Venciendo hasta el Fin – Las 7 iglesias del Apocalipsis . Miguel Díez
Perseverancia y salvación mediante la voluntad de Cristo
La perseverancia es fundamental para alcanzar la salvación, ya que la Escritura señala que “el que persevera hasta el fin será salvo”. Esta perseverancia no se limita a la fe en Cristo, sino que se manifiesta haciendo su voluntad en la vida diaria, siguiendo sus enseñanzas y aplicándolas con constancia. Según Romanos 8 y el Evangelio de Juan, aquellos que aman a Dios y hacen su voluntad son verdaderos adoradores y respetuosos de Él. Para los que aman a Dios, todas las cosas contribuyen a su bien, incluyendo las dificultades y tribulaciones que permiten madurar en la fe y el amor.
Protección divina y la roca segura
Dios protege y justifica a los que pertenecen a Él mediante el sacrificio de Cristo. Aquellos que han sido justificados también serán glorificados, asegurando que no hay condenación para los que están en Cristo. Su amor y autoridad son absolutas, brindando cobertura y defensa ante cualquier acusación. Cristo es el cimiento firme e inmutable para los creyentes; quienes permanecen en Él no sufren condenación, y la fe en Cristo asegura que Dios estará a favor de sus hijos hasta el final, fortaleciendo la confianza en su cuidado constante.
Desafíos y la importancia de aferrarse a Cristo
El mundo es resbaladizo y lleno de trampas, y ejemplos de ministerios que han decaído muestran la importancia de permanecer firmes en Cristo y no dejarse distraer por prioridades terrenales. Aferrarse a la roca garantiza estabilidad y protección espiritual. Vivir en temor de Dios y renovarse en su temor diariamente es vital para no perder el primer amor y poder enfrentar las pruebas con firmeza. El mensaje a las iglesias del Apocalipsis, como Efeso, Sardis y Filadelfia, destaca la necesidad de perseverar, arrepentirse cuando se pierde la pasión inicial y mantener una vida de fe activa y comprometida.
Amor de Dios y victoria espiritual
Vencer el ego y centrarse en la obra de Cristo es esencial para recibir recompensas espirituales. La verdadera riqueza no se encuentra en lo material sino en la relación con Dios y en el amor práctico hacia los necesitados. La iglesia debe evitar doctrinas falsas, la tibieza espiritual, el humanismo y la opulencia, permaneciendo fiel hasta la muerte para recibir la corona de la vida. Aferrarse a Cristo, vencer el temor, pedir perdón diariamente y vivir en obediencia constante permite que los creyentes sean fortalecidos, protegidos y victoriosos, viviendo en la paz y la autoridad que provienen de Dios.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

