La urgencia de experimentar cambios // Miguel Díez

La urgencia de experimentar cambios // Miguel Díez

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La urgencia de realizar cambios en nuestra vida

La necesidad de realizar cambios en la vida personal puede convertirse en un asunto urgente. En situaciones extremas, modificar determinados hábitos puede llegar a determinar la supervivencia de una persona, especialmente cuando existen prácticas perjudiciales que ponen en peligro la salud.

El texto relata el caso de un joven que, a pesar de recibir una advertencia sobre sus hábitos alimenticios nocturnos y sobre la necesidad de ejercer dominio propio, sufrió un infarto y falleció pocos días después. Su muerte prematura significó también la interrupción de la obra que Dios tenía planeada realizar a través de su vida.

El dominio propio es presentado como una virtud que debe ser solicitada a Dios para poder negarse a aquello que causa daño físico. El cuerpo humano no pertenece simplemente al individuo, sino que es considerado templo del Espíritu Santo, por lo que atentar contra la propia salud física se interpreta como un atentado contra Dios.

Por esta razón, se recomienda abandonar productos perjudiciales como las bebidas azucaradas, los dulces y los alimentos fritos. También se advierte que el marketing alimentario está diseñado para despertar la glotonería mediante el uso de aditivos como el azúcar en una gran variedad de productos.

La prioridad en la alimentación debe ser aquello que conviene al cuerpo y no únicamente aquello que resulta agradable al gusto. Para alcanzar ese discernimiento se plantea la necesidad de pedirlo a Dios.

Reparar las grietas de nuestra vida

En el año dieciocho del reinado de Josías, el rey envió a Safán, hijo de Azalía y nieto de Mesulán, a la casa de Yahvé. Safán debía reunirse con el sumo sacerdote Hilcías para recoger el dinero entregado por el pueblo a los guardianes de la puerta.

Los fondos debían ser entregados a los encargados de las obras de reparación de la casa de Yahvé, con el propósito de restaurar las grietas que presentaba el edificio. Esta situación permite establecer una relación con la necesidad de reparar también aquello que se encuentra deteriorado en la vida de las personas.

La necesidad de reparación no se limita a edificios o locales de culto. Las personas son consideradas como las verdaderas casas que necesitan una renovación constante. Cuando aparecen grietas o moho, es necesario prestarles atención, de manera semejante a lo que sucedía con la lepra en la antigüedad.

Cuando se detectaba lepra, la persona debía acudir al sumo sacerdote para que evaluara la situación y determinara las medidas correspondientes. En determinados casos podía aplicarse disciplina, exponer al afectado al sol o apartarlo de la comunidad. Si una casa estaba completamente contaminada por moho, el protocolo establecía que debía ser quemada.

De esta manera, reparar las grietas puede exigir cambios importantes e incluso radicales. No siempre resulta sencillo transformar aquello que se ha deteriorado, pero la reparación requiere actuar sobre el problema antes de que llegue a afectar completamente la estructura.

Restauradores de vidas y templos humanos

Dios busca obreros que puedan actuar como restauradores de vidas destrozadas, puertas arruinadas y casas en ruinas, transformándolas en templos del Espíritu Santo y en edificios de gran hermosura.

La labor de reparación se relaciona con el trabajo de carpinteros, maestros y albañiles, profesiones que simbolizan ministerios encargados de edificar la casa de Dios. Los ministerios tienen la función de seleccionar piedras vivas y colocarlas en el lugar correcto para que puedan cumplir su propósito dentro del templo de Dios.

La edificación de la casa de Dios y la reconstrucción de las ruinas antiguas de Jerusalén cuentan con los recursos necesarios, como se ejemplifica mediante las ofrendas que desbordaron para este propósito. Sin embargo, quienes administran estos recursos deben hacerlo con honradez, siendo insobornables e incorruptibles.

El dinero y el poder no corrompen por sí mismos, sino que afectan a quienes ya poseen un corazón corrompido. El ejemplo de Abraham, Pablo, los apóstoles y los mártires muestra que una persona puede permanecer firme frente a estas circunstancias.

