No te pierdes el sentido común // Miguel Díez
La importancia del sentido común
La vida moderna está llena de ejemplos de insensatez que derivan de la falta de sentido común. Casos como el de cinco millonarios que murieron en un accidente de submarino tras embarcarse en una aventura peligrosa muestran cómo la vanidad y la soberbia pueden llevar a situaciones autodestructivas. El sentido común es un don fundamental de la sabiduría humana, estrechamente relacionado con la conciencia, que nos advierte de lo que es bueno o malo y nos permite tomar decisiones informadas para evitar consecuencias negativas. La falta de sensatez puede llevar a accidentes, enfermedades y problemas en la vida cotidiana, desde la alimentación hasta el matrimonio, por lo que su cultivo es esencial para una vida equilibrada.
El dominio propio y la vida equilibrada
El dominio propio es clave para mantener la cordura y actuar con prudencia. Una persona sin control sobre sus impulsos puede ser fácilmente engañada y manipulada, cometiendo errores que generan sufrimiento propio y ajeno. La mansedumbre y la prudencia permiten responder adecuadamente a las ofensas y evitar conflictos innecesarios, y son fundamentales para vivir en paz consigo mismo y con los demás. Cultivar el dominio propio ayuda a evitar decisiones impulsivas que pueden afectar negativamente la vida familiar, social y laboral.
Responsabilidad y formación del sentido común
En la educación de los hijos, enseñar responsabilidad y hábitos simples fomenta el desarrollo del sentido común. Los niños que reciben todo hecho por sus padres tienden a volverse egoístas y caprichosos, y cuando crecen, enderezarlos es mucho más difícil. Delegar responsabilidades y enseñarles a cuidar de sí mismos y de su entorno les permite crecer como personas capaces de tomar decisiones acertadas y de ayudar a los demás. Medir las propias fuerzas y reconocer las capacidades de otros también es una muestra de sensatez y humildad que evita conflictos y errores innecesarios.
La sociedad y la pérdida de sentido común
La sociedad actual muestra signos de pérdida de sensatez, confundiendo el bien y el mal en diversos ámbitos. La política debería reflejar el sentido común de los votantes, pero a menudo promueve populismo y decisiones sin conciencia. La falta de juicio y la soberbia llevan a la corrupción, la decadencia moral y a la elección de líderes incapaces de gobernar con prudencia. La historia demuestra que cada pueblo cosecha según su sentido común, y que la insensatez colectiva puede derivar en problemas graves para toda la sociedad.
La sabiduría divina frente a la insensatez humana
La verdadera sabiduría se encuentra en la relación con Dios y en seguir a Cristo, quien guía hacia la paz y la sensatez. La sabiduría del mundo, basada únicamente en intereses humanos, se considera insensatez frente a los principios divinos. La vida adquiere sentido cuando se vive con humildad, fe y respeto hacia Dios, y cuando se cultiva la conciencia de lo que es bueno y correcto. La fe no es solo una idea, sino una experiencia que transforma la mente y el corazón, reemplazando el egoísmo y la soberbia por pensamientos y acciones alineados con la voluntad divina.
La fe, la oración y las virtudes
El desarrollo espiritual requiere la práctica constante de virtudes como el dominio propio, la paciencia, la piedad y el amor fraternal. La comunión con Dios fortalece estas virtudes y permite enfrentar las tentaciones y desafíos de la vida diaria. La oración es una herramienta para pedir protección, guía y fortaleza, y para interceder por quienes están atrapados en la insensatez. Cultivar la fe y las virtudes asegura que las decisiones estén orientadas por la conciencia, la justicia y el bien común, protegiendo a la persona de caer en la locura y la confusión moral que caracteriza a la sociedad contemporánea.
Conclusión
El sentido común no es simplemente un conocimiento práctico, sino una combinación de prudencia, conciencia y fe que permite vivir de manera equilibrada y justa. Su ausencia conduce a errores personales y sociales, mientras que su cultivo fortalece la vida familiar, la sociedad y la relación con Dios. Desarrollar sentido común, dominio propio y virtudes espirituales es esencial para enfrentar los desafíos del mundo moderno, tomar decisiones correctas y vivir con propósito y sabiduría.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

