De creyentes a discípulos: el llamado de Jesús hoy // Charlas Bíblicas
Introducción al Discipulado: Formando Siervos y Obreros del Reino
La tertulia de amigos en Radio Solidaria y Solidaria Televisión contó recientemente con la participación de Miguel Díaz, quien está inmerso en un nuevo curso anual de discipulado de la Iglesia Cuerpo de Cristo. Este curso tiene como objetivo preparar obreros y capacitarlos para servir mejor en el ministerio, enfatizando que el llamado de Dios va más allá de la predicación del evangelio: también implica formar discípulos auténticos.
La Gran Comisión y el Discipulado
El propósito del evangelio no es solo sumar creyentes; hacer discípulos significa transformar vidas. Jesús no busca solo creyentes superficiales, pues incluso los demonios creen y tiemblan, sino personas que se dejen escoger y se conviertan en sus discípulos (Juan 1). La gran comisión es doble: predicar el evangelio a toda criatura y hacer discípulos. Ningún sistema religioso, por sí solo, puede salvar; solo Jesucristo, a través de la fe, ofrece salvación.
El discipulado requiere desprendimiento del mundo y consagración a Dios, siguiendo el ejemplo de Abraham. Los discípulos deben ser escuderos del Señor, aprendiendo a servir y obedecer antes de aspirar a ser “caballeros del Rey”, participando en una comunión íntima con Cristo. Así, la formación espiritual empieza con la disciplina y el servicio, elementos esenciales para crecer en el ministerio.
Disciplina, Fe y Obras
Ser discípulo implica asumir una disciplina integral que abarca actitudes, hábitos y acciones. La disciplina no es un castigo, sino un método que combina exhortación, corrección y enseñanza, similar a la formación militar o artística. La vida de un discípulo requiere esfuerzo, valentía y sacrificio.
La fe verdadera se evidencia a través de las obras de amor. Como dice Santiago, “la fe sin obras está muerta”, y Pablo enfatiza en Gálatas que lo importante no es la tradición o el ritual, sino la fe que obra por amor. La santificación no proviene solo del conocimiento intelectual, sino de la acción guiada por el Espíritu Santo y la obediencia a Cristo.
Humildad y Obediencia en el Ministerio
La formación de ministros no depende de títulos académicos ni reconocimiento social, sino de la humildad, el amor y la obediencia a Dios. La “titulitis” intelectual o religiosa puede desviar del verdadero discipulado. Pablo es el ejemplo supremo: renunció a sus derechos, se humilló y se consagró radicalmente al servicio de Cristo, demostrando que la autoridad espiritual viene del Espíritu Santo y no de las credenciales humanas.
La Relación Entre Apóstoles y la Verdad
Los discípulos deben vivir la verdad más allá de los sentimientos personales. La relación entre los apóstoles muestra respeto mutuo, obediencia y humildad, incluso cuando la verdad confronta. Discipular implica guiar a otros con la guía del Espíritu Santo, enseñando con el ejemplo y llevando a los corazones al arrepentimiento.
Hipocresía y Vida Verdadera
La hipocresía es uno de los mayores males en los ministerios actuales. Enseñar sin vivir la verdad socava el discipulado. La experiencia, junto con la fe, es fundamental: ver y experimentar las obras de Dios fortalece la convicción y forma discípulos genuinos. Jesús y Pablo muestran que cualquiera, sin importar su pasado, puede ser transformado y formar parte del ejército de discípulos.
El Discipulado en la Práctica
Jesucristo llamó a sus discípulos a dejarlo todo y seguirlo, como Mateo, que abandonó su negocio para seguir a Cristo. La verdadera pasión por Dios se refleja en el servicio, en la obediencia y en la entrega total de la vida al Señor.
Se invita a los interesados a participar en el discipulado en la Iglesia de Alcalá, que se realiza de lunes a jueves a las 8:30, así como en el retiro de Ester en Montes de Toledo, que se llevará a cabo del 18 al 20 de septiembre, y en otros congresos y encuentros internacionales en Italia, Argentina y Suiza. Estas experiencias fortalecen la fe, la formación y el servicio de los creyentes.
Discipulado y Contexto Global
El mundo espiritual y la historia muestran que Dios permite ciertos eventos para cumplir su plan, incluso en medio de conflictos políticos y sociales. A través de la oración, la disciplina y la fidelidad, los creyentes pueden mantenerse firmes, apoyando la verdad y mostrando amor al prójimo, especialmente a Israel y al pueblo de Dios.
Conclusión
El discipulado es un llamado a vivir la fe con humildad, obediencia, disciplina y amor. No se trata solo de conocimiento, títulos o reconocimiento, sino de transformar vidas y formar siervos que reflejen a Cristo en todos los aspectos de la vida. La oración y la comunión con Dios son la base de todo proceso de formación, y cada discípulo tiene la responsabilidad de vivir la verdad que predica.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