La capacidad de mantenerse insobornable depende de la gracia de Dios. Los recursos económicos son considerados añadidos y no indispensables, mientras que las personas son fundamentales para Dios debido a su amor por los redimidos.

El amor de Dios se manifiesta en su dedicación constante, velando y orando por las personas sin descuidarlas. Por eso, el proceso de formación de mayordomos, ecónomos, obreros y ministros tiene como objetivo construir casas divinas a partir de millones de vidas que anteriormente eran ruinas destrozadas.

La generación de relevo ministerial

En el segundo año después de la llegada a Jerusalén, Zorobabel, hijo de Salatiel, Yeshua, hijo de Josadac, junto con sacerdotes, levitas y otros miembros del ministerio, iniciaron la obra en la casa de Dios.

La experiencia de quienes regresaron de la cautividad a Jerusalén es comparada con la liberación espiritual del pecado, del mundo y de la carne. También se destaca la importancia de realizar esfuerzos para visitar la Jerusalén terrenal, a pesar de las tensiones geopolíticas actuales, con el propósito de consolar a Sion.

Según el relato de Esdras 3, los levitas de 20 años en adelante debían activar la obra de la casa de Yahvé. Esto marcaba el comienzo de una generación de relevo.

Se promueve que los jóvenes, motivados por el celo santo aprendido de sus padres y abuelos, comiencen a servir a Dios desde los 16 años como ayudantes en diferentes labores ministeriales y de construcción. Se destaca el valor de que asuman responsabilidades ministeriales desde una edad temprana, especialmente en la restauración de vidas humanas y en la tarea de guiar almas hacia el cielo.

El texto expresa una preferencia por que los descendientes se dediquen al servicio divino en lugar de seguir carreras seculares como ingeniería, economía o derecho. También se señala que el Señor ha capacitado a miembros de la comunidad para dirigir proyectos arquitectónicos y de edificación, incluso cuando no tenían formación previa en construcción, trabajando junto a arquitectos y aparejadores profesionales.

Entre los proyectos mencionados se encuentra la transformación de una residencia de ancianos en Miraflores, dirigida por Marcos a través de la constructora Arquirren.

También se advierte sobre el riesgo de enviar a los hijos a la universidad, argumentando que un alto porcentaje de jóvenes pierde la fe o adopta posturas humanistas, alejándose del servicio a Dios para integrarse en el sistema secular.

Arquitectos espirituales y el arca de Noé

Los seres humanos son presentados como constructores milagrosos que operan espiritualmente y no solamente de manera natural. El ejemplo del arca de Noé muestra cómo Dios proporcionó a Noé una revelación técnica para su diseño.

El arca destaca por su estabilidad y capacidad para resistir las tormentas, algo que, según el texto, llega a sorprender incluso a fabricantes de barcos modernos. Esta referencia sirve para establecer una diferencia entre ser arquitecto de edificios naturales o pasajeros y ser arquitecto de edificios eternos.

El libro de Esdras relata que sacerdotes, levitas y personas mayores de 20 años fueron seleccionados para activar la obra de la casa de Yahvé. Al mismo tiempo, se advierte que la falta de consagración para construir vidas humanas puede resultar incluso en la pérdida de los hijos, aun dentro de familias de pastores.

Yeshua, junto con sus hermanos y otros levitas, trabajó de manera unificada para activar a quienes realizaban la obra en la casa de Dios. El objetivo no se centra en construir únicamente templos materiales, pues Dios no busca solamente edificios. El deseo de Dios es habitar en los corazones de las personas.

Durante la colocación de los cimientos del templo se integró la alabanza con sacerdotes vestidos para la ocasión, trompetas y levitas tocando címbalos, siguiendo la ordenanza del rey David. La alabanza y la adoración debían realizarse con júbilo, intensidad y desbordamiento de alegría.

