Distintas Maneras de Honrar a Dios // Miguel Díez
Críticas a la enseñanza en los colegios
La educación que reciben los niños y jóvenes no solo transmite conocimientos académicos, sino también valores y principios. Se ha criticado que muchos colegios actuales descuidan la formación espiritual y moral, enseñando ideas que pueden deshonrar a Dios, al prójimo, a los padres y a las autoridades. La verdadera educación debe fomentar el respeto, la ética y la responsabilidad, preparando a los estudiantes no solo para enfrentar exámenes, sino para vivir con integridad y honradez en todos los aspectos de la vida.
Soberbia y humildad
La historia espiritual nos enseña a contrastar la soberbia con la humildad. La soberbia de Satanás lo llevó a la caída, demostrando que el orgullo y la arrogancia destruyen la relación con Dios y con los demás. Por el contrario, la humildad de los siervos de Dios permite reconocer nuestras limitaciones, aprender de los demás y actuar con amor y justicia. La verdadera grandeza no se mide por el poder o el reconocimiento, sino por la capacidad de servir, obedecer y honrar a Dios en todo momento.
Historia de Abimelec
Abimelec, un hombre que alcanzó el poder mediante el asesinato y la manipulación, fue elegido rey por los habitantes de Siquem. Este relato nos muestra que la autoridad basada únicamente en intereses humanos y egoístas es peligrosa y efímera. La historia nos recuerda la importancia de buscar líderes que actúen con rectitud y justicia, y nos invita a reflexionar sobre cómo la ambición sin valores puede traer destrucción y deshonra a la comunidad.
Parábola de los árboles
La parábola de los árboles que eligieron rey enseña que la verdadera sabiduría está en reconocer la voluntad de Dios sobre las ambiciones personales. El olivo, la higuera, la vid y la zarza rechazaron la honra política porque entendieron que su principal deber era honrar a Dios. Esta historia nos invita a priorizar la obediencia, la integridad y la fidelidad sobre la búsqueda de poder, prestigio o reconocimiento humano, recordándonos que la honra divina siempre debe ser nuestra prioridad.
Ofrendas y pastores
En la congregación, se reconoce la entrega y sacrificio de los pastores que no dependen de un sueldo, sino que dedican su vida por completo a la obra de Dios. Las ofrendas que se hacen para apoyarlos no solo cubren necesidades materiales, sino que también son un acto de gratitud y respeto hacia quienes guían espiritualmente a la comunidad. Esta dedicación refleja un servicio desinteresado, recordándonos que la verdadera vocación pastoral busca servir y no ser servido.
Honrar a Dios
Honrar a Dios implica mucho más que palabras; se manifiesta en actos concretos como la alabanza, la adoración, el cumplimiento de promesas y la obediencia diaria. Invocar a Dios en tiempos de angustia, dedicar nuestras primicias y cumplir con nuestros compromisos son formas de expresar nuestra gratitud y respeto. La motivación de estos actos debe ser siempre amor y justicia, y no el deseo de reconocimiento o beneficio personal, pues la honra auténtica proviene del corazón y no de la apariencia.
Honrar a los padres y al prójimo
Honrar a los padres es un mandamiento que trae bendición y larga vida, pero también es un principio que nos enseña a respetar y cuidar a quienes nos rodean. La humildad es el fundamento de este respeto, porque nos permite reconocer el valor de los demás sin buscar destacar sobre ellos. La honra del esfuerzo, la fidelidad y la obediencia a Dios y al prójimo genera autoridad y bendición, y nos recuerda que la verdadera grandeza radica en servir y amar, siguiendo el ejemplo de Jesús, quien mostró mansedumbre y humildad en cada acción.
Honrar la sabiduría y la fidelidad
La sabiduría y la fidelidad son virtudes que deben ser utilizadas para ayudar a otros y mejorar la comunidad. Honrar la sabiduría significa aplicarla con responsabilidad y compasión, buscando el bienestar de quienes nos rodean. La fidelidad, por su parte, asegura la confianza y la estabilidad en nuestras relaciones y compromisos. Cumplir nuestras promesas, respetar los pactos con Dios y actuar con rectitud atrae bendición y misericordia, fortaleciendo nuestra vida espiritual y nuestra convivencia con los demás.
Honradez económica
La honradez económica es un reflejo de nuestra integridad y respeto hacia Dios. Las ofrendas deben entregarse con sinceridad y dedicarse exclusivamente a la obra de Dios, sin buscar beneficio personal. Engañar con los recursos de la iglesia deshonra a Dios y destruye la confianza de la comunidad. Por el contrario, quienes actúan con honradez reciben autoridad y bendición. Los recursos deben ser usados para necesidades legítimas, reparación de espacios y apoyo a quienes lo necesitan, demostrando que la verdadera riqueza está en compartir y servir.
Peticiones a Dios
La oración y la petición a Dios son formas de honrarlo y fortalecer nuestra relación con Él. Pedimos bendición para los hermanos, ayuda para obedecer y perfeccionamiento espiritual para vivir en amor y fidelidad. También pedimos que Él elimine lo que nos estorba en nuestra vida espiritual, guiándonos hacia la perfección en Cristo. La gratitud y la intercesión son actos de honra que reflejan nuestro compromiso de vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, buscando siempre agradarle y servir a la comunidad con amor y dedicación.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

