La Palabra para Hoy – Juan 13:17
“Si sabéis estas cosas, bienaventurados sois si lo hacen”
Juan 13:17
Introducción
Jesús nos recuerda que no basta con conocer la verdad; la verdadera bienaventuranza está en vivirla. Este devocional nos llama a examinarnos con honestidad y a cuidar nuestro corazón para no caer en una fe solo de apariencia, sino en una vida llena del poder y la presencia de Dios.
Devocional
El mayor peligro para el Cristiano no es solamente el pecado sino caer en la religiosidad.
En qué consiste lo que llamamos de religiosidad es en tener una apariencia nada más y no tener la vida, es tener apariencia de piedad y con la práctica negar la eficacia de la misma, en aprender de memoria ciertos rituales externos en cuanto hay ausencia de santidad e integridad de vida interna.
Por eso Jesús condenó el judaísmo, porque aunque ellos eran perfectos en la práctica externa, en lo interno dejaban mucho que desear, hasta el punto que los llamó sepulcros blanqueados. Es muy fácil unirse a un grupo de buena gente y copiar las prácticas externas, pero al salir de ahí volver a ser la misma persona, tener las mismas prácticas, los mismos pensamientos equivocados de la misma manera como en el pasado.
Jesús maldijo la higuera, es estéril porque tenía solo hojas y no frutos. Pura hoja significa pura apariencia. De nada sirve hacer cultos rimbombantes con luces psicodélicas porque no pasan de movimientos muchas veces externos, si es que Cristo y su presencia no está en ese lugar.
Hoy la iglesia está siendo contaminada con mucha religión y poca vida. La religión está llena de opinión, por eso estamos divididos en tantos segmentos, porque uno cree así y el otro cree de otra manera. Jesús dijo: “Permanezcan en mí y llevéis muchos frutos y seáis así mis discípulos”.
Los hijos de Dios que no se dejan atrapar por la religiosidad llevan mucho fruto: los frutos del Espíritu en primer lugar —amor, paz, paciencia, longanimidad, bondad, fe, templanza— y también frutos de almas ganadas para Jesús.
No te conviertas apenas en un religioso. Dios la repugna tanto como el pecado. Él es vida y es poder.
Que Dios te bendiga.
Conclusión
Dios no busca hojas, busca fruto. No busca apariencia, busca un corazón rendido. El llamado de Jesús sigue vigente hoy: permanecer en Él para vivir una fe auténtica, transformadora y llena de vida. Examinemos nuestra caminata cristiana y pidamos al Señor que quite toda religiosidad vacía y nos llene de Su Espíritu.
Oración
Señor Jesús,
hoy venimos delante de Ti reconociendo que muchas veces hemos caído en la apariencia y no en la vida. Perdónanos por practicar una fe externa cuando Tú anhelas transformar nuestro interior. Arranca de nosotros toda religiosidad vacía y llénanos de Tu Espíritu Santo. Ayúdanos a permanecer en Ti, a dar mucho fruto y a vivir una vida que glorifique Tu nombre. Queremos ser más que religiosos, queremos ser verdaderos discípulos.
En el nombre de Jesús. Amén.

