Cómo Obtener la Unción del Espíritu Santo // Miguel Díez
La simbología y necesidad de la unción del Espíritu Santo
Las vasijas espirituales deben estar llenas del aceite del Espíritu Santo, que simboliza la gracia salvadora y vivificante de Dios, y no de dinero ni de posesiones materiales. El aceite y el vino representan la unción divina y la sangre de Cristo, que limpian de todo pecado y otorgan gozo y plenitud espiritual. La fe es el canal que nos permite recibir esta unción, fortaleciendo nuestra capacidad para vencer las dificultades del mundo y realizar milagros, tal como lo afirma la primera epístola de Juan. Sin esta unción, los creyentes son como vasijas de barro, limitados e incapaces de manifestar el poder de Dios en sus vidas.
Transformación y poder de la unción
La transformación de Pedro es un ejemplo vivo de la fuerza de la unción. Antes de recibir el Espíritu Santo, Pedro negó a Jesús y vivía con miedo; después, realizó milagros, sanó a enfermos y convirtió a muchos al Señor. La unción permite experimentar manifestaciones sobrenaturales que superan cualquier poder humano, ciencia o riqueza, conectando al creyente con los dones divinos del Espíritu. Pentecostés es un punto clave en la historia del cristianismo, donde la caída del Espíritu se manifestó con lenguas de fuego, generando arrepentimiento, convicción de pecado y un celo santo que transformó la vida de los primeros creyentes.
Manifestaciones sobrenaturales y milagros
La unción del Espíritu Santo hace posible la sanidad, liberación de opresión espiritual y milagros en congregaciones y campañas evangelísticas. Llena el corazón de amor, gozo, paz y un arrepentimiento genuino, y permite depender del poder divino más que de la sabiduría humana o la habilidad personal. La unción no se limita a lo espiritual, sino que se expresa también en la música y el ministerio: jóvenes que tocan instrumentos o cantan sin técnica formal pueden transmitir un impacto espiritual profundo, demostrando que la unción transforma la técnica en verdadera expresión de adoración y ministerio.
Discernimiento y revelación espiritual
Más allá de los dones visibles, la unción otorga discernimiento y revelación espiritual. Permite conocer la verdad, discernir los corazones y recibir guía directa de Dios. Sin ella, la lectura de la Biblia o la práctica religiosa no garantiza un cambio real. La unción enseña, revela lo necesario para la vida diaria, fortalece la fe y protege de enseñanzas erróneas, ayudando a que el creyente actúe conforme a la voluntad de Dios en su matrimonio, familia y ministerio.
Renovación constante y oración por la unción
La unción del Espíritu Santo no es un evento único, sino un proceso continuo. Es necesario buscar diariamente ser llenos de su Espíritu, pedir que rompa todo lo carnal y transforme el corazón, y reconocer que solo con su poder se pueden realizar obras de salvación y manifestar la luz de Cristo en el mundo. La oración y la apertura al Espíritu permiten que los creyentes sean instrumentos vivos de Dios, llenos de gracia, sabiduría y poder para impactar vidas y glorificar su nombre.
Conclusión
La unción del Espíritu Santo es esencial para la vida cristiana. No se trata solo de conocimientos o prácticas religiosas, sino de recibir y depender del poder divino que transforma, capacita y libera. La fe, el discernimiento, la oración y la renovación constante permiten que el creyente se convierta en una vasija llena de aceite, capaz de manifestar milagros, guiar con sabiduría y transmitir el amor de Dios al mundo. Sin la unción, la vida espiritual permanece limitada; con ella, se abre la puerta a una experiencia plena de gracia, poder y libertad en Cristo.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

