Predicación en la calle // Miguel Díez // #8
La importancia de acudir a Dios en lugar de depender de los hombres
Desde el nacimiento, todo ser humano aprende a pedir. Los niños piden a sus padres, a familiares y, con frecuencia, crecen aprendiendo a solicitar ayuda a muchas personas. Sin embargo, pocas veces se les enseña a acudir a Dios, quien es presentado como el dueño de todo y como un Padre perfecto que ama a sus hijos con amor eterno.
A medida que las personas crecen, continúan buscando respuestas, ayuda y soluciones en otros seres humanos. Cuando estas peticiones no son respondidas o producen decepción, muchos terminan resignándose a situaciones de injusticia, esclavitud o sufrimiento. Según el mensaje expuesto, el gran error consiste en olvidar acudir a Dios, quien tiene poder absoluto y conoce todas las necesidades humanas.
Dios escucha y responde a quienes le buscan
La enseñanza destaca que Dios conoce a cada persona antes incluso de que abra su boca para hablar. Nada escapa a su conocimiento y está atento a las necesidades de quienes se acercan a Él.
Muchas personas viven atrapadas en conductas que reconocen como perjudiciales, pero sienten que no tienen la fuerza suficiente para cambiar. La dependencia al alcohol, las adicciones, los comportamientos destructivos y otras formas de esclavitud personal son presentadas como ejemplos de situaciones de las que Dios puede liberar cuando una persona le busca sinceramente.
Cuando la vida toca fondo comienza la transformación
El testimonio compartido relata una vida marcada por el juego, la irresponsabilidad y la ausencia familiar. Durante años, la prioridad estuvo puesta en actividades que alejaban al esposo y padre de su hogar, mientras su familia sufría la falta de amor, compañía y atención.
La situación llegó a un punto de desesperación donde se reconoció una verdad fundamental: querer cambiar no siempre significa poder cambiar. Fue entonces cuando surgió la necesidad de acudir a alguien superior, al Dios omnipotente capaz de hacer aquello que el ser humano no puede lograr por sí mismo.
A través de la oración y la fe, comenzó un proceso de transformación que produjo cambios permanentes. Viejos hábitos desaparecieron y se inició una nueva manera de vivir centrada en Dios.
El poder de un cambio sobrenatural
El cambio experimentado fue tan evidente que familiares, amigos y conocidos quedaron sorprendidos. Muchos pensaron que sería algo temporal, pero con el paso de los años la transformación permaneció firme.
Este testimonio es presentado como una evidencia de la acción de Dios en la vida humana. La experiencia llevó a desarrollar una vida constante de oración, no solamente para las propias necesidades, sino también para interceder por otras personas y por la obra de Dios.
La oración como herramienta de liberación
La oración es descrita como una fuente de ayuda para enfrentar múltiples luchas humanas. Se anima a pedir protección contra el mal y fortaleza para resistir la tentación.
Además, se destaca la necesidad de buscar a Dios para ser libres de emociones destructivas como el miedo, la ansiedad, la depresión, el odio y el deseo de venganza. Estas cargas pueden esclavizar profundamente a las personas, pero Dios es presentado como capaz de romper esas cadenas y traer libertad interior.
Dios como proveedor, sanador y dador de paz
Dios es presentado como un Padre que desea el bien de sus hijos. Él provee lo necesario para la vida, otorga paz verdadera y tiene poder para sanar tanto el cuerpo como el alma.
Se relatan experiencias ministeriales donde la provisión divina permitió alimentar a miles de personas y donde la intervención de Dios produjo sanidades físicas. Estas experiencias fortalecen la convicción de que Dios continúa actuando en favor de quienes confían en Él.
La fe que mueve montañas
La fe ocupa un lugar central en toda la enseñanza. Se afirma que Dios responde a quienes se acercan creyendo que Él existe y que recompensa a quienes le buscan.