Los predicadores son descritos como instrumentos de Dios para construir vidas humanas, mientras ellos mismos también son construidos durante ese proceso. El discipulado tiene como objetivo que el Señor obre en las casas humanas para divinizarlas.

Por ello, el objetivo principal no es simplemente buscar creyentes, sino formar discípulos y militares de Cristo en todas las naciones. El llamado es a evitar las demagogias religiosas, el humanismo y las formalidades diplomáticas para enfocarse directamente en la labor espiritual.

El llamado a la guerra espiritual

La generación de relevo se identifica principalmente con los jóvenes, quienes asumen las responsabilidades de sus mayores. Sin embargo, también se reconoce que personas de 70 años que conservan gracia y vida pueden continuar realizando labores activas, como la distribución de toneladas de alimentos.

Cuando el padre de familia fallece, el primogénito tiene la responsabilidad de hacerse cargo de la familia y continuar aplicando la sabiduría que recibió.

En Números 1:19-20 se relata que Dios ordenó a Moisés contar en el desierto de Sinaí a todos los varones de Israel de 20 años en adelante que fueran aptos para salir a la guerra.

También se mencionan jóvenes de 16 años que deciden dejar voluntariamente sus estudios debido a su pasión por seguir el ejemplo de sus padres o de Cristo y por su rechazo a enseñanzas que consideran perversas en colegios y universidades.

Aunque la edad mínima señalada para portar armas y estar en el frente de batalla es de 20 años, se destaca que los jóvenes pueden colaborar en tareas cotidianas, como recoger platos o limpiar, evitando convertirse en una carga para sus padres.

También se cuestiona que algunos hijos de pastores, aun superando los 20 años, carezcan de habilidades básicas de servicio, no hayan aprendido a utilizar la espada espiritual y no hayan predicado.

La enseñanza insiste en la importancia de enseñar a los hijos a ser soldados de Cristo para que puedan enfrentar y vencer en un mundo descrito como terrorífico y lleno de enemigos crueles. La falta de preparación espiritual puede exponer a los jóvenes a enemigos astutos que utilizan tentaciones, drogas y deseos carnales para hacerlos caer en las “uras babilónicas”.

Las consecuencias de descuidar a Dios

La historia de Elí muestra las consecuencias de colocar a los hijos por encima de Dios. Elí fue reemplazado por Samuel en su ministerio como sumo sacerdote y profeta debido a que contristó al Espíritu Santo al honrar a sus hijos por encima de Dios.

La pérdida del arca del testimonio, que representaba la presencia de Dios en Israel, ocurrió cuando los filisteos la robaron. Después de la muerte de los hijos de Elí y de la pérdida del arca, se declaró que la gloria de Dios se había apartado de la familia del sumo sacerdote.

Elí también había perdido sensibilidad espiritual. En una ocasión confundió los lamentos de Ana en el templo con embriaguez y la reprendió por su supuesto estado. Cuando comprendió que Ana estaba derramando su corazón ante Dios por causa de la vergüenza social que representaba la infertilidad en aquella época, profetizó que tendría un hijo en un año.

El texto advierte que incluso personas que han contristado al Espíritu Santo y carecen de unción pueden continuar manifestando dones espirituales y utilizando su elocuencia para seducir a otros y dirigir iglesias mientras permanecen en pecado.

Saúl también aparece como ejemplo de alguien que fue ungido por Dios y experimentó victorias, pero terminó siendo reemplazado por David y suicidándose. Jonatán, por su parte, cometió el error de seguir a su padre Saúl por motivos sentimentales o monárquicos en lugar de seguir a David, y terminó muriendo.

De estas historias surge una advertencia sobre la necesidad de no amar a los familiares por encima de Cristo. Dios debe ser considerado primero, segundo, tercero y único, superando en prioridad a cualquier otra relación o entidad.

Amar a Dios como el único permite amar a la familia de una manera extraordinaria. También se cuestiona la prioridad de “America First”, planteando que la prioridad absoluta debe ser Jesús.

