Dios Hace Todo Nuevo: Viviendo Cada Día en lo Nuevo del Espíritu – Miguel Díez
La maldad creciente y el control soberano de Dios
El avance de la maldad en el mundo es evidente y parece intensificarse día a día, tal como Jesús anunció. El ser humano vive rodeado de influencias que buscan sembrar pánico, terror y desesperación. El príncipe de este mundo intenta manipular las emociones y mantener a la humanidad en un estado constante de miedo. Sin embargo, la Escritura recuerda una verdad inquebrantable: Dios sigue en control absoluto. Aunque la oscuridad avance, los hijos del reino reciben diariamente buenas noticias, señales de su presencia y su fidelidad. En medio de la turbulencia, el creyente puede descansar en que el gobierno supremo de Dios no ha sido alterado ni por un instante.
Nada hay nuevo debajo del sol… para el ser humano
Eclesiastés enseña que lo que pasó volverá a pasar; la historia es un ciclo que se repite. Guerras, enfermedades, crisis, conflictos familiares y tragedias personales han ocurrido desde el inicio de la humanidad. Pero, aunque objetivamente nada sea nuevo, subjetivamente cada experiencia lo es para quien la vive. Un matrimonio es nuevo para los novios, aunque millones ya lo hayan experimentado. Una enfermedad es un golpe doloroso, aunque sea común en la humanidad. La muerte de un ser querido es devastadora, aunque sea una realidad universal. Esta tensión entre el tiempo repetitivo y la vivencia personal crea la sensación de que lo cotidiano es extraordinario para cada individuo.
Satanás repite, Dios innova
El texto subraya que Satanás es incapaz de crear; solo puede repetir patrones de maldad ya conocidos. Su obra es siempre la misma: engaño, destrucción y caos. En contraste, Dios se revela como un creador inagotable, que produce novedades para sus hijos y que está preparando nuevos cielos y nueva tierra. La clave está en dónde ponemos nuestro enfoque: vivir atrapados en el ciclo repetitivo del tiempo humano, o abrir el corazón a la innovación divina que se manifiesta en quienes buscan su presencia.
La novedad divina y el corazón nuevo
Dios promete cosas nuevas a los que las desean. En Ezequiel 36 anuncia que dará un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Esta obra se compara con un “trasplante divino”, en el que Dios mismo arranca el corazón endurecido y coloca en su lugar el corazón de Cristo. Esta renovación permite que la voluntad de Dios pueda cumplirse en nosotros, porque nadie puede obedecerle por sus propias fuerzas. Solo cuando su Espíritu opera en lo profundo de nuestro ser, podemos desear y hacer lo que a Él le agrada.
La nueva criatura en Cristo
Según 2 Corintios 5:17, quien está en Cristo se convierte en una nueva criatura. Lo viejo no solo se guarda o se tapa: se borra, desaparece y nace algo completamente nuevo. No obstante, algunos vuelven a permitir que el viejo hombre resurja, lo cual se convierte en una tragedia espiritual. El bautismo en aguas confirma la fe, pero es el arrepentimiento verdadero el que marca la diferencia. Ese arrepentimiento implica odiar la perversión del corazón viejo, sentir dolor por el pecado y rendirse de verdad ante Dios.
El bautismo del Espíritu Santo y la vida sobrenatural
La experiencia del bautismo del Espíritu Santo es descrita como única para cada persona. Es un encuentro interior profundo, lleno de pureza y santidad, que trae consigo una presencia tangible de Dios. Hablar en lenguas se presenta como una “santa locura” que rompe el orgullo intelectual y permite que el creyente se edifique a sí mismo. Cantar y orar en lenguas se percibe como una conexión directa con la presencia divina, un canal que permite experimentar el poder del Espíritu más allá de la razón humana.
Dones, frutos y la vida guiada por el Espíritu
Los dones del Espíritu Santo incluyen sanidades, liberaciones e interpretación de lenguas, manifestaciones que muestran el poder sobrenatural de Dios. Pero además de los dones, están los frutos: amor, gozo, paz. Estos frutos fluyen de manera natural en quienes viven sometidos al Espíritu. La vida guiada por Él es espontánea, creativa y alejada de ritualismos vacíos. La adoración se vuelve viva, fresca y libre, expresada incluso mediante música y canto inspirados en lenguas celestiales.