La historia bíblica de Jacob es utilizada como ejemplo de perseverancia en la oración. A pesar de enfrentarse a una situación aparentemente imposible, Jacob clamó a Dios y recibió bendición. Su experiencia demuestra que incluso en los momentos más difíciles, la fe puede abrir camino a la intervención divina.
El ejemplo del centurión romano
Otro ejemplo destacado es el del centurión romano que acudió a Jesús para pedir sanidad para su siervo enfermo. Su confianza fue tan grande que reconoció que bastaba una palabra de Jesús para que ocurriera el milagro.
La respuesta de Jesús mostró la importancia de la fe sincera. El siervo fue sanado en el mismo momento en que Jesús lo declaró, convirtiéndose en un modelo de confianza absoluta en el poder de Dios.
Jesucristo sigue obrando hoy
La enseñanza sostiene que Jesucristo posee toda autoridad en el cielo y en la tierra. Aunque vivió hace dos mil años, continúa actuando en la actualidad, realizando milagros, transformando vidas y respondiendo a las oraciones.
Se recuerda que Jesús sanó enfermos, limpió leprosos y mostró compasión por quienes sufrían. Ese mismo amor sigue estando disponible para todos los que se acercan a Él con fe.
La perseverancia en la oración
La oración perseverante es presentada como una de las claves fundamentales de la vida espiritual. Se menciona el ejemplo de la mujer cananea, quien insistió hasta recibir respuesta de Jesús.
Este relato enseña que la fe no se rinde fácilmente. La perseverancia demuestra confianza en Dios y abre el camino para recibir aquello que se busca conforme a su voluntad.
El nuevo nacimiento espiritual
Se explica que existe una diferencia entre ser criatura de Dios y ser hijo de Dios. Según la enseñanza, quienes creen en Jesucristo reciben el privilegio de ser hechos hijos de Dios mediante la fe.
Esta nueva relación con Dios permite experimentar su amor, su perdón y una vida espiritual renovada que transforma el corazón de la persona.
La importancia de pedir, buscar y llamar
Jesús enseñó a sus seguidores la necesidad constante de pedir, buscar y llamar. Estas acciones representan una actitud de dependencia continua de Dios y una confianza permanente en su ayuda.
La oración no debe ser una práctica ocasional, sino una forma de vida. Así como la respiración es indispensable para el cuerpo, la oración es presentada como indispensable para la vida espiritual.
La humildad como puerta para recibir ayuda
Uno de los mayores obstáculos para acercarse a Dios es la soberbia humana. Muchas personas intentan resolverlo todo por sí mismas hasta que descubren sus limitaciones.
La humildad permite reconocer la necesidad de ayuda divina. Cuando una persona se humilla y clama a Dios, encuentra un Padre dispuesto a escuchar, perdonar y restaurar.
Confiar en Dios en tiempos difíciles
Tarde o temprano, todos enfrentan problemas que superan sus capacidades. En esos momentos, la invitación es a confiar en Dios y buscar su ayuda antes de que la situación se vuelva desesperada.
La promesa presentada es que Dios escucha a quienes se humillan, oran y buscan su rostro. Él puede restaurar vidas, familias, matrimonios y corazones quebrantados.
La esperanza de la vida eterna
La fe cristiana ofrece una esperanza que va más allá de esta vida. Se enseña que la muerte no es el final para quienes están en Cristo, sino el comienzo de una existencia eterna junto a Dios.
Este anhelo de eternidad está presente en el corazón humano y encuentra respuesta en la promesa de salvación ofrecida por Jesucristo.
Un llamado a acercarse a Dios
El mensaje concluye invitando a las personas a acercarse a Dios con confianza. Quienes enfrentan enfermedad, miedo, ansiedad, adicciones o cualquier otra dificultad son animados a buscar a Jesucristo, presentado como Salvador, Libertador y Sanador.
La invitación final es depositar la fe en Cristo, confiar en su sacrificio y permitir que Dios tome el control de la vida. Según esta enseñanza, nada es imposible para Él y todo aquel que le busca puede encontrar perdón, esperanza, restauración y una nueva vida.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

