El Misterio de la Unidad // Miguel Díez – Retiro Nehemías 2023

El Misterio de la Unidad // Miguel Díez – Retiro Nehemías 2023

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El misterio de la Trinidad y la unidad divina

El misterio de la unidad es uno de los más impresionantes que el Señor nos revela. Se refiere a la unidad entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, quienes actúan juntos en la creación y en todas sus obras con perfecta unanimidad. El amor perfecto que une al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo forma un solo Dios sin fisuras, reflejándose en la acción triple de Dios. El matrimonio también ejemplifica esta unidad, ya que un hombre y una mujer diferentes se unen para formar una sola carne, mente y corazón, un milagro que solo el Señor puede producir. La relación matrimonial muestra cómo la diversidad puede unirse en una misma mente, sentir y espíritu, reflejando la unanimidad que Cristo puede lograr.

El misterio de la vida y la formación celular

El misterio de la vida se manifiesta cuando una célula espermatozoide y una célula óvulo se unen para crear una nueva vida. Este proceso, que solo Dios puede explicar, es un ejemplo de unidad y creación. La unión matrimonial refleja esta unidad divina y se comprende solo a través de la fe. La célula resultante, el zigoto, se divide en dos y luego en tres, mostrando un paralelo con la señal trinitaria.

La unidad biológica y la obra de Dios

Las células se multiplican y se especializan en distintos órganos del cuerpo, trabajando juntas para mantener la salud. Las células sanguíneas, como glóbulos rojos y blancos, cumplen funciones de defensa y protección, mostrando la unidad biológica que refleja la obra de Dios.

La naturaleza trinitaria del ser humano

Dios diseñó al ser humano con cuerpo, alma y espíritu. El pecado provoca una división interior que puede causar enfermedades psicosomáticas. La unidad se logra cuando el espíritu gobierna al alma, el alma al cuerpo, y el espíritu del hombre se somete al Espíritu de Dios, recuperando así la armonía y la unidad.

El plan divino de reunión en Cristo

Jesucristo vino a restaurar la unidad del ser humano. Dios nos bendijo con toda bendición espiritual en Cristo y nos escogió antes de la fundación del mundo. Su plan es reunir a todos los predestinados como hijos eternos, basado en la unidad en Cristo y en la riqueza de su gracia. Todo lo creado será reunido en Cristo, salvo quienes rechacen esa unidad. La creación sufre a causa del pecado, pero Dios mantiene su proyecto de reunificación en Cristo, y quien no está con Él está contra Él, por lo que es vital comprometer el corazón totalmente a Cristo.

La unidad de la iglesia y señales celestiales

La unidad de la iglesia es un ejemplo glorioso que Dios desea cumplir. En septiembre de 2017 apareció en el cielo una señal con una mujer vestida del sol, la luna bajo sus pies y una corona de 12 estrellas, simbolizando la unidad futura de la iglesia.

Símbolos celestiales y la iglesia apostólica

La constelación de Virgo embarazada con Júpiter en su vientre representa la iglesia apostólica. El sol, simbolizando a Cristo, ocupa el lugar de Júpiter, indicando la luz eterna y la iglesia postrera. Las 12 estrellas simbolizan a mensajeros que guían hacia Cristo, y la señal de Virgo en 2017 llama a la unión apostólica y a formar un cuerpo de 12 apóstoles ungidos. La iglesia formada así tendrá luz propia y superará la dependencia de las religiones intermediarias, y los creyentes se convertirán en luminares del sol eterno.

El avivamiento final y la obra del Espíritu Santo

El gran avivamiento multiplicará al pueblo de Dios con miles de pastores, maestros y evangelistas ungidos. Traerá sanidades, milagros y prodigios, como en la iglesia original. La iglesia final tendrá 12 apóstoles obedecidos y respetados por miles de pastores y evangelistas confirmados por el Espíritu Santo.

Eventos históricos y números bíblicos

La liberación de Jerusalén en el año 67 y eventos posteriores muestran la importancia de los números bíblicos como 50, 100 y 70. El pacto de Balfour y la historia de Israel reflejan la matemática divina y la planificación de Dios para cumplir su propósito.

La caída del individualismo en la iglesia

El amor en la iglesia se enfrió por el individualismo y el orgullo, contrario a la unidad deseada por Dios. La institucionalización del cristianismo con Constantino y la creación del papado afectaron la unidad, aunque siempre hubo un remanente fiel que mantuvo la verdadera adoración.

La unidad apostólica y el milagro de Pentecostés

La Iglesia Apostólica original vivió una unidad inexplicable, compartiendo todo en común. El milagro de Pentecostés no fue solo la conversión de miles ni las lenguas de fuego, sino la renuncia a bienes materiales y entrega total a los apóstoles, reflejando verdadera unidad y entrega a Cristo.

Renuncia material y justicia distributiva

Todo pertenece a Dios y nada es propio, incluyendo tiempo, dinero, familia y talentos. La renuncia a bienes materiales implica superar el orgullo y ego. La justicia distributiva se da según la necesidad y la fidelidad, considerando factores distintos según cada situación y responsabilidad.

Unidad verdadera vs. unión diabólica

La unidad perfecta glorifica a Dios y atrae a otros. Sin embargo, la unidad también puede ser diabólica cuando persigue intereses egoístas o destructivos, como en el caso de grupos históricos derrotados. La unidad de Cristo implica un corazón y alma que laten con Jesús, con un mismo pensar y sentir.

La comunidad cristiana y el ejemplo bíblico

La comunidad de creyentes en Hechos 4 vivía de un corazón y alma, compartiendo todo y sin reclamar propiedad personal. Esta forma de vida ha sido reproducida en familias y grupos de amigos, manifestando milagrosamente el misterio de la unidad. La verdadera unidad sigue la visión de Jesús: un solo Señor, una fe, un pan, y todo compartido.

Comunidades modernas y el reino de Dios

El amor verdadero no busca lo propio, sino que comparte todo. Comunidades como Remar y los menonitas en Paraguay han sobrevivido y sido bendecidas, mostrando la manifestación del reino de Dios. Han crecido ayudando a otros, aunque todavía buscan expandir la visión de evangelización y unidad.

La naturaleza de la verdadera unidad

La unidad es un movimiento vivo sin fronteras, accesible a todos sin importar pasado o creencias. Se basa en gracia, amor, libertad y ausencia de posesión, incluso en relaciones matrimoniales. La unidad milagrosa de hermanos y amigos refleja un cuerpo unido como el de Cristo, sin contiendas ni envidias.

La unidad espiritual y el amor a muerte

La unidad del espíritu se logra con humildad, mansedumbre y paciencia, y se caracteriza por servicio desinteresado. La unidad se produce cuando los miembros del cuerpo de Cristo comparten el espíritu de Jesús, mostrando un amor a muerte dispuesto a sacrificar la vida por los hermanos, siguiendo el ejemplo de Cristo.

El llamado a la unidad en los tiempos finales

Muchos cristianos buscan mantener individualismo, economía o talentos propios en lugar de compartir todo. La unidad es un milagro que Cristo hace realidad y se debe invocar para participar en este gran milagro final. Las iglesias deben superar barreras religiosas y trabajar unidas, formando un solo cuerpo en Cristo y siendo parte de esta primicia de unidad.

Miguel Díez Portada

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

Conocer aquí la biografía de Miguel Díez

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