La justicia divina en medio del caos mundial
A pesar de que el mundo camina hacia tragedias mayores —guerras, terremotos, desastres— el creyente escucha el “violín celestial” y canta al Señor en medio del caos. Dios promete que hará justicia, como enseña la parábola de la viuda insistente y el juez injusto. A través de la oración, los creyentes piden que Dios revele lo oculto, exponga la maldad y traiga luz donde hay tinieblas. La oración se convierte en arma espiritual para clamar por justicia tanto personal como nacional.
Tesoros viejos y nuevos del reino
El Señor es presentado como un padre que saca de su tesoro cosas viejas y nuevas. Las palabras antiguas que marcaron la vida espiritual de una persona vuelven como tesoros renovados para dar dirección, ciencia y sabiduría. A la vez, Dios entrega tesoros nuevos: revelaciones, promesas y palabras oportunas. Aunque Eclesiastés dice que nada es nuevo “debajo del sol”, la novedad divina proviene de “encima del sol”, del trono de Dios, donde diariamente Él produce cosas nuevas para millones de sus hijos.
Fuerzas renovadas y el llamado a la juventud espiritual
La vejez no limita a quien está en Cristo. La Biblia afirma que los jóvenes se cansarán, pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas. El mensaje enfatiza que Dios desea que sus hijos vivan con un corazón de niño: abiertos, sensibles, confiados y llenos de energía espiritual. Cada día puede ser una oportunidad para estrenar fuerzas nuevas si el Espíritu Santo nos renueva desde dentro.
La profecía del retorno a Israel
Se menciona la profecía acerca de los cautivos de Sefarad (España), quienes repoblarán el Negev en Israel. Según este mensaje, llegará el tiempo en que todos los judíos del mundo regresarán a Israel y quien quede fuera será castigado. Ya se observan señales de este retorno, como la salida de judíos franceses debido al creciente antisemitismo. Dios promete provisión en este proceso: ríos en el desierto y agua en la soledad para su pueblo escogido.
El propósito espiritual de los viajes a Israel
El viaje a Israel se presenta como un acto de amor hacia el pueblo judío. El objetivo es apoyar, traer paz y pedir perdón por el antisemitismo histórico de España. Se recuerda que la salvación proviene de los judíos, y que Jesús, los apóstoles y los profetas pertenecen a ese pueblo. También se relata el testimonio de un rabino que estuvo muerto, vio a Jesús y su vida cambió. Todo esto se muestra como evidencia del mover espiritual que Dios está realizando.
La revelación profética y el arca del testimonio
Otra revelación mencionada es la futura aparición del arca del testimonio, supuestamente escondida por Jeremías. Su manifestación estaría relacionada con la aparición del falso profeta y el falso Mesías que engañarán al pueblo judío, lo que se describe como “el pacto con la muerte”. Esta expectativa forma parte de una visión profética del final de los tiempos.
La llamada a vivir en la novedad del Espíritu
El mensaje invita a las personas a dejar la rutina, la repetición y la vida automática para entrar en la novedad constante del Espíritu de Dios. Significa soltar lo superficial, descartar lo que no nutre el alma y permitir que el Espíritu guíe cada paso. La Palabra de Dios debe prevalecer sobre tradiciones y costumbres humanas. La unidad entre creyentes se vuelve esencial, no alrededor de denominaciones, sino alrededor del nombre de Yahvé.
La liberación de la condenación y la vida nueva en Cristo
Finalmente, se recuerda que no hay condenación para los que están en Cristo. Toda culpa y acusación desaparecen cuando el creyente se apoya en su Dios. Cristo ha hecho santos a los suyos, y el llamado es dejar atrás las tradiciones vacías, las repeticiones religiosas y las costumbres humanas. Dios desea renovar cada área de la vida —matrimonio, familia, carácter— para hacer todo completamente nuevo. Satanás imita y repite, pero Dios crea e innova día tras día. Por eso se ora para que Él arranque las raíces viejas, haga nuevas a las personas como niños y derrame bendición sobre su iglesia, porque Jesús es eternamente nuevo, glorioso y creador sin fin.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