El texto igualmente critica la influencia de determinados líderes y asesores espirituales vinculados a la teología de la prosperidad y advierte sobre el sentimentalismo carnal que lleva a tolerar blasfemias o comportamientos contrarios a la fe por parte de familiares.

La verdadera forma de amar a los padres que no están en Cristo es advertirles sobre la necesidad de aceptar a Jesucristo como Señor y Salvador para evitar el infierno.

La sana doctrina frente a las falsas enseñanzas

La muerte, como acontecimiento inevitable, es presentada como uno de los aspectos más importantes de la existencia humana. Esta realidad solamente puede ser abordada a través de Cristo, quien resucitó de entre los muertos y ofrece esperanza de vida eterna.

Ante las críticas que califican determinadas enseñanzas como radicales o inaceptables, se sostiene que no debe modificarse la doctrina mientras no se demuestre que no procede de Cristo.

También se rechaza la presión externa para suavizar el mensaje evangélico, descrita como un intento de diluir la fe, quitarle filo a la espada y promover un evangelio centrado únicamente en el bienestar y las bendiciones, dejando de lado la necesidad de morir al yo.

Existe disposición para cambiar en aquellos aspectos en los que el Señor ha guiado el crecimiento, pero se mantiene firmeza en la doctrina recibida por considerarla sana, irreprochable y fruto de la palabra de vida de Cristo.

Basándose en 1 Juan 4:1, se advierte sobre la necesidad de probar los espíritus, debido a la proliferación de falsos profetas que están llevando a muchos al error.

También se critica la influencia de determinados ministerios que, bajo promesas de formación teológica y títulos como “reverendo”, pueden apartar a siervos ungidos de su labor original, llegando a provocar la pérdida de matrimonios y familias.

Cuando una persona afirma haber “perdido la visión”, se cuestiona que esta expresión pueda convertirse en una justificación para crear un “limbo” personal donde se coloca aquello que no se desea aceptar de la doctrina.

Por ello, quienes se sienten perdidos son exhortados a no buscar justificaciones, sino a humillarse ante el Señor y reconocer su ceguera espiritual.

Sansón y el peligro de perder la visión divina

La historia de Sansón sirve como advertencia acerca de las consecuencias de buscar relaciones con personas seductoras que no siguen los caminos de Dios. Esta elección puede llevar a perder la visión espiritual.

También se menciona el caso de un hombre que, después de involucrarse en el consumo de drogas y enfrentar conflictos familiares, reconoció que había cometido un error irreversible al elegir a su pareja, provocándose un profundo sufrimiento.

La ceguera de Sansón se utiliza como metáfora de aquellos que, después de haber sido ungidos, terminan esclavizados por estructuras religiosas que se concentran en la letra que mata en lugar del espíritu.

Por eso es fundamental proteger el corazón. Hacia donde se inclina el corazón, allí se dirige el camino de la persona, y se plantea la necesidad de procurar que esté orientado exclusivamente hacia Cristo.

La compasión sentimental que no procede del amor de Dios puede llevar a ofrecer consejos equivocados que minimizan la necesidad de un arrepentimiento genuino y doloroso.

El valor de una persona tampoco se encuentra en la abundancia de sus bienes materiales, sino en el precio que Cristo pagó por ella mediante su vida y su sangre. La búsqueda obsesiva de riquezas y posesiones puede terminar convirtiendo a las personas en seres soberbios, déspotas o engreídos.

El valor de la disciplina y la corrección

El castigo es considerado un elemento fundamental para lograr cambios personales. Por esta razón, se plantea la necesidad de solicitar activamente la disciplina y la corrección a las autoridades y a los padres espirituales.

Aunque la corrección puede ser dolorosa, se presenta como un proceso positivo porque evita que una persona persevere en el error y facilita su transformación. En lugar de rechazarla o resistirla, se recomienda buscarla y anhelarla como una práctica habitual de la vida.

Esta actitud se ejemplifica mediante la solicitud de revisión de textos a colaboradores y la disposición a escuchar consejos correctivos de la esposa, especialmente en áreas donde existe tendencia al descuido personal.

