¿Porque Jesús dice que muchos son llamados y pocos escogidos? // Estamos Contigo
Las llamadas en la vida y en la naturaleza
La vida del ser humano está marcada por constantes llamadas. Desde las más cotidianas, como las de la familia y seres queridos, hasta aquellas que ocurren en la naturaleza, donde los animales se comunican para protegerse, advertir peligros o reproducirse. Cada especie tiene su propia forma de emitir estos llamados, mostrando que la comunicación es esencial para la supervivencia.
Más allá de lo visible, también existen llamados espirituales. Según el mensaje desarrollado en el texto, Dios ha estado llamando al ser humano desde el principio con una invitación clara: buscarle para encontrar vida. Sin embargo, no todas las llamadas conducen al bien; también existen influencias negativas que pueden desviar a las personas hacia el mal.
La llamada divina y sus desafíos
El relato bíblico presenta ejemplos claros del llamado de Dios y la respuesta humana. Uno de los primeros ocurre con Adán, quien tras desobedecer, se esconde por miedo y vergüenza. Aun así, Dios lo busca y le pregunta: “¿Dónde estás?”, mostrando que el llamado divino persiste incluso después del error.
La caída del hombre refleja cómo las decisiones humanas, influenciadas por el engaño o el deseo, pueden alejarnos de ese llamado. Sin embargo, también evidencia que Dios continúa buscando restaurar la relación con la humanidad.
La persistencia del llamado a lo largo de la historia
A lo largo del tiempo, Dios sigue llamando a diferentes personas en medio de contextos difíciles. Caín, Noé y muchos otros reciben advertencias e instrucciones. En el caso de Noé, el llamado se extiende durante años mientras construye el arca, ofreciendo a la humanidad una oportunidad de arrepentimiento.
Este patrón muestra que el llamado divino no es momentáneo, sino constante. A pesar de la corrupción y la violencia, siempre existe una invitación a volver al camino correcto.
El llamado a salir y comenzar de nuevo
Dios no solo llama, sino que también invita a salir de situaciones de error y comenzar una nueva vida. Esto se refleja en el llamado a Abraham, quien deja su tierra y su entorno para seguir un propósito desconocido pero prometedor.
Este tipo de llamado implica fe, renuncia y obediencia. A lo largo de la historia, otros personajes como Moisés también responden a esta invitación, convirtiéndose en instrumentos para liberar y guiar a otros.
Transformación a través del llamado
El caso de Gedeón ilustra cómo el llamado puede transformar a una persona. De ser alguien temeroso y escondido, pasa a convertirse en un líder valiente. Aunque inicialmente duda, recibe señales que fortalecen su fe y le permiten cumplir su misión.
Este proceso muestra que el llamado no depende de las capacidades iniciales, sino de la disposición a responder. La transformación ocurre cuando la persona acepta ese propósito.
Purificación y disposición: el ejemplo de Isaías
El llamado también implica reconocimiento personal. Isaías, al tener una visión divina, reconoce su condición y necesidad de purificación. Tras ser limpiado, responde con disposición: “Heme aquí, envíame a mí”.
Este ejemplo resalta que responder al llamado requiere humildad, conciencia de las propias limitaciones y apertura a ser transformado.
Jesús y el llamado a seguirle
En el Nuevo Testamento, el llamado se hace más directo y personal. Jesús invita a personas comunes, como pescadores, a seguirle. Ellos responden de inmediato, dejando atrás su vida anterior.
Este llamado implica acción inmediata y compromiso. No se trata solo de escuchar, sino de actuar y seguir un nuevo camino.
Llamados y escogidos: una diferencia clave
El texto destaca una diferencia importante: muchos son llamados, pero pocos son escogidos. Ser llamado implica recibir la invitación, mientras que ser escogido implica responder y comprometerse plenamente.
Esta distinción subraya que no basta con oír; es necesario tomar una decisión que transforme la vida.
El pueblo escogido y la relación con Dios
A lo largo de la historia bíblica, Dios escoge a un pueblo no por sus méritos, sino por amor. La relación que busca no es religiosa en el sentido formal, sino personal y profunda.
Esta elección también se extiende a individuos llamados a cumplir roles específicos, como sacerdotes o líderes, mostrando que el propósito divino es tanto colectivo como individual.
El llamado en el presente
El mensaje concluye afirmando que el llamado sigue vigente hoy. Dios continúa invitando a las personas a formar parte de su propósito, pero respeta la libertad de cada uno para responder o no.
Ignorar ese llamado puede generar una desconexión interna, mientras que responder implica entrar en un proceso de transformación y propósito.
La importancia de responder
Responder al llamado es una decisión personal que implica dejar atrás ciertas cosas y comprometerse con una nueva dirección. No es solo una creencia, sino una acción que define el rumbo de la vida.
El texto invita a reflexionar sobre esta realidad: escuchar no es suficiente. La verdadera diferencia está en quién decide responder y permitir que ese llamado transforme su vida.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

