras todos gritaban aterrorizados, Él permanecía tranquilo.

Los discípulos pidieron ayuda desesperadamente, pero Jesús respondió señalando la falta de fe. Su enseñanza era clara: si Dios está presente, el miedo pierde su fundamento. Luego ordenó callar al viento y al agua, y todo quedó en calma. Los discípulos quedaron impactados preguntándose quién era realmente aquel hombre.

No era solo un maestro. Era alguien con autoridad sobre la naturaleza.

Cuando Jesús parece ausente

En otra ocasión los discípulos navegaron sin Él. Entonces el pánico los dominó. La barca parecía hundirse y la oscuridad de la madrugada aumentaba el terror.

A la cuarta vigilia apareció caminando sobre el agua. Ellos pensaron ver un fantasma, pero escucharon la frase: “No temáis, yo soy”. El miedo provenía de la falta de percepción de Su presencia.

El temor no siempre nace de la tormenta, sino de creer que estamos solos.

Pedro y la fe que vence al miedo

El apóstol Pedro pidió caminar hacia Jesús sobre las aguas. Mientras mantuvo la mirada en Él, lo imposible ocurrió: caminó sobre el mar. Pero cuando miró las olas, comenzó a hundirse.

Jesús lo sostuvo y calmó el viento. Entonces todos lo adoraron.

La escena enseña una verdad espiritual profunda: la fe mira a Cristo; el miedo mira las circunstancias.

La divinidad de Cristo y la experiencia personal

No basta con oír hablar de Jesús. Es diferente conocerlo personalmente. Él no solo enseña acerca de Dios, revela a Dios. El Verbo se hizo hombre y los que creen reciben la potestad de ser llamados hijos de Dios.

La fe no es teoría religiosa; es encuentro. Y ese encuentro transforma la percepción del peligro, del sufrimiento y hasta de la muerte.

El miedo desaparece en el amor perfecto

El temor ofende la confianza en Dios. Quien ha experimentado la salvación debería vivir sin esclavitud interior, porque el amor perfecto echa fuera el temor.

Muchas personas han vivido experiencias donde Dios los libró repetidamente, demostrando que su protección no es ocasional sino constante. La seguridad nace de comprender que Dios quiere nuestro bien.

Religión, temor y libertad

Las religiones pueden producir miedo, pero la relación con Cristo produce paz. El creyente deja de vivir dominado por amenazas espirituales y aprende a descansar.

La libertad cristiana no es ausencia de problemas, sino presencia de Dios en medio de ellos.

El miedo en la vida cotidiana

El miedo puede dominar la mente y afectar incluso a los niños, generando pánico profundo. También experiencias extremas pueden abrir la puerta a angustias intensas que paralizan la vida.

Por eso es necesario identificar los temores, confesarlos y entregarlos a Dios. El miedo oculto crece; el miedo expuesto pierde poder.

El temor a la muerte

Uno de los mayores temores humanos es morir. Pero en Cristo la muerte deja de ser final para convertirse en paso hacia la vida eterna. El creyente no ignora la realidad de la muerte, pero tampoco la vive con terror.

La esperanza transforma el significado del final.

La oración como camino de liberación

La oración permite entregar los temores a Dios y recibir paz. No es solo pedir protección, sino expresar confianza, gratitud y amor.

En el nombre de Jesús, el creyente encuentra libertad interior. Allí el miedo pierde su dominio y nace una vida guiada por fe.

El mensaje central es sencillo: donde Cristo gobierna, el temor no reina.

Miguel Díez Portada

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

Conocer aquí la biografía de Miguel Díez

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