El Salmo 141:3-5 enfatiza la importancia de pedir protección para la boca y los labios, evitar que el corazón se incline hacia el mal y las obras impías, y aceptar el castigo del justo como un favor.

El castigo también se presenta como una experiencia dolorosa para el padre que ama. El deseo del padre es abrazar y besar a sus hijos, pero en determinadas circunstancias debe aplicar medidas correctivas.

Dios no disfruta al castigar, sino que recurre a ello cuando no existe otra alternativa para guiar a las personas. Por eso, valorar la vara de Dios y la vara pastoral resulta esencial para desear cambios reales.

La sabiduría más transformadora es aquella que procede del arrepentimiento, y el arrepentimiento requiere necesariamente procesos de corrección.

Sabiduría para edificar la casa de Dios

Bezaleel, Aholiab y todos los hombres sabios de corazón recibieron de Yahvé la sabiduría y la inteligencia necesarias para realizar la obra del servicio del santuario conforme a lo que había sido mandado.

La labor actual consiste en ser constructores del templo y de la casa de Dios. Esto implica restaurar vidas arruinadas mediante el uso de la inteligencia y la sabiduría.

El cumplimiento de esta obra requiere obediencia a todas las instrucciones dadas por el Señor. Dios intervino en la revelación de cada detalle del tabernáculo y del templo de Salomón para que sus mandatos fueran obedecidos con precisión.

Cuando se desconoce algún detalle de la edificación, es necesario solicitar guía al Señor antes de actuar para evitar errores o trabajos mal realizados.

Un constructor sabio es definido por su obediencia a Dios, considerado como el sabio perfecto. Por esta razón, se debe evitar asignar tareas de construcción a personas neófitas o a quienes, aunque sean fieles, carezcan de la aptitud o idoneidad necesarias para realizar determinada labor.

Soldados de Jesucristo sin enredos

El segundo capítulo de 2 Timoteo, versículos 1 al 4, exhorta a esforzarse en la gracia que se encuentra en Cristo Jesús. Es mediante esta gracia que ocurre la transformación personal.

También se enseña la importancia de transmitir el discipulado y las enseñanzas recibidas a hombres fieles que sean capaces de instruir a otros, comenzando por los propios hijos.

Los creyentes son llamados a soportar las penalidades como buenos soldados de Jesucristo, manteniendo una actitud de crecimiento y confianza en la victoria frente a las dificultades.

Ser soldado de Cristo implica no enredarse en los negocios de la vida terrenal para poder agradar a quien lo reclutó. Por ello, se cuestiona la actitud de quienes prefieren una vida secular o permanecer en la retaguardia en lugar de participar activamente en la milicia espiritual.

Jesucristo requiere discípulos que actúen como soldados en el frente de batalla, equipados con la armadura de Dios para luchar contra los reinos de maldad. La retaguardia de estos soldados es protegida por Jesucristo mediante el cinto de la verdad, evitando ataques inesperados del enemigo.

Existe una diferencia entre los ejércitos terrenales, que utilizan armas para matar, y el ejército de Cristo, que emplea armas espirituales con el propósito de dar vida y resucitar a las personas de la muerte.

Por eso se cuestiona la negativa a servir como soldado de aquel que enfrentó la muerte, la venció y dio su vida por sus seguidores.

Los negocios del Padre frente a las ambiciones del mundo

Muchas personas dan prioridad a los negocios terrenales por encima de la dedicación al reino de Dios y su justicia. El involucramiento excesivo en los asuntos del mundo puede convertirse en una distracción respecto al propósito espiritual.

Se recuerda la actitud de Jesucristo a los 12 años, cuando enfatizó la importancia de ocuparse de los negocios de su Padre.

Mientras los negocios del mundo pueden proporcionar posesiones materiales limitadas, el compromiso con el reino de Dios permite actuar como mayordomos y ecónomos, recibiendo una recompensa mayor en esta vida y en la vida eterna.

El llamado es a abandonar los negocios terrenales para enfocarse en la economía del cielo. Se plantea que el pueblo se alegra cuando los justos gobiernan, mientras que sufre bajo el dominio de los impíos.

Quienes se involucran en los negocios del mundo pueden terminar siendo gobernados por estructuras mundiales y perder la oportunidad de ejercer un liderazgo justo junto al Rey de reyes.

Desde esta perspectiva, resulta preferible gobernar vidas como pastores que gestionar empresas o recursos materiales. El buen gobierno es aquel en el que los líderes no despilfarran los recursos, sino que se sacrifican para atender las necesidades de quienes están bajo su cuidado.

También se destaca que el justo camina en integridad, lo que resulta en felicidad y dicha para sus descendientes. La verdadera felicidad, el contentamiento y el gozo provienen únicamente del Señor, quien los otorga a través de los justos.

El mayordomo fiel y prudente

Lucas 12:42-44 plantea la pregunta acerca de quién es el mayordomo fiel y prudente a quien el Señor encarga el cuidado de su casa.

La función principal de este mayordomo consiste en administrar la casa de Dios y proporcionar a tiempo la ración de alimento, tanto para el cuerpo como para el alma, a quienes están bajo su cuidado.

Los creyentes son llamados a asumir el papel de mayordomos y ecónomos fieles, consagrándose al gobierno y cuidado de las casas de Dios, los templos, las vidas y las personas.

La bienaventuranza es para aquel siervo que sea encontrado cumpliendo su labor cuando el Señor regrese, ya sea en el momento de la partida física o en el arrebatamiento.

La verdadera vocación consiste en estar consagrado al servicio, ocupando un lugar en primera fila y atendiendo a los pequeños mediante acciones como alimentar al hambriento, vestir al desnudo, consolar al triste y brindar hospitalidad.

La labor del mayordomo incluye proporcionar vida en abundancia y transmitir la palabra divina. Aquel que sea hallado realizando estas tareas recibirá la recompensa de ser puesto sobre todos los bienes del Señor.

El llamado es también a reflexionar sobre el papel de cada creyente como soldado de Cristo y gobernante, teniendo presente que existen muchas personas perdidas y ruinas humanas que esperan ser restauradas.

El Señor plantea la necesidad de encontrar a alguien que vaya y hable a los demás para que puedan conocer que solo Él es quien salva.

Heme aquí, Señor: un llamado a la consagración total

El llamado final es a la consagración total, invitando a los creyentes a responder con la disposición de decir: “Heme aquí, Señor”, como el joven Isaías ante la necesidad de advertir a las multitudes.

También se invita a reflexionar sobre la decisión de “quemar los barcos” y seguir las enseñanzas de Jesús, que implican negarse a sí mismo, tomar la cruz diariamente y permitir que Dios produzca el milagro de llenar el corazón con un amor que no se enfríe.

La oración de entrega reconoce que los creyentes pertenecen a Dios, que son su propiedad y templo de su Espíritu, y pide que se haga únicamente su voluntad perfecta.

Se solicita a Dios que forme a los creyentes para servir como mayordomos, ecónomos y gobernantes dentro de su reino, su iglesia y su templo. También se pide una confirmación divina, ser marcados y sellados con el nombre de Dios y recibir fuerza para no retroceder.

La oración pide que ningún obstáculo, como la familia, los negocios o los compromisos, impida la consagración. También se ruega a Dios que rompa ataduras e impedimentos y acepte a los creyentes como soldados de su ejército bajo su mando.

Finalmente, se hace un llamado específico a las personas que hablan inglés para atender la urgencia de ayuda en las sedes de Remar en Inglaterra, Filipinas y Hong Kong. Se solicita a quienes hablan inglés que proporcionen sus nombres a Ramón para evaluar si están preparados o si desean recibir preparación para ser enviados a estas misiones.

Miguel Díez Portada

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

Conocer aquí la biografía de Miguel Díez